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4 Jul 2020 - 7:29 p. m.

Encuentran las minas más antiguas de América

En la península de Yucatán, en México, fueron encontradas unas cuevas subacuáticas de 12.000 años siendo hasta ahora las más antiguas de América. Los vestigios de minas eran de ocre rojo.
En Yucatán, México, encontraron tres minas de ocre rojo.
En Yucatán, México, encontraron tres minas de ocre rojo.
Foto: Instituto Nacional de Antropología e Historia

Las minas más antiguas del continente americano fueron encontradas en cuevas subacuáticas en Yucatán, México. Los vestigios de minas, de 12.000 años, eran de ocre rojo, un pigmento utilizado desde hace miles de años por los humanos para pintar o en algunas prácticas funerarias. Para algunos expertos, este material es considerado como una herramienta clave en el desarrollo del pensamiento simbólico. (Lea: Peces ciegos que viven en cuevas: un misterio evolutivo)

Los hallazgos, publicados en la en la revista Science Advances, fueron de un equipo de buceadores y científicos de México, EE UU y Canadá, tras más de 600 horas de buceo por kilómetros de cuevas en el sureste mexicano. Durante el trabajo de campo, los buceadores de CINDAQ encontraron que el entorno subterráneo había sido alterado de forma no natural. Determinaron que otras personas habitaron esos espacios hace más de 10.000 años.

Por medio de más de 20.000 imágenes y muestras recolectadas reconstruyeron con ayuda del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) los sucesos de hace milenios en estas cavernas, que están a 10 kilómetros tierra adentro de las playas del Caribe mexicano, en el estado de Quintana Roo. Uno de sus principales objetivos era determinar el significado del lugar.

El CINDAQ, por medio de un comunicado, señaló que gracias a la recolección de todo el material “se revelaron por primera vez sitios mineros notablemente preservados que incluyen camas de extracción, hoyos, herramientas de excavación, escombros destrozados que se acumularon por el esfuerzo humano, marcadores de navegación y fogatas. Uno de los tesoros que estaba oculto en la mina y dos cuevas era una fuente de ocre rojo. (Puede leer: El ADN de los Manuscritos del Mar Muerto desvela algunos de sus secretos)

Brandi MacDonald, investigadora de la Universidad de Misuri y coautora del estudio, explicó en Science que “podemos asumir que la actividad minera, que se mantuvo durante 2.000 años, era una actividad intergeneracional, con una transmisión de conocimiento entre los grupos que entraban y salían de la región. Encontramos evidencias de prospección de ocre en al menos tres cuevas, podemos decir que no se trataba de una actividad aislada sino que tendría, probablemente, una escala regional”.

Hallazgo de mina de ocre en cenote de Quintana Roo

MacDonald, además, resaltó la importancia de estos hallazgos para poder comprender de una mejor manera cómo actuaban los grupos que habitaron estas cuevas. “También podemos inferir que existía cierta cooperación para coordinar la extracción. Sería muy difícil para una persona sola realizar la actividad que hemos visto de forma efectiva y segura. La evidencia apunta a que la actividad minera abarcó un período de 2.000 años y que ocurrió entre 12.000 y 10.000 años atrás.

Hasta el momento, en las cavernas de la península de Yucatán se han encontrado nueve esqueletos humanos de la era previa a la inundación, que se cree fue hace unos 8.000 años. Sin embargo, en estos trabajos solo se especularon las razones que los llevaron a este ambiente peligroso e inaccesible. Entre las hipótesis se consideraba que entraron buscando un refugio temporal, agua fresca o un espacio para enterrar a sus muertos. Pero, ninguna contaba con evidencia arqueológica sólida. (Lea también: Esta es la pintura más antigua de la humanidad encontrada hasta ahora)

Roberto Junco, subdirector de arqueología subacuática del INAH contó a la Agencia AFP que “ahora podemos decir, y es lo importante de este descubrimiento, que por lo menos una de las razones es que estaban entrando a hacer esta explotación del ocre. Las investigaciones apuntan a que el ocre rojo era un pigmento mineral altamente valorado y utilizado por los paleoindios o paleoamericanos, los primeros habitantes del hemisferio occidental, lo que los habría impulsado a explorar estos lugares para obtenerlo”.

Con este hallazgo, el equipo de investigación espera poder profundizar en los trabajos arqueológicos en las cuevas de Quintana Roo, donde aún hay bastantes historias ocultas que llevarían a entender la actividad de las personas en la antigüedad.

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