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Hace 5.300 años, durante la Edad de Cobre, un hombre caminaba por las montañas de los Alpes, en lo que hoy es Europa. Fue asesinado de un flechazo por la espalda y su cuerpo se congeló, conservándolo hasta hace poco más de 30 años, cuando fue hallado en la frontera entre Austria e Italia, luego del derretimiento de un glaciar.
Esa zona de los Alpes se conoce como Ötztal y quienes encontraron el cuerpo fueron dos excursionistas alemanes. De allí nació el nombre que recibió la momia: Ötzi, el hombre de hielo.
Hasta ahora, se ha conservado bajo estrictas medidas en el Museo Arqueológico del Tirol del Sur, en Bolzano, Italia, en donde es exhibido e investigado. Desde su aparición, la ciencia ha resuelto varias curiosidades respecto a esta momia.
Una de ellas fue descartar que se tratara de un alpinista moderno fallecido en los Alpes. Con análisis arqueológicos pudo demostrarse que, en realidad, tiene 5.300 años de antigüedad.
Pero no todas las preguntas alrededor de Ötzi han sido resueltas. Un grupo de científicos publicó recientemente un nuevo hallazgo sobre el hombre de hielo, en un artículo de la revista Microbiome, de Springer Nature. “No es una reliquia estática”, sostienen los científicos en sus resultados.
El análisis que hicieron incluyó la toma de muestras por medio de hisopado de la parte interna y externa de Ötzi. Algunas de las muestras se tomaron en tejidos internos del cuerpo, buscando hacer una caracterización de las bacterias intestinales de la Edad de Bronce.
Los investigadores se sorprendieron con lo que encontraron: bacterias ancestrales que han sobrevivido a los 5.300 años de congelamiento. Varios de los grupos de bacterias que encontraron son similares a otras bacterias que se han identificado como intestinales antiguas, que nunca han sido identificadas en la modernidad en el mundo occidental.
Pero esa no fue la única sorpresa. Los científicos se dieron cuenta de que estas bacterias de los tejidos internos están coexistiendo con aquellas que están en los tejidos externos y que sí corresponden a bacterias modernas.
Se trata de un grupo de bacterias conocidas como psicrófilas, que han colonizado la parte externa de la momia, posiblemente entre 2010 y 2019, debido a los retos que plantea su conservación.
“La coexistencia de microbios intestinales endógenos ancestrales y colonizadores psicrófilos modernos pone de manifiesto el potencial de actividad microbiana continua incluso a temperaturas bajo cero. Estos hallazgos subrayan que mantener parámetros ambientales estrictos es esencial para evitar que estas comunidades microbianas especializadas pasen de la persistencia latente a microorganismos activos”, escribieron en el estudio.
Estos hallazgos son claves para revisar con detenimiento las condiciones en las que se está conservando la momia del hombre de hielo, pues las bajas temperaturas no serían suficientes para mantenerla aislada de bacterias modernas que puedan afectarla.
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