Publicidad
9 Apr 2021 - 2:00 a. m.

Dos colombianas entre las científicas que analizarán las primeras observaciones del telescopio espacial James Webb

Apenas un tercio de las más de mil propuestas presentadas por astrónomos de todo el mundo para hacerse con las primeras observaciones de este telescopio fueron aceptadas. Y dos están lideradas por astrónomas colombianas: María Claudia Ramírez y Sofía Rojas Ruiz.

Juan Diego Soler* / @juandiegosoler

Izquierda: María Claudia Ramírez, especialista en estrellas. Derecha: Sofía Rojas Ruiz es especialista en las galaxias más jóvenes del universo.
Izquierda: María Claudia Ramírez, especialista en estrellas. Derecha: Sofía Rojas Ruiz es especialista en las galaxias más jóvenes del universo.
Foto: Cortesía

Cada vez que un nuevo telescopio remonta la barrera de nuestra atmósfera y fija su campo de visión en algún lugar del firmamento, se abre una nueva ventana a un rincón del universo. Los telescopios espaciales son empresas que tardan décadas en concretarse y concentran varias generaciones de astrónomos, que trabajan para hacerlos posibles con la promesa de los increíbles descubrimientos que puedan obtener. Cuando sus sensores registran las frecuencias de luz que no alcanzan la superficie de la Tierra, solamente una frase bíblica puede describir la magnitud de la proeza: antes estábamos ciegos y ahora podemos ver. (Le sugerimos: Siete cosas que debería saber sobre el telescopio más grande que lanzarán al espacio)

El más esperado de la próxima generación de telescopios espaciales es el James Webb (JWST, por sus siglas en inglés), un ambicioso instrumento con un espejo primario de 6,5 metros para observar la luz visible e infrarroja desde un lugar entre la órbita de la Tierra y Marte. Aunque ha sido anunciado como un reemplazo del Hubble, como si uno tirara a la basura el radio de la cocina cuando compra un televisor de plasma, el JWST es el siguiente paso tecnológico en la detección de luz proveniente desde nuestra galaxia y hasta las primeras galaxias y estrellas que iluminaron el universo. Es uno de los objetos más complejos jamás desplegados en el espacio, con 18 segmentos de berilio chapado en oro que se abren como una flor para formar el espejo y un parasol de fibra de carbono y paneles de plástico aluminizado tan grande como una cancha de tenis, para mantener los instrumentos protegidos de la luz solar a una temperatura por debajo de 200 grados Celsius bajo cero.

Síguenos en Google Noticias