Un grupo de investigadores de la Universidad de Maine ha documentado un nuevo comportamiento en una especie de ave americana: una serie de estrategias defensivas para proteger su nido cuando un venado de cola blanca se acerca demasiado.
El estudio fue publicado esta semana en la revista Ecology. En él, los científicos explican que la idea de estudiar esto surgió casi por accidente. Estaban realizando un seguimiento al éxito reproductivo de la becada americana (Scolopax minor), un ave que construye sus nidos sobre el suelo de los bosques del este de Estados Unidos. Para observar qué factores influían en la supervivencia de los huevos y los polluelos, instalaron cámaras en 25 nidos distribuidos en Virginia Occidental durante las temporadas reproductivas de 2024 y 2025.
Aunque el objetivo principal era documentar la depredación por parte de carnívoros, las cámaras registraron un comportamiento completamente inesperado, escriben los investigadores: varios encuentros entre las aves y venados de cola blanca (Odocoileus virginianus). Cada vez que un venado se acercaba al nido, las aves no permanecían pasivas. Por el contrario, desplegaban un repertorio de respuestas defensivas mucho más amplio de lo que se había documentado para esta especie. Algunas permanecían inmóviles, confiando en el camuflaje de su plumaje para pasar inadvertidas; otras abrían las alas, erizaban las plumas y adoptaban posturas intimidantes para parecer más grandes.
En varios casos también realizaron vuelos cortos alrededor del venado, emitieron llamados de alarma e incluso lanzaron ataques directos para obligarlo a alejarse del nido.
“Las becadas incuban sus huevos durante tres semanas, lo cual es mucho tiempo para aves pequeñas. Cuanto más tiempo permanece una hembra incubando, más dedicada se vuelve a defender el nido”, explicó, citada en una nota de prensa, Amber Roth, profesora asociada de gestión de fauna silvestre forestal en la Universidad de Maine y colaboradora en la investigación. “Este estudio demuestra que hay más de una manera en que una hembra puede proteger con éxito su nido de posibles depredadores como los ciervos. Algunas se limitaron a permanecer inmóviles y a usar su plumaje críptico para esconderse de los ciervos que se acercaban, mientras que otras optaron por una respuesta más enérgica”.
Los investigadores explican que aunque los venados son herbívoros y no suelen considerarse depredadores de aves, pueden representar un riesgo importante para las especies que anidan en el suelo. Su gran tamaño hace posible que pisen accidentalmente los huevos o destruyan el nido mientras se alimentan o se desplazan entre la vegetación. Además, existen algunos registros aislados de venados consumiendo huevos e incluso pequeños vertebrados, un comportamiento oportunista que, aunque poco frecuente, demuestra que no son estrictamente herbívoros.
Precisamente por eso, uno de los aspectos más relevantes del estudio es que aporta algunas de las primeras evidencias en video de un ave defendiendo activamente su nido frente a un cérvido. Los autores señalan que, a pesar de que la abundancia de venados ha aumentado en muchas regiones de Norteamérica y de que cada vez existe más evidencia de que pueden afectar el éxito reproductivo de las aves que anidan en el suelo, casi no se habían documentado las respuestas defensivas de estas especies frente a esos mamíferos. La escasez de registros podría deberse a que estas interacciones son difíciles de observar y a que solo recientemente el uso de cámaras automáticas ha permitido captarlas.
“Si bien solo registramos unos pocos casos, documentar estos comportamientos nos llevó a reflexionar más profundamente sobre cómo las aves podrían responder ante los ciervos como depredadores de nidos”, dijo, citada en una nota de prensa, Kylie Brunette, investigadora principal del estudio y estudiante de doctorado en ecología de la vida silvestre en la Universidad de Maine. “El hecho de que las aves pequeñas estén dispuestas a defender agresivamente sus nidos contra un animal tan grande como un ciervo, utilizando diferentes estrategias según la situación, plantea muchas preguntas interesantes sobre cómo estas interacciones inesperadas afectan a las comunidades de vida silvestre”.
A lo largo del estudio, se detectaron ciervos en el 68% de los nidos, pero solo interactuaron con ellos en una pequeña fracción del tiempo. Según los investigadores, ninguno consumió los huevos de los nidos bajo vigilancia. Los investigadores enmarcan el hallazgo dentro de un problema ecológico más amplio. En varias zonas del hemisferio norte, las poblaciones de venados han crecido de forma considerable debido a la reducción de grandes depredadores y a cambios en el uso del suelo. Ese aumento modifica la vegetación por el consumo intensivo de plantas y puede afectar indirectamente a numerosas aves al incrementar la frecuencia con la que los venados se acercan a sus nidos. En consecuencia, los autores sugieren que el impacto de estos herbívoros sobre las aves podría estar subestimándose.
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