Desde que los hermanos Wright construyeron el primer aeroplano en 1903, han sido muchos los esfuerzos por desarrollar máquinas voladoras cada vez más sofisticadas. Sin embargo, hasta ahora, los movimientos que hacen las aves al volar habían sido difíciles de imitar en el terreno de la ingeniería, en gran parte debido al desconocimiento de la mecánica esquelética y muscular que permite a las aves volar.
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Pero un grupo de investigadores de la Universidad de Stanford lo logró. Al estudiar la anatomía de las alas de cadáveres de palomas pudo conocer la estructura interna de estas, basada en “dedos” y articulaciones con plumas conectadas a ellos. Esto lo que permite es que puedan controlar cada pluma de forma individual.
Los estudios fueron publicados en las revistas Science Robotics y Science Today por investigadores del departamento de Ingeniería Mecánica de la U. de Standford. Según David Lentik, investigador principal, con este avance “los ingenieros aeroespaciales pueden comenzar a repensar como diseñar, fabricar y controlar materiales y alas que se transformen tan hábilmente como los de las aves”, señaló a la AFP.
En el proceso, el equipo pudo observar que las plumas de vuelo adyacentes se unen para formar un ala continua gracias a una microestructura que funciona de modo similar a un velcro. ¿Cómo? Escáneres de micro-CT y un microscopio electrónico permitieron conocer el funcionamiento de un microscópico sistema de púas y ganchos que se activa cuando se extienden las alas, otro avance importante, aunque todavía hay mucho por descubrir de la manera en que vuelan estos animales.