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11 Dec 2020 - 12:52 p. m.

Faltan mensajes de esperanza en los medios de comunicación durante la pandemia

Esto señaló estudio de la Javeriana. También encontró que en las redes sociales abunda la polarización y las generalizaciones alrededor del COVID19.
El estudio encontró que más de la mitad de las piezas mediáticas no dan espacio en sus contenidos a posiciones de esperanza y priorizan enfoques pesimistas.
El estudio encontró que más de la mitad de las piezas mediáticas no dan espacio en sus contenidos a posiciones de esperanza y priorizan enfoques pesimistas.
Foto: Pixabay

La noticia de que existe el nuevo coronavirus, el cual llevó al mundo a encerrarse y declarar una pandemia, no han sido buenas para nadie. Sin embargo, el trato que los medios de comunicación le hemos dado a estos eventos también es crucial para determinar cómo actúa y siente la gente. Sobre todo, en un contexto donde, según el Ministerio de Salud, la salud mental se ha visto afectada por el confinamiento. (Lea: El COVID-19 paralizó servicios de salud mental en el 93%)

Ante este escenario, las facultades de Comunicación y Lenguaje y de Medicina de la Pontificia Universidad Javeriana se unieron para aportar al debate sobre los efectos que tienen las comunicaciones en la salud mental, a través de investigaciones, capacitaciones y un libro, cuya segunda edición ya circular en el país, la cual se presentó durante el simposio “Retos de la comunicación digital para la convivencia y la salud mental”.

“Ha sido muy interesante ver que los periodistas se acercan a nosotros cuando se les presentan dilemas éticos, gracias a nuestro proyecto Comunicarnos sin daño”, expresó Marisol Cano Busquets, decana de la Facultad de Comunicación y Lenguaje, durante la apertura del simposio.

Parte de la investigación, según explica la Javeriana, se basó en un observatorio que, durante el segundo semestre del 2020, analizó 285 contenidos noticiosos en prensa web, radio y televisión, de cobertura nacional y regional y 102 publicaciones de Twitter e Instagram.

El estudio encontró que más de la mitad de las piezas mediáticas no dan espacio en sus contenidos a posiciones de esperanza, priorizan enfoquen pesimistas o se olvidan de resaltar puntos de encuentro y formas de convivencia pacífica.

“Estas características, determinantes para impulsar la superación de una crisis como la actual o para alcanzar la reconciliación tras décadas de conflicto, también están presentes en las redes sociales. Allí, los investigadores identificaron que solo el 19% de los trinos o entradas analizadas da lugar a soluciones esperanzadoras”, señala la Javeriana.

También encontró que, aunque la mayoría de los medios mostró respeto por la privacidad de los pacientes y no usó imágenes explícitas de enfermos o fallecidos, aun es necesario que refuercen aspectos como ayudar a derribar mitos sobre la enfermedad, contribuir a la pedagogía y transmitir información basada en hechos y no en temores, prácticas ausentes en cerca del 40% del corpus estudiado.

Uno de los problemas resaltados por la investigación, es que solo el 38% de los contenidos informativos emplea solo una fuente, casi siempre de corte institucional. “Aunque 7 de cada 10 desarrollan el seguimiento de una noticia previa y hay un fuerte interés por visibilizar o denunciar las agresiones, solo un 7% tienen el análisis o la investigación como componente principal”, señalan

Como el tema central del observatorio fueron las historias de personas o poblaciones que han sufrido una alta afectación por la pandemia y sus consecuencias -médicos amenazados, hombres y mujeres agredidas, personas sin ingresos, víctimas del conflicto revictimizadas-, una de sus principales preguntas giró en torno la manera de referirse a estos actores vulnerables y el manejo a profundidad de dichos temas.

Allí se encontró un lenguaje pertinente, pues no se utilizan etiquetas para referirse al agresor, no se señala a las víctimas como culpables de lo que les sucedió, ni se observa un lenguaje machista, sexista, clasista, xenófobo, racista o polarizante.

Sin embargo, los investigadores recomiendan que la visión de los victimarios sea repensada con mejor contexto por los periodistas o unidades de medios, pues el 38% no expone los contextos que condujeron al hecho victimizante y el 60% no visibiliza al agresor más allá del suceso narrado.

Además, resaltaron que una de cada tres piezas informativas revictimiza y estigmatiza a partir de prejuicios, de la falta de reconocimiento de las personas vulneradas como miembros de una comunidad que también se vio afectada e, incluso, al no deslegitimar la violencia como forma de interacción social.

En las redes sociales el lenguaje sí tiende a polarizar y generalizar, sobre todo en los comentarios y respuestas (más del 70%), donde también es frecuente ver que se menciona a los agresores con palabras como monstruo, sociópata o desadaptado 68%. Esta práctica, según los académicos del proyecto javeriano, genera un efecto contrario, pues da la impresión de que quienes victimizan a otros son seres lejanos y extraños. (Acá: La pandemia podría empujar a 207 millones de personas a la pobreza extrema para 2030)

Pese a que, casi en su totalidad, las interacciones en las redes sociales tienen un tono emocional y los sentimientos que priman son el disgusto y la tristeza, en un 75 % se observó que estos enfoques venían acompañados de contenido argumentativo. El matoneo estuvo presente en seis de cada diez comentarios.

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