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¿Influye dónde se cultiva el aguacate en su valor nutricional? Este estudio tiene respuestas

Investigadores colombianos y mexicanos sostienen que aún persisten muchas dudas sobre la relación entre el consumo de aguacate y sus beneficios para la salud. En busca de respuestas, analizaron frutos cultivados en distintas partes del mundo para identificar diferencias en su composición nutricional.

Fernán Fortich

08 de julio de 2026 - 12:28 p. m.
El 60% de un aguacate está compuesto por aceites, algo que también ha despertado el interés de investigadores por sus contenidos lipídicos. EFE/ David Toro
Foto: EFE - David Toro
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Los aguacates (Persea americana Mill.) se han convertido en uno de los cultivos más apetecidos. Las cifras más recientes de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) muestran que la producción mundial pasó de 2,7 millones de toneladas métricas a principios del siglo XXI a más de 8,1 millones en 2022.

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Cifras de la misma organización apuntan a que en Colombia, entre 2011 y 2021, el área cultivada para este cultivo creció un 335 %, pasando de 21.596 hectáreas a casi 94.111. Por su parte, según datos del Sistema de Información de Comercio Exterior de la Organización de los Estados Americanos (OAE), entre enero y diciembre de 2025, las exportaciones en Colombia alcanzaron más de 201.000 toneladas, por encima de las 166.000 reportadas en el mismo periodo de 2024.

“El problema es que cuando hay muchísimas empresas que se dedican a producir un cultivo, se va perdiendo la especialidad del producto, es decir, esas características únicas que hacen al aguacate distinto”, sostiene Iván Luzardo, ingeniero de alimentos e investigador colombiano vinculado al Tecnológico de Monterrey (México), quien participa en un estudio sobre el contenido nutricional de los aguacates.

Uno de los elementos que han hecho tan atractivos a los aguacates, además de su sabor y su versatilidad en diferentes platos, son sus beneficios nutricionales. Algunos artículos científicos publicados en los últimos años muestran varias de esas propiedades.

Un estudio publicado en 2023 en la revista Foods, una publicación internacional revisada por pares y dedicada a la ciencia de la alimentación, revisó lo que se sabía nutricionalmente de una de las variables de aguacates, el Hass. “A medida que la asistencia en salud avanza hacia la medicina de precisión, las terapias dirigidas y la medicina preventiva, resulta fundamental comprender los alimentos y sus componentes dietéticos. La composición nutricional y la fisiología vegetal del aguacate Hass son notablemente diferentes de las de otras frutas”, contextualiza el estudio.

A través de la revisión de la literatura, los investigadores encontraron que el consumo de aguacate está relacionado con mejoras en la salud cardiovascular, control de peso, función cognitiva, fisiología digestiva e incluso salud de la piel.

“Además, estudios preclínicos han aportado pruebas preliminares de que diversas partes del aguacate poseen propiedades anticancerígenas, antimicrobianas y antiinflamatorias”, indican los autores del estudio.

Sin embargo, como lo apunta un estudio publicado en la revista Frontiers, en 2025, que revisó el alcance de más de 40 estudios enfocados en la relación entre el consumo de aguacate y la salud, “la capacidad para establecer inferencias causales sobre el impacto del consumo de aguacate en la salud se ve limitada por algunas características de la bibliografía existente, entre las que destacan la capacidad para tener en cuenta cómo cambian los efectos según la cantidad de aguacate consumida [...], así como la falta de datos sobre la ingesta de nutrientes por parte de los participantes de los estudios”.

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En línea con esto, a ojos de Carmen Hernández-Brenes, líder de la Unidad de Alimentos y Nutrición Clínica del Instituto de Investigación sobre Obesidad e investigadora del Tecnológico de Monterrey (México), aún existen auténticas “cajas negras” de información sobre lo que la gente está comiendo, en particular los factores detrás “la cantidad de ciertas sustancias” asociadas con sus beneficios en salud.

“Con toda la modernidad y la tecnología actual, a veces no sabemos lo que estamos comiendo porque hay muchas transformaciones que ocurren en los alimentos. A veces no conocemos lo que ocurre en un alimento a lo largo de su vida útil o cuando es procesado, y es un reto conectar toda esa información en decisiones útiles para las personas”, sostiene Hernández-Brenes.

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Para resolver esas dudas detrás de esas cajas negras, investigadores como Hernández-Brenes se han dedicado a la “nutrición de precisión”, que les está permitiendo despejar las inquietudes sobre los nutrientes que estamos (o no) consumiendo en ciertos alimentos.

La sorpresa en los aguacates colombianos

Durante los últimos meses, estos investigadores colombianos y mexicanos han estudiado el aguacate que se comercializa en distintos países para esclarecer su calidad nutricional. Entre los factores que explora este estudio, que se publicará en unos meses, está el posible efecto de las zonas de cultivo sobre la “huella” de autenticidad nutricional de la fruta.

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Cultivos cerca al nevado del Tolima.
Foto: Camilo Correa Ayram

“En la industria se escucha mucho que los aguacates colombianos tienen un sabor muy intenso, así como una textura muy suave. Tienen algo que no se encuentra en otros lugares del mundo”, sostiene Iván Luzardo, ingeniero de alimentos e investigador colombiano vinculado al Tecnológico de Monterrey (México), quien participó en el estudio. “Y todas esas características, que son sensoriales, dependen de la composición química de los alimentos”, que, a su vez, depende del lugar y las condiciones en las que fueron cultivados.

Y uno de los factores que parece influir es el contexto en el que son cultivados. Un cultivo de aguacate comercial suele establecerse en un espacio amplio, con cerca de 204 árboles por hectárea. Así lo precisa un estudio publicado por investigadores de la Universidad Nacional, que también señala que la misma densidad de las plantaciones “puede aumentar la penetración de la luz, lo cual es beneficio para la calidad de la fruta”.

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En el caso de la nueva investigación, desde el Centro de Metabolómica (MetCore), ubicado en la Universidad de los Andes, que hace parte de una alianza con las universidades del Rosario y la Javeriana, Agrosavia y Agilent —una compañía estadounidense—, se realizaron análisis de laboratorio y estadísticos; se investiga cómo varía la composición nutricional de los aguacates en el mundo.

Como cuenta la líder del centro, la doctora en química Mónica Cala, en los últimos meses han analizado tres tipos de nutrientes en este fruto: ácidos grasos, fitoesteroles y tocoferoles, que tienen funciones antioxidantes. Estos fueron estudiados en aguacates colombianos y comparados con aquellos provenientes de otras regiones productoras del mundo como Australia, Kenia, México, España y Estados Unidos. Esto permitió identificar varias diferencias, a pesar de tratarse, en apariencia, del mismo alimento.

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Luego de hacer análisis estadísticos de los datos que recopilaron, identificaron metabolitos, que “son compuestos químicos que son resultado del metabolismo de la planta, y que pueden verse influidos por su entorno”, explica Luzardo, del Tec de Monterrey (México).

“Entre los hallazgos más destacados, está que el α-tocotrienol (un compuesto de la vitamina E) fue cuantificado exclusivamente en las muestras colombianas. Asimismo, los aguacates colombianos presentaron concentraciones significativamente más altas en otras sustancias. De manera consistente, también se observaron mayores niveles de ácidos grasos omega-9 totales y de ácidos grasos monoinsaturados totales, lo que refuerza el valor nutricional diferencial de los aguacates colombianos”, indicó Cala, líder del Centro de Metabolómica MetCore de Los Andes.

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Según precisa Cala, la presencia de estos compuestos, y en mayores concentraciones, sugiere mayores beneficios con relación a la actividad antioxidante, así como sus impactos en la regulación del colesterol, una menor inflamación y un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares.

“En conjunto, estos hallazgos apuntan a que los aguacates producidos en Colombia no solo mantienen las características nutricionales reconocidas de esta fruta, sino que además podrían ofrecer un mayor contenido de compuestos bioactivos beneficiosos para la salud, constituyendo un atributo diferenciador para consumidores que buscan alimentos con propiedades funcionales”, añade Cala.

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Una de las hipótesis que manejan los investigadores es que las plantas de aguacate que son cultivadas en zonas más elevadas tienen más acumulación de diferentes tipos de compuestos benéficos para la salud, entre ellos los fitoesteroles.

“Los aguacates que provienen de Colombia y México, que generalmente se cultivan en zonas altas de más de 1200 metros sobre el nivel del mar, tienen más acumulación de fitoesteroles que, por ejemplo, otros que se cultivan en España o en Australia o en otros países”, agrega Luzardo.

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¿Por qué? Los investigadores creen que podría tratarse de una combinación de la radiación solar, el oxígeno y los componentes del suelo que podría influir en esta composición distinta del aguacate en las diferentes regiones.

El caso del aceite de aguacate

El 60% de un aguacate está compuesto por aceites, algo que también ha despertado el interés de investigadores por sus contenidos lipídicos. La presencia de ácidos grasos monoinsaturados suele mostrarse como una de sus principales propiedades, pues se han asociado clínicamente con beneficios para el sistema cardiovascular y efectos antiinflamatorios.

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Los investigadores detectaron diferentes sustancias y sus cantidades en más de 20 productos.
Foto: Tec de Monterrey

Pero una cosa son los aceites presentes en la fruta y otra muy diferente los aceites de aguacate que se venden en supermercados en botellas. ¿Realmente tienen las propiedades que prometen algunas de las marcas que los venden?

Hernández-Brenes, quiso resolver esa inquietud en otra investigación publicada a principio de año. Para hacerlo, analizaron 25 marcas comerciales de aceite de aguacate encontradas en el mercado de Estados Unidos. Utilizaron una “nariz electrónica”, un dispositivo equipado con sensores químicos capaces de detectar y diferenciar los compuestos volátiles que libera un alimento, entre estos aquellos provenientes de los nutrientes beneficiosos para la salud.

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Los resultados de sus investigaciones dejan un par de alertas, en particular con relación a la baja presencia de uno de los compuestos beneficiosos de los aguacates: los fitoesteroles, que son compuestos de origen vegetal cuya estructura química es muy similar a la del colesterol y, por esto último, sirven para reducirlo en la sangre.

Por ejemplo, el equipo de investigadores encontró, luego de varias pruebas, que solo el 40 % cumplió plenamente con los estándares de ácidos grasos (FA) y fitoesteroles (PS) determinados por la FAO.

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¿A qué se debe esto? Entre las hipótesis que manejan los investigadores está la adulteración de estos aceites, pero también fallas en la cadena de producción que alteran los nutrientes hallados en los alimentos. Ante esto, los científicos señalan la necesidad de desarrollar estándares más claros para asegurar la calidad de estos productos.

“Los resultados que aquí se presentan revisten especial interés para los minoristas del sector de la alimentación, sobre todo para aquellos que comercializan productos bajo sus propias marcas. Estos modelos ofrecen un método rápido, rentable y respetuoso con el medio ambiente para verificar que sus productos cumplen las normas de autenticidad, incluso cuando no participan directamente en su producción”, concluyen los autores del estudio.

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Por Fernán Fortich

Periodista con enfoque en temas ambientales, posthumanistas y sociales.@fernanfortichrffortich@elespectador.com
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