Publicidad
2 Jun 2016 - 3:35 a. m.

Hugh Herr, el escalador que perdió sus piernas y las recuperó creando prótesis biónicas

El ingeniero Hugh Herr perdió sus piernas luego de un accidente de montaña. A partir de allí enfocó su vida a desarrollar avanzadas prótesis que le permitieran volver a las cumbres.

Jesús Mesa

Su pasión por escalar lo hizo buscar alternativas para sus prótesis / EPO
Su pasión por escalar lo hizo buscar alternativas para sus prótesis / EPO

Hugh Herr, ingeniero y biofísico del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT), es el nuevo Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica, por su contribución al desarrollo y diseño de extremidades biónicas y prótesis robóticas.

Para el jurado, Herr fue merecedor del galardón por liderar a nivel mundial el campo de la biónica y desarrollar “las primeras prótesis que logran emular la locomoción humana, permitiendo superar discapacidades como la que él mismo tiene”.

Una historia alrededor de las montañas

Hugh Herr fue desde pequeño un hábil escalador de montañas. A los 8 años logró llegar a la cumbre del Monte Temple, una montaña con 3.567 msnm en Canadá. A sus 16, diversas revistas y publicaciones lo consideraban uno de los más prometedores escaladores de Estados Unidos.

En 1982, a sus 17 años, Herr junto con un amigo, decidieron escalar el Monte Washington, una de las montañas más frías y peligrosas del noreste de Estados Unidos. Pero una tormenta de nieve terminó con su objetivo y ambos fueron arrastrados a una zona de la montaña en la que las temperaturas oscilaban entre los -25 y -30°.

Desorientados, Herr y su compañero permanecieron durante tres días en ese lugar hasta que fueron rescatados. Sin embargo, y debido a las bajas temperaturas, sus piernas habían quedado gravemente congeladas y la gangrena amenazaba con expandirse al resto de su cuerpo. La solución fue entonces amputarlas, desde el pie hasta las rodillas.

Pero Herr quería seguir escalando, y las prótesis robóticas que en un principio le pusieron no le parecieron lo suficientemente buenas, por lo que decidió mejorarlas. Fue entonces cuando inició sus estudios de ingeniería mecánica en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT). Ya se había licenciado en física en la Universidad de Millersville, y después se doctoró en biomecánica en la Universidad de Harvard. Primero construyó piezas de madera y metal, las actuales están hechas de silicona, titanio, aluminio y carbono, tienen sus propias baterías y están programadas con información descargada de un computador.

“Las prótesis más avanzadas del mundo”

Hoy, Herr, de 51 años, dirige el Biomechatronic Group en el Media Lab del MIT, donde ha desarrollado las que han sido calificadas como “las prótesis más sofisticadas del mundo”.

“Desde el accidente he dedicado mi vida al progreso de la ciencia y la tecnología básica para permitir la reparación biónica de los seres humanos”, declaró Herr al recibir el premio el día de ayer.

Durante su trayectoria en la investigación aplicada, Herr ha desarrollado múltiples diseños capaces de ayudar a personas con discapacidades, algunos bastante conocidos en su ámbito, como la rodilla artificial Rheo Knee, controlada por ordenador; y el “PowerFoot”, el primer pie robótico que da a su portador un paso natural y le permite subir y bajar colinas. El “PowerFoot” fue nombrado uno de los mejores inventos de 2007 por la revista Time. Además, ha sido galardonado, entre otros, con el Premio Heinz de Tecnología (2007) y el Action Maverick y Spirit of Da Vinci (2008).

Además fue seleccionado de un total de 34 candidaturas de distintos países. “Estas contribuciones están acelerando la integración hombre-máquina”, lo que permitirá mejorar la calidad de vida de millones de personas”, señala el acta del jurado.

Síguenos en Google Noticias