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El tiburón de Groenlandia (Somniosus microcephalus) es un animal que, por sus características, llama fácilmente la atención de los científicos. Además de ser el vertebrado más longevo del mundo, ya que viven en promedio más de 250 años y algunos individuos han superado los 500, es uno de los tiburones más grandes y lentos de todo el planeta.
Debido a que habitan las profundidades del norte del océano Atlántico y el océano Ártico, desde hace décadas los investigadores sospechan que se trata de una especie funcionalmente ciega.
Sin embargo, hace algunos días se publicó un estudio que cuestiona varias de las cosas que se sabían sobre este enorme animal, entre esas su ceguera. Liderado por tres investigadores de la Universidad de California (Estados Unidos) y de la Universidad de Basilea (Suiza), los hallazgos fueron publicados en la revista Nature Communications.
Para adelantar el estudio, los científicos capturaron a una serie de tiburones de Groenlandia entre 2020 y 2024 frente a la costa de la Estación Ártica de la Universidad de Copenhague, en Groenlandia. Posteriormente, los investigadores diseccionaron y conservaron los globos oculares de los animales en una solución fijadora.
Emily Tom, estudiante de doctorado en la Universidad de California y una de las autoras del reciente estudio, estuvo a cargo de analizar los globos oculares que tenían el tamaño de una pelota de béisbol.
Tom llevó a cabo análisis de los tejidos biológicos y específicos de la visión del globo ocular. Lo primero que encontró es que no había signos de muerte celular y que la rodopsina (una proteína esencial para la visión en condiciones de poca luz) de la retina de los tiburones permanecía activa y sintonizada para detectar la luz.
En otras palabras, el hallazgo de los científicos apunta a que existe un mecanismo de reparación del ADN que les permite a estos tiburones mantener su visión durante siglos, “sin signos de degeneración retiniana y que están bien adaptados a condiciones de baja luminosidad extrema”, señalaron en el estudio.
De acuerdo con Dorota Skowronska-Krawczyk, profesora de la Universidad de California y una de las investigadoras principales del estudio, estos hallazgos abren la puerta al descubrimiento de nuevos enfoques para evitar la pérdida de visión relacionada con la edad, así como para la erradicación de enfermedades oculares como la degeneración macular y el glaucoma.
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