Publicidad

En Moana cruzan el Pacífico. La ciencia ahora cree saber por qué ocurrió en la vida real

La historia de Moana, la película de Disney, está inspirada en la extraordinaria expansión de los pueblos polinesios por el océano Pacífico. Ahora, un estudio publicado en el Journal of Pacific Archaeology plantea una nueva hipótesis para explicar qué impulsó esa migración: los cambios en el clima del Pacífico Sur pudieron favorecer que estas comunidades emprendieran el viaje y lograran asentarse en algunas de las islas más remotas del planeta.

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
16 de julio de 2026 - 10:24 p. m.
La historia real es una de las mayores hazañas de exploración marítima de la humanidad, recuerdan un grupo de investigadores en un artículo publicado en el medio especializado The Conversation.
La historia real es una de las mayores hazañas de exploración marítima de la humanidad, recuerdan un grupo de investigadores en un artículo publicado en el medio especializado The Conversation.
Foto: Disney
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

Quienes han visto Moana, la famosa película de Disney que primero conquistó al público en su versión animada y que recientemente regresó a los cines en su live action, conocen la historia de una joven perteneciente a un pueblo de navegantes que se aventura a cruzar el inmenso océano Pacífico. Lo que quizá muchos desconocen es que la historia de la película se inspira en un proceso histórico real que, durante décadas, ha intrigado a arqueólogos, antropólogos y climatólogos: ¿qué impulsó a los pueblos polinesios a expandirse hacia el este del Pacífico y colonizar algunas de las islas más remotas del planeta?

La historia real es una de las mayores hazañas de exploración marítima de la humanidad, recuerdan un grupo de investigadores en un artículo publicado en el medio especializado The Conversation. Se cree que la expansión de los pueblos polinesios hacia el este del Pacífico ocurrió de forma relativamente rápida y se concentró entre los años 900 y 1250 d. C. Aunque existen múltiples explicaciones para este proceso, un nuevo estudio científico plantea que el clima pudo haber desempeñado un papel muy importante.

Según la investigación, publicada esta semana en el Journal of Pacific Archaeology, durante ese período el Pacífico Sur tropical experimentó un cambio en su estado climático promedio, pasando de condiciones similares a La Niña a condiciones más parecidas a El Niño, acompañado de un aumento de los llamados “choques climáticos”, como las sequías.

Para reconstruir ese escenario, los investigadores analizaron registros de sedimentos e indicadores paleoclimáticos de islas que actuaron como puntos de partida y de llegada durante la migración, además de utilizar modelos sociohidrológicos para evaluar cómo las variaciones en la disponibilidad de agua pudieron influir en las poblaciones humanas.

Los resultados muestran que, en el período inmediatamente anterior a la expansión hacia el este, las islas del suroeste del Pacífico, desde donde partieron los migrantes, atravesaban un clima más seco. “Si bien los antiguos polinesios eran muy adaptables y estaban acostumbrados a las sequías estacionales, las sequías prolongadas y severas durante épocas de alta densidad de población podían provocar que una isla dejara de ser capaz de sustentar a su población humana. En última instancia, la supervivencia de una isla depende de un único recurso fundamental: la lluvia”, escriben los autores en The Conversation.

En cambio, tras el establecimiento de comunidades en la Polinesia oriental central, las islas receptoras presentaban condiciones más húmedas y sufrían menos eventos climáticos extremos. Los modelos utilizados por los autores de la nueva investigación indican, además, que las poblaciones en crecimiento eran especialmente vulnerables a las sequías cuando el clima se volvía más árido, como estaba ocurriendo. Con base en estas evidencias, los investigadores proponen que, a medida que aumentó la presión sobre los recursos en algunas islas más sensibles a la falta de agua, grupos humanos que ya tenían conocimiento de ciertas islas situadas más al este decidieron desplazarse hacia ellas.

Ese movimiento habría coincidido, además, con un período en el que las nuevas tierras ofrecían condiciones climáticas más favorables para sostener asentamientos a largo plazo.

“La historia de la expansión polinesia es extraordinaria en sí misma. Mientras Moana da a conocer a nuevas audiencias las tradiciones de navegación del Pacífico, los científicos siguen profundizando en nuestra comprensión de los desafíos ambientales a los que se enfrentaron estos extraordinarios navegantes, y cómo respondieron con ingenio, resiliencia y exploración a escala oceánica", concluyen los autores del estudio en The Conversation.

👩‍🔬📄 ¿Quieres conocer las últimas noticias sobre ciencia? Te invitamos a verlas en El Espectador. 🧪🧬

Conoce más

Temas recomendados:

 

Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.