Posiblemente, la primera imagen que recreen en su cerebro muchas personas cuando les hablan de dinosaurios sea la de un Tyrannosaurus rex. Esa especie, que, al parecer, fue uno de los mayores depredadores que hubo hace 68 millones de años en lo que hoy conocemos como América del Norte, tuvo una mayor popularidad luego de que en los años 90 se estrenara Jurassic Park. Desde entonces, sus fósiles no han dejado de asombrar tanto a ciudadanos como a los investigadores que se dedican a estudiarlos.
Pero asombro no es propiamente lo que ha generado el último episodio relacionado con un T. Rex entre los paleontólogos, los científicos que estudian nuestro pasado a través de los fósiles. Stephen Brusatte, paleontólogo de la Universidad de Edimburgo, cree, como le dijo al diario inglés The Guardian, que lo que está sucediendo es un motivo de preocupación.
A lo que se refiere es a la subasta que se hizo este martes, 14 de julio, de uno de los fósiles más completos y grandes que se han encontrado de un T. rex. Aunque, como se lee en la página web de Sotheby’s, una de las casas más populares del mundo, el esqueleto esperaba ser vendido por entre USD 20 millones y USD 30 millones (dólares), fue subastado por USD 50 millones 131 mil, es decir, más de COP 150.000 millones (pesos). La oferta fue hecha por teléfono.
El ejemplar, que fue hallado en el Dakota del Sur, en Estados Unidos, tiene 11,6 metros de longitud y 3,8 metros de altura. “Gus”, como lo apodaron, “es uno de los T. rex más grandes jamás encontrados. Es un espécimen único con la increíble cantidad de 183 elementos óseos fósiles (...) Está, aproximadamente, un 61% completo, según el recuento de huesos, y estos huesos representan entre el 75% y el 80% de la masa ósea del animal", se lee en la página web de Sotheby’s.
En el portal también reiteran que el espécimen fue encontrado por la empresa Theropoda Expeditions y preparado meticulosamente con los más altos estándares, “mostrando la belleza natural de los fósiles y preservando información contextual importante”. A quien lo compre le darán todos los documentos que certifican su estado, autenticidad y legalidad de propiedad.
Pero la idea, sin embargo, no le ha cayó nada bien a algunos investigadores como Brusatte, pues creen que la ciencia es la que pierde con este tipo de ventas.
Su colega Richard Butler, paleontólogo de vertebrados de la Universidad de Birmingham, lo había resumido así de The Guardian: “La tendencia actual de comercializar y vender fósiles de dinosaurios como si fueran obras de arte raras a precios exorbitantes en las casas de subastas es muy preocupante, al igual que la idea de comprar fósiles de dinosaurios como símbolo de estatus o como mercancía”.
La incomodidad es que al ser vendidos a precios exorbitantes en los cuales los museos no pueden participar, esos fósiles quedan en manos privadas. Al destinarse a esas colecciones, los científicos no pueden estudiarlos para comprender mejor cómo eran estos animales.
De hecho, en 1997 el Museo Field de Chicago tuvo que pagar USD 8 millones por un ejemplar de T. rex, pero fue un dinero que pudo desembolsa con la ayuda de privados.
Como le dijo al diario inglés Thomas Carr, paleontólogo de vertebrados y profesor asociado en el Carthage College de Wisconsin, “los fósiles deben estar disponibles para poner a prueba observaciones previas y obtener nuevos conocimientos; los fósiles son los datos, por lo que siempre deben estar disponibles para su estudio”.
👩🔬📄 ¿Quieres conocer las últimas noticias sobre ciencia? Te invitamos a verlas en El Espectador. 🧪🧬