26 Jul 2019 - 5:08 p. m.

Intentan recuperar al rinoceronte blanco del norte con inseminación artificial

De esta especie solo quedan dos hembras que viven en Kenia y el esperma congelado de los últimos machos. Con eso se pretende crear vida donde ya no la había, un proyecto científico internacional para el que se necesitan vientres de alquiler y algo más de cuatro millones de euros.

- Redacción Ciencia

Hace un año, el mundo despertó con la noticia de la muerte del último macho de los rinocerontes blancos del norte. Esto significaba que, con apenas dos hembras de esta especie vivas, la extinción era innevitable. La caza ilegal había dado frutos; si para los años sesenta se registraban 2360 ejemplares, para 2003 solo se contaban unos 30. Ante este desesperanzador panorama, un equipo de científicos internacionales le apostó a recuperar estos animales donde, al parecer, ya no hay vida.  (Lea: Extrañas bacterias insinúan un antiguo origen de la fotosíntesis) 

La idea es realizar una inseminación artificial con los ovulos de Najin y Fatu, rinocerontes que son madre e hija y que habitan en Kenia, y el esperma conservado en nitrógeno líquido de Sudán, el último ejemplar macho que vivió. Pero existe un problema en el camino: será necesario hacer esta operación en un vientre ajeno porque fecundarlas resulta riesgoso. 

Porque llevar los espermatozoides de Sudan hasta el útero de alguna de las hembras significa introducir instrumentos por sus vaginas y recorrer un largo camino por el metro y medio de cérvix que hay hasta sus úteros. Así pues, el consorcio científico de este proyecto, encabezado por el Instituto Leibniz para la Investigación de Zoológicos y Vida Silvestre, ha decidido utilizar los vientres de una especie hermana, el rinoceronte blanco del sur.

"La fisiología de los rinocerontes hace imposible implantar un embrión por la vagina sin herir al animal o de forma poco invasiva. El método consiste en introducir un catéter con una aguja en el extremo por el recto y llegar al útero a través del sistema digestivo", explicó Steven Seet, portavoz del instituto Leibniz al diario El País de España. 

Pero el proyecto va más allá. Como es de esperarse, la fecundación invitro no daría los embriones suficientes para salvar esta especie. De manera que, otra línea planeada por los científicos es convertir las células de piel de este par de hembras sobrevivientes en germinales, aquellas que dan vida a los espermatozoides y óvulos. A partir de esa cocción, se espera puedan preñarse más individuos. 

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