Un esqueleto de Homo habilis, que medía 1,60 metros y pesaba apenas 30 kilos, desafía lo que la ciencia pensaba sobre la anatomía de uno de nuestros primeros ancestros, que vivió en la Tierra hace más de dos millones de años.
Esta fue una las conclusiones de un equipo internacional que describió por primera vez los restos de H. Habilis más antiguos hallados hasta ahora. Denominado como KNM-ER 64061, el fósil fue hallado en el norte de Kenia, y representa los restos craneales más antiguos de este homínido.
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Como puede ver en la siguiente imagen, el esqueleto de Homo habilis data de hace entre 2,02 y 2,06 millones de años e incluye ambas clavículas, fragmentos de omóplatos, ambos huesos del brazo (húmeros), ambos huesos del antebrazo (radios y cúbitos), fragmentos de la pelvis y parte del sacro.
Los investigadores del estudio destacan que el buen estado de preservación de este esqueleto permitió realizar un análisis sin precedentes de su anatomía. Como comentó en un comunicado el profesor Fred Grine, autor principal del estudio de la Universidad de Stony Brook, a la fecha “solo se conocen otros tres esqueletos parciales muy fragmentarios e incompletos de esta importante especie”.
Este fósil de H. habilis, como explican los investigadores de la investigación, es una pieza clave para entender el ‘salto’ evolutivo que ocurrió hace millones de años, pues permite rastrear los cambios adaptativos entre nuestros ancestros más primitivos, como Australopithecus afarensis, y los más cercanos a nosotros, como Homo erectus.
En esta línea, uno de los principales hallazgos, además de su altura, es que los antebrazos de este H. habilis eran inusualmente largos en comparación con sus brazos. En contraste, los huesos del hombro y el brazo poseen una corteza ósea muy gruesa, una característica robusta más propia de los Australopithecus afarensis que de los humanos modernos
En general, las características de las extremidades superiores de KNM-ER 64061 parecen reflejar, según el estudio, adaptaciones a un estilo de vida diferente al del Homo erectus posterior.
“Las extremidades superiores del Homo habilis han ido adquiriendo cada vez más protagonismo, y el KNM-ER 64061 confirma que los brazos eran bastante largos y fuertes. Lo que sigue siendo difícil de determinar es la estructura y las proporciones de las extremidades inferiores”, explicó Ashley S. Hammond, investigadora ICREA del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP-CERCA) y una de las colaboradoras del estudio. “De cara al futuro, necesitamos fósiles de las extremidades inferiores del Homo habilis, lo que podría cambiar aún más nuestra perspectiva sobre esta especie clave”.
Los resultados de este estudio fueron publicados en la revista The Anatomical Record y puede ser consultados a través de este enlace.
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