Los científicos creen que Ganímedes, la luna más grande de Júpiter y de todo el sistema solar, es un caso único. Es conocida que tiene un campo magnético propio, en un proceso parecido al que ocurre en la Tierra, donde el movimiento de metal líquido en el núcleo produce magnetismo. Eso se sabe desde 1990, cuando la sonda Galileo de la NASA, que exploró el sistema de Júpiter, lo descubrió gracias a mediciones realizadas con un magnetómetro a bordo. El problema es que, según los modelos actuales que tienen los astrónomos, eso no debería ser posible.
Ganímedes, como todo el resto de lunas de Júpiter, debió nacer en un entorno con temperaturas muy bajas, entre 200 y 300 kelvin, muy lejos del calor necesario para fundir hierro y azufre en el núcleo. Eso hace difícil explicar cómo Ganímedes habría desarrollado un núcleo metálico capaz de sostener un campo magnético durante miles de millones de años.
“Durante décadas, los estudios han avanzado en paralelo con suposiciones contradictorias sobre cómo se formó y evolucionó Ganímedes”, dijo, citado en una nota de prensa, el autor principal, Kevin Trinh, exalumno de la Escuela de Exploración Terrestre y Espacial de la Universidad Estatal de Arizona, quien obtuvo su doctorado en ciencias geológicas en 2025. “Muchos estudios sobre su formación sugieren que Ganímedes se formó a una temperatura demasiado baja como para tener un núcleo metálico. Mientras tanto, muchos estudios de modelado de la dinamo de Ganímedes suponen que Ganímedes formó su núcleo metálico aproximadamente al mismo tiempo que la propia luna, como sucedió con la Tierra”.
Para resolver esa contradicción, un grupo de investigadores publica en Science, referencia de la mejor ciencia del mundo, un artículo en que replantean la historia interna de la luna. Modelaron un Ganímedes inicialmente frío, donde roca y metal estaban mezclados. En ese escenario, el interior se habría calentado lentamente durante miles de millones de años gracias a elementos radiactivos y otros procesos internos. Con el tiempo, ese calentamiento habría comenzado a derretir gradualmente mezclas de hierro y azufre. El metal líquido, más denso, empezaría entonces a hundirse hacia el centro de la luna. Según el estudio, este proceso podría seguir ocurriendo actualmente, alimentando un “protonúcleo” todavía en crecimiento.
En contraste con lo que creíamos, Ganímedes tendría un núcleo que todavía se está formando. Por eso, el estudio sugiere que la historia de esta luna podría ser distinta a la de otros mundos. Normalmente, se cree que la formación de núcleos metálicos ocurre muy temprano, durante los primeros millones de años tras el nacimiento de un planeta o luna. Pero Ganímedes podría demostrar que ese proceso puede extenderse durante miles de millones de años.
Para probar la idea, el equipo desarrolló modelos térmicos del interior de Ganímedes y simuló miles de escenarios posibles. Muchos de ellos lograron reproducir un campo magnético similar al observado hoy, especialmente cuando el calentamiento interno por mareas no era demasiado intenso. Aunque los autores no descartan completamente las teorías tradicionales, sostienen que el campo magnético observado hoy encaja bien con un interior que todavía se está calentando y diferenciando lentamente. Si esta hipótesis es correcta, Ganímedes sería el primer ejemplo conocido de un mundo donde la formación del núcleo sigue activa en la actualidad.
La misión Jupiter Icy Moons Explorer, conocida como JUICE y lanzada por la European Space Agency en 2023, tiene justamente como uno de sus principales objetivos estudiar las lunas heladas de Júpiter, especialmente Ganímedes. La nave llevará instrumentos para analizar el campo magnético, la estructura interna, el océano subterráneo y la composición de la luna. Esos datos podrían ayudar a evaluar hipótesis como la de este nuevo estudio.
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