2 Jun 2018 - 3:00 p. m.

El secreto que se esconde tras las monas del Panini

En la Universidad de Toulousse (Francia) dos economistas; ella alemana, él colombiano, analizaron casi 5.000 fotos del famoso álbum circulado de 1970 a 2014. ¿El resultado? Una correlación entre cuán feliz o enojados lucían con sus fracasos y triunfos dentro de la cancha.

Camila Taborda @Camilaztabor

Después de analizar casi 5.000 fotografías de Panini, estos economistas encontraron una correlación entre cuán feliz o enojados estaban los jugadores con sus fracasos y triunfos dentro de la cancha. / Imágenes de Panini analizadas por Astrid Hopfensitza y Cesar Mantilla a través de Face Reader 6.0.
Después de analizar casi 5.000 fotografías de Panini, estos economistas encontraron una correlación entre cuán feliz o enojados estaban los jugadores con sus fracasos y triunfos dentro de la cancha. / Imágenes de Panini analizadas por Astrid Hopfensitza y Cesar Mantilla a través de Face Reader 6.0.

César Mantilla no es un amante del fútbol; sin embargo, la colección de álbumes del Mundial es una de sus mayores reliquías. Cuando Panini sacó su primera recopilación -México 1970 hasta Alemania 2006- él corrió a comprarla sin darle más uso que trastearla a donde sus padres antes de mudarse a hacer un posdoctorado. Recordó esta adquisición años después, al ver a su mentora en la Universidad de Toulousse, Francia, jugando con retratos de personas expresivas y un software de lectura de rostros. 

Face Reader 6.0. era la novedad dentro del grupo de economía experimental. Una costosa herramienta que habían adquirido por 14 mil euros, casi $47 millones en Colombia, pagados por el campus. El objetivo era estudiar a fondo las emociones, en qué tanto influencian las decisiones de las personas. Por ejemplo, analizar si el voto de los ciudadanos europeos estaba influenciado por las fotografías de los candidatos. Una hipótesis que confirmaron al ver que en Europa Occidental los ciudadanos votaron por los que suelen aparecer sonriendo mientras que en la región oriental, los electos eran los que lucían rudos. 

Y los estudios fueron en esa tónica hasta que se quedaron sin retratos. No tenían una fuente que le diera rigurosidad a los análisis y no había mucho sentido que ellos mismos escogieran las fotografías. Ese año, casualmente, era el Mundial de Brasil y Panini sacó una versión online del nuevo álbum. Una publicación que encajaba con lo que la economista Astrid Hopfensitz y su alumno buscaban. Una muestra que se robustecía con la colección del colombiano, sumando un total de 4.318 futbolistas pertenecientes a 304 equipos que han competido por la Copa a lo largo de 44 años.

Así que se dieron en la tarea de escanearlas una por una para luego filtrarlas por el software. La idea era averiguar si la emoción identificada en sus rostros se relaciona con el rendimiento que tienen en la cancha. Esto es porque, según los investigadores, el enojo, la felicidad, el disgusto, el miedo, la tristeza y la sorpresa inhiben hasta cierto punto la capacidad de pelear estratégicamente. De ahí que para modelar un conflicto, en este caso uno de contacto como un partido de fútbol, hay que incluir esta señal, útil al momento de competir.

Con esa intención, los autores optaron solo por registrar la felicidad y la ira. Ambas emociones transmiten dominancia a través de dos mecanismos distintos. La primera es transmitida hacia adentro de un grupo, como una garantía de confianza, "de que somos buenos", explicó Mantilla. Mientras que la rabia intenta transmitir sensaciones de hostilidad hacia los que no son de mi grupo. 

Esas fueron las señales que buscó el software a partir de 500 puntos faciales asociados a los músculos de la cara. Con base en esa información, Face Reader 6.0. define lo que los psicólogos llaman modelos de acción, es decir, patrones que, apoyados en redes neuronales, indican cuál es la emoción facial. "Las indicaciones del programa se generan según el movimiento de los músculos. Si yo sé que los labios se levantan y el párpado se alarga, yo sé que la persona está sonriendo. Con la rabia sucede muy parecido, aunque depende de otros músculos", cuenta el experto. 

El resultado fue una correlación en la primera fase de los mundiales, del 70 hasta el de 2014. Sumando la emoción principal de cada equipo, aquellos que lucían más felices habían sido más productivos en cuanto al número de goles anotados. Los enojados, por otro lado, habían sido más fuertes en no dejarse hacer goles. En otras palabras, la felicidad de los futbolistas había confiado al equipo en productividad, mientras que los hostiles eran mejores en destruir las acciones cooperativas del otro grupo.

La conclusión, recien publicada en la revista Journal of Economic Psychology, no alcanza la segunda fase. La explicación de Mantilla es que "lo que termina pasando es que los mejores equipos son los que van avanzando más. Como la foto de Panini se toma una sola vez, el efecto se diluye en el transcurso del Mundial". Sin embargo, los autores alcanzaron a especular sobre otras coincidencias. Una de ellas es que si se estudian solo los rostros de los defensores o atacantes, sus emociones de felicidad y rabia son mucho más expresivas que la de los delanteros. 

Lo que la cara de los jugadores dice de Rusia 

A solo días de la nueva Copa Mundial de Fútbol 2018, Mantilla y su coautora se animaron a observar las emociones de los jugadores clasificados para este año. El promedio de felicidad y enojo de los 32 equipos que participarán, analizados a través del software, posicionó a Argentina como el equipo que luce más enojado en las fichas del álbum. En una escala que va del 0 al 6, este equipo se llevó el 4. Mientras que Portugal, por su parte, se llevó la delantera en la línea de felicidad, ocupando por encima del resto el puesto número seis. 

Lo interesante es que los equipos más sonados hasta ahora para llevarse la Copa: Brasil (felicidad:2 / enojo:1), Alemania (felicidad:5 / enojo:0.5), Francia (felicidad:1 / enojo:0) y España (felicidad:0.9 / enojo:3) se ubican en el medio de los ejes investigativos con una expresividad media. Ni muy muy, ni tan tan.

 

Síguenos en Google Noticias