El Servicio Geológico Colombiano (SGC) elevó este 1 de agosto el estado de alerta del volcán Puracé de amarilla a naranja tras detectar un incremento en su actividad sísmica, las emisiones de gases y la temperatura de las columnas de ceniza. En conversación con El Espectador, Jaime Raigosa, coordinador del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Popayán del SGC, explica qué motivó esta decisión, qué significa para las comunidades y cuáles son los escenarios que podrían presentarse en los próximos días.
Para comenzar con la pregunta más sencilla, ¿qué significa este cambio a alerta naranja en el volcán Puracé?
Durante los últimos días hemos tenido un aumento bastante significativo en la actividad del volcán, representado en el incremento de la actividad sísmica y de las emisiones de gases. Básicamente, esto significa que el volcán ya no está en los niveles de actividad que nosotros contemplamos para el estado de alerta amarilla y que las autoridades encargadas de la gestión del riesgo deben implementar sus planes de respuesta.
Entre todas las señales que ustedes evalúan y analizan, ¿cuáles fueron las más importantes o las determinantes para definir este cambio de alerta?
Básicamente fue la actividad sísmica. Por un lado, un tipo de señales que nosotros llamamos tremor continuo, que ha tenido un incremento importante en su energía. Por otro, las señales sísmicas asociadas con las emisiones, que también han aumentado de manera significativa. Nosotros creemos que ese incremento está relacionado con una cámara magmática ubicada a cierta profundidad debajo del volcán, que está liberando gases de origen magmático. Esos gases interactúan con un sistema hidrotermal más superficial. Ese aumento en el flujo de gases magmáticos y su interacción con el sistema hidrotermal es lo que está generando el incremento notorio que hemos observado durante la última semana en la energía liberada por la actividad sísmica del volcán.
Como consecuencia de ese proceso, también hemos visto un incremento en la temperatura de las emisiones y en la altura de las columnas. Esta semana registramos una columna que alcanzó los 3.400 metros sobre la cima del volcán, mientras que en periodos anteriores, como noviembre y diciembre de 2025, las alturas máximas llegaban apenas a los 2.000 metros. Adicionalmente, debajo del volcán existe un proceso de deformación que ha sido lento, pero continuo, y que actualmente se mantiene. Todos estos indicios, el aumento en los gases liberados, la mayor energía sísmica liberada y los demás parámetros monitoreados, fueron los que motivaron el cambio en el estado de alerta.
Usted menciona algo muy interesante. Frente al periodo reciente en el que también hubo alerta naranja, ¿esta nueva alerta presenta diferencias con la anterior?
Sí. El proceso sigue siendo básicamente el mismo: tenemos una fuente de magma que libera gases a alta temperatura. Pero, el aumento en ese flujo de gases es lo que está generando ahora incrementos mucho mayores en la energía sísmica.
Esa es una diferencia importante frente a noviembre y diciembre del año pasado. La energía asociada con este proceso es bastante más alta y eso se refleja en la energía sísmica, en los valores de flujo de algunos gases como el dióxido de azufre y el dióxido de carbono, y también en la temperatura de las emisiones de gases.
Todo esto confirma que el Puracé es uno de los volcanes más activos de Colombia. ¿Cómo entender ese comportamiento, teniendo en cuenta que en el último año hemos conocido tantas noticias sobre su actividad?
Sí, correcto. Desde 2022 ya tenemos noticias de actividad eruptiva en esta zona.
El Puracé es el volcán ubicado más al noroccidente de la Cadena Volcánica Los Coconucos. En ese extremo de la cadena hay tres volcanes separados apenas por unos dos kilómetros: Curiquinga, Piocollo y Puracé. En 2022 tuvimos una erupción en el volcán Curiquinga. Luego hubo otra erupción el año pasado entre los cráteres de ese mismo volcán.
Posteriormente, en noviembre del año pasado, ya registramos actividad eruptiva en el Puracé. La última erupción reportada allí había ocurrido en 1977 y, desde entonces, únicamente se observaba actividad en una fumarola lateral visible desde Popayán, que emitía pequeñas cantidades de gases de manera constante. En noviembre comenzó un incremento en la actividad y el 25 de ese mes registramos la primera emisión de ceniza en el volcán desde 1977. A partir de entonces hemos tenido una actividad constante de emisiones de ceniza. El proceso actual comenzó con nuevas emisiones de ceniza en mayo de este año. Durante mayo y junio esas emisiones fueron similares a las de noviembre y diciembre, pero en julio el cambio en la energía asociada al proceso fue mucho más notorio y, durante la última semana, el incremento fue bastante grande.
A partir de ahora, ¿qué podría pasar? El volcán podría volver a alerta amarilla o incluso subir a alerta roja. ¿Qué tendría que ocurrir para cada uno de esos escenarios?
Cualquiera de los dos escenarios es posible. La tendencia que presenta actualmente el volcán es de incremento en la actividad y esa fue una de las razones por las cuales cambiamos el estado de alerta. Todos los parámetros que estamos monitoreando muestran una tendencia al aumento. Si esa tendencia continúa y más adelante tenemos emisiones más grandes e importantes, que puedan afectar un área mayor, seguramente cambiaremos a un estado de alerta roja. Con respecto al regreso a alerta amarilla, ya vivimos un proceso similar entre noviembre y diciembre del año pasado. En enero empezaron a disminuir todos los parámetros con los que monitoreamos la actividad volcánica y, posteriormente, regresamos al estado de alerta amarilla. Por eso, cualquiera de los dos escenarios es posible, dependiendo de cómo evolucione la actividad del volcán de aquí en adelante.
¿El mapa de amenaza del Puracé está completamente actualizado? ¿Qué poblaciones están en mayor riesgo?
Sí. Nosotros tenemos cerca del volcán algunas poblaciones. Está la cabecera municipal de Puracé, que según el mapa de amenaza se encuentra en una zona de amenaza alta por caída de piroclastos. Básicamente, porque en caso de una erupción importante podrían acumularse espesores superiores a los diez centímetros.
También está la población de Puracé, que igualmente podría verse afectada por la caída de material piroclástico o por corrientes de densidad piroclástica, es decir, flujos piroclásticos.
Popayán estaría en una zona de amenaza menor por caída de ceniza o de material piroclástico. Sin embargo, existe la posibilidad de que, a través del río Cauca, desciendan flujos de lodo que se generen en la parte alta del volcán. Hay otras poblaciones, como Timbío, que también podrían verse afectadas por la caída de material piroclástico.
¿La naturaleza de las erupciones del Puracé es similar a la del Nevado del Ruiz, que es la referencia más conocida para la mayoría de la gente, o existen diferencias importantes?
Sí, existen diferencias. En el Nevado del Ruiz, las últimas erupciones han sido explosivas, pero el fenómeno más peligroso que se ha generado ha sido el de los flujos de lodo.
En el caso del volcán Puracé también se trata de erupciones explosivas, pero los materiales más peligrosos serían los flujos piroclásticos y los proyectiles balísticos.
Para las poblaciones rurales cercanas al Puracé, ¿cuáles son las principales recomendaciones y qué deberían hacer hoy frente a este anuncio?
Con este anuncio debe activarse el plan de respuesta. Ese plan tiene que ser liderado por las entidades responsables de la gestión del riesgo, como la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres y las oficinas municipales y departamentales encargadas de ese tema. Ellos deben implementar sus planes de respuesta, en los cuales, por supuesto, participa toda la comunidad. Por parte del Servicio Geológico Colombiano, recomendamos que las personas se mantengan informadas únicamente a través de los canales oficiales de la entidad, desde donde estaremos entregando información permanente sobre la actividad del volcán.
En estos casos suele circular mucha información por redes sociales que no proviene de fuentes oficiales y, en muchas ocasiones, corresponde a noticias falsas.
Por eso, les pedimos a las comunidades que consulten únicamente los canales oficiales del Servicio Geológico Colombiano y que, junto con las alcaldías, la Gobernación y las entidades de gestión del riesgo, sigan y coordinen los planes de respuesta establecidos para este tipo de situaciones.
Para quienes viajan por tierra o por aire, ¿se prevé algún tipo de afectación? ¿Existe la posibilidad de que se vea afectado el tráfico aéreo?
Con respecto al tráfico aéreo, ya se han presentado afectaciones. Durante los últimos quince días hubo varios momentos en los que el aeropuerto permaneció cerrado. La Aeronáutica Civil recibe las alertas que emitimos nosotros y, además, existe una entidad internacional encargada de emitir alertas por emisiones de ceniza. Esas alertas incluyen el espacio aéreo por donde se dispersa la ceniza. Hasta el momento sí se ha visto afectado el tráfico aéreo y la operación del aeropuerto de Popayán por la presencia de ceniza en la atmósfera.
¿Eso podría volver a ocurrir?
Sí. Si la actividad continúa con la tendencia que trae actualmente, es muy probable que el tráfico aéreo siga viéndose afectado.
Retomando lo que decía ahora, este es un volcán que está activo y sobre el que cada vez conocemos más noticias. ¿Qué puede esperar Colombia de la actividad de este volcán en el futuro? ¿Cuáles son las perspectivas a largo plazo?
La misma historia eruptiva del volcán lo dice. De hecho, este ha sido un lapso de tiempo bastante largo, porque ya han pasado cerca de 50 años desde la última erupción importante, la de 1977. Si uno revisa el registro histórico hacia atrás, encuentra que los periodos de recurrencia de las erupciones del volcán Puracé han sido mucho más cortos. Desde que existe registro histórico de su actividad, lo que se observa es un historial continuo de erupciones. La historia eruptiva del volcán nos muestra que es un volcán con mucha actividad y que recurrentemente está haciendo erupciones.
Por eso, es muy probable que tanto en el futuro cercano como en el más lejano se sigan presentando nuevas erupciones. Entre más grandes son las erupciones, menor es la probabilidad de que ocurran. El registro histórico incluye algunas erupciones grandes, pero muestra con mucha mayor frecuencia erupciones pequeñas.
En este momento lo que está ocurriendo son erupciones pequeñas, aunque, como le mencionaba, existe una tendencia a que aumenten de tamaño. Con esa tendencia que observamos actualmente, nosotros esperaríamos que en un futuro cercano pudiéramos tener erupciones más grandes. Sin embargo, eso no es una certeza. Es simplemente una suposición basada en la actividad que presenta actualmente el volcán.
Puede suceder que eso ocurra y tengamos que cambiar a un estado de alerta roja. Pero también puede pasar lo mismo que ocurrió a comienzos de este año, cuando la actividad regresó a niveles relativamente bajos y pudimos volver al estado de alerta amarilla.
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