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A través de sus canales oficiales, el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) informó que no han emitido ninguna alerta ni comunicado sobre posibles réplicas, tras el terremoto de 7,4 que sacudió a Colombia en la mañana de este lunes, 10 de agosto.
La entidad aclaró que la información que está circulando en redes sociales, especialmente en WhatsApp es falsa, y no corresponde a ningún pronunciamiento oficial del instituto.
Además, explicó que el Ideam “no tiene facultades para predecir la ocurrencia de sismos ni establecer una hora específica para su posible ocurrencia o réplica. El seguimiento de la actividad sísmica en Colombia corresponde al Servicio Geológico Colombiano”.
¿Se puede predecir un terremoto?
Ante la información falsa que suele difundirse en estos eventos, cabe resaltar que no es posible predecir un temblor. Aunque la ciencia ha avanzado en la comprensión del movimiento de las placas tectónicas y en la identificación de zonas de alto riesgo sísmico, no existe una herramienta capaz de anticipar con certeza el momento, el lugar exacto y la magnitud de un terremoto. Los procesos que desencadenan un sismo son complejos y dependen de múltiples factores que varían incluso dentro de una misma región geológica.
El geólogo Julio Fierro, director del Servicio Geológico Colombiano (SGC), explicó antes a El Espectador que esto no se puede hacer porque el sismo se genera por una acumulación de energía a profundidades muy grandes en el subsuelo que no se pueden controlar.
“No podemos saber en qué lugar de unas fracturas que hay en la corteza se puede estar acumulando esa energía. Eso no lo podemos diagnosticar porque está en el subsuelo y porque tendríamos decenas de miles de kilómetros cuadrados por revisar. Esa es la razón por la cual ni siquiera países con tecnologías avanzadas y en donde los sismos son importantísimos como Japón lo pueden hacer. Es muy difícil para el ser humano estar haciendo un monitoreo del subsuelo que permita saber en dónde hay una acumulación de energía”, dijo Fierro.
Las herramientas en los celulares que parecen avisarle segundos antes de un sismo, funcionan gracias a sistemas de alerta temprana, que no predicen el sismo, pero detectan sus primeras señales en tiempo real. Lo que hacen es identificar las ondas sísmicas iniciales (llamadas ondas P), que viajan más rápido y suelen ser menos destructivas, y envían una alerta antes de que lleguen las ondas más fuertes (ondas S), que son las que realmente sacuden el suelo.
Estos sistemas solo funcionan si hay una red de sensores cercana al epicentro y si el epicentro está lo suficientemente lejos del lugar donde se recibe la alerta, permitiendo ganar unos segundos valiosos. Países como México, Japón o Estados Unidos han desarrollado redes avanzadas que permiten enviar estas notificaciones a través de aplicaciones móviles o sistemas integrados en el teléfono. En algunos casos, esos segundos permiten a las personas protegerse, detener trenes, cerrar válvulas de gas o activar protocolos de emergencia.
En Colombia también hay una red de monitoreo las 24 horas, lo siete días de la semana, que permite informar en poco tiempo la magnitud, profundidad y epicentro de estos eventos.
Según Fierro, la Red Sismológica Nacional de Colombia está compuesta por 159 estaciones que trasmiten en tiempo real. Están ubicadas a lo largo del país, para mantener informada a la población y a las autoridades encargadas de gestionar el riesgo y mitigar los impactos de estos eventos.
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