25 Jul 2017 - 5:45 p. m.

El miedo puede causar la extinción de una especie

Una investigación en poblaciones de animales pequeños acaba de descubrir que muchas veces, el miedo de los animales a los depredadores puede conducirlos a comportamientos que ponen en riesgo la supervivencia de su especie.

Redacción ciencia

El miedo tiene un papel fundamental en la supervivencia d elas especies. Demasiado (o muy poco) puede amenazar la misma.  / Pixabay
El miedo tiene un papel fundamental en la supervivencia d elas especies. Demasiado (o muy poco) puede amenazar la misma. / Pixabay

Las moscas de la fruta tienen una serie de depredadores voraces. Uno de ellos es la mantis religiosa. Al sentir el olor de este animal, las moscas de la fruta se ponen en alerta: vigilan y se esconden con el fin de sobrevivir. Pero un estudio reciente realizado por investigadores canadienses demostró que en pequeñas poblaciones, este comportamiento podría aumentar el riesgo de extinción de la especie.

¿Por qué? De acuerdo con el estudio, que fue publicado en la revista Proceedings of the Real Society B, en poblaciones pequeñas de estas moscas, el riesgo que representa el olor de la mantis hace que los individuos pasen más tiempo vigilando y menos comiendo o teniendo sexo, lo que haría que la siguiente generación sea menos abundante y más débil.

Según el estudio, este fenómeno es bastante grave: de hecho, el análisis demostró que el riesgo de extinción de las moscas aumentó hasta siete veces cuando se encontraban bajo el olor amenazante de la mantis religiosa.

El miedo puede contribuir a la extinción de poblaciones de animales. De hecho, se ha comprobado que la mosca de la fruta está hasta siete veces más en riesgo cuando se encuentra bajo el olor de un depredador como la mantis religiosa. El “olor pasajero de la muerte” puede causar un gran impacto en los pequeños animales, señaló Kyle Elliot, del Departamento de Ciencias de Recursos Naturales de la Universidad McGill.

Este hallazgo ayuda a aclarar un enigma de la biología: la relación entre depredadores y la extinción de las presas. Lo lógico, científicamente hablando, es que cuando una especie de presas se vuelva escasa, el depredador pase a comer otros animales, permitiendo la supervivencia de la especie presa.

No obstante, la investigación demostró, en palabras de sus autores, que “el olor [del depredador] es suficiente para continuar el declive de la población, entonces incluso si los depredadores avanzan hacia otras presas y su olor desaparece, esto no es importante para la supervivencia de la población que está en riesgo, cuyo número y capacidad reproductiva han sido afectados".

Eta no es la primera vez que investigadores llegan a resultados de este tipo. En el pasado, ya se habían llevado a cabo estudios con suricatos “donde los grupos pequeños pasan más tiempo siendo vigilantes y consecuentemente son más propensos a extinguirse. Demostramos que los mismos principios son verdaderos incluso en especies como las moscas de la fruta, que no tiene una estructura social tan entretejida”, explicó Kyle Elliot.

“Sugerimos que los efectos del miedo se vuelven más pronunciados a medida que disminuye el tamaño de la población y esto lleva a una menor resiliencia en las pequeñas poblaciones y una mayor probabilidad de extinción", agregó Elliot.

Resolviendo el enigma del efecto Allee

El estudio ayuda además a dar luz sobre uno de los grandes enigmas de la biología: el efecto Allee, que lleva este nombre pues el primero en identificarlo fue Walter Clyde Allee. El biólogo señaló en su momento que entre más grande y densa es una población, hay mayor competencia por alimentos y por encontrar un compañero para reproducirse, lo que disminuye la capacidad de esa especie de sobrevivir.

No obstante, la lógica contraria (que una población pequeña podría sobrevivir mejor, pues no hay tanta competencia por comida ni pareja) no era aplicable a la realidad. De hecho, estudios previos demostraron que las poblaciones pequeñas tienen las tasas vitales más bajas. El miedo, según esta investigación, sería la respuesta para esta desconcertante situación. Con un tamaño demasiado limitado, parece señalar el estudio, el miedo a los depredadores solo puede conducir a una especie a la extinción.

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