
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
Utilizando la tecnología más potente que se tiene en la actualidad para la observación astronómica desde la Tierra, investigadores reportaron las primeras observaciones de un conjunto de gases que habrían servido como “combustibles” de galaxias hace más de 13.000 millones de años.
Un grupo de científicos publicó hoy en la revista The Astrophysical Journal sus hallazgos sobre la observación realizada con el telescopio Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), el observatorio astronómico más grande del mundo.
“Un equipo de astronomía ha detectado directamente un vasto reservorio de gas molecular frío en REBELS-25, una galaxia masiva con formación estelar activa observada apenas 700 millones de años después del Big Bang”, explicó el ALMA en un comunicado.
Este telescopio se encuentra ubicado en el Desierto de Atacama, Chile, una de las regiones más privilegiadas para la observación astronómica en el mundo. Desde su apertura, este artefacto ha dado lugar a grandes descubrimientos y avances para el estudio del espacio exterior.
Ahora, los científicos identificaron este conjunto de gases, que comprende una observación poco común de los químicos que hicieron posible la formación de galaxias en el universo temprano.
“Vemos la galaxia tal como era hace aproximadamente 13 mil millones de años, durante la Época de la Reionización — el período en que las primeras estrellas y galaxias estaban transformando el joven universo, cuando este tenía apenas el 5% de su edad actual", indicó el observatorio sobre los hallazgos del estudio.
Según explicaron los científicos de esta organización, las galaxias se forman convirtiendo gases en estrellas. La ciencia tenía evidencia sólida de que las primeras galaxias que hubo en el universo albergaban grandes cantidades de estos gases, pero nunca se había hecho una observación directa de esto.
“Nuestros resultados muestran que galaxias de apenas 700 millones de años después del Big Bang ya contenían grandes reservorios de gas frío disponible para la formación estelar”, señaló Karin Cescon, estudiante de doctorado en la Universidad de Leiden y autora principal del estudio, en el comunicado del ALMA.
Uno de los aportes de esta investigación tiene que ver con la rapidez con la que crecieron algunas galaxias en el universo temprano. Algunas, como explican los científicos, se hicieron tan grandes que sus observaciones hoy lucen alargadas en el telescopio.
“En conjunto, ALMA y las instalaciones de radioastronomía actuales y futuras están abriendo una nueva ventana al estudio del suministro de combustible de las primeras galaxias”, añadieron los científicos.
El objetivo será poder observar cada vez más galaxias del universo temprano en el momento cercano a su formación, con el fin de tener una comprensión más completa sobre cómo se fue desarrollando el universo que habitamos.
👩🔬📄 ¿Quieres conocer las últimas noticias sobre ciencia? Te invitamos a verlas en El Espectador. 🧪🧬