
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
La NASA está a punto de lanzar uno de los observatorios espaciales más ambiciosos de su historia, una misión que podría ayudar a responder algunas de las preguntas más profundas sobre el universo. Si todo sale según lo previsto, el 30 de agosto despegará desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, el telescopio espacial Nancy Grace Roman, diseñado para estudiar la materia oscura, la energía oscura y miles de planetas fuera del Sistema Solar.
El observatorio lleva el nombre de Nancy Grace Roman (1925-2018), una astrónoma estadounidense considerada una de las figuras más influyentes en la historia de la NASA.
Roman fue la primera jefa de Astronomía de la agencia y desempeñó un papel decisivo en el desarrollo de los grandes observatorios espaciales. Durante su carrera defendió la idea de que los telescopios debían operar fuera de la atmósfera terrestre para observar el universo con mucha mayor precisión y promovió que los datos obtenidos estuvieran disponibles para toda la comunidad científica global. Por ese liderazgo es recordada como la “madre del telescopio espacial Hubble”, aunque la propia NASA destaca que su legado fue mucho más amplio: también impulsó el programa de los Grandes Observatorios, que transformó la astronomía al permitir estudiar el universo en diferentes longitudes de onda.
Ahora, el telescopio que lleva su nombre busca continuar esa visión. La NASA explica que el nuevo telescopio combinará un enorme campo de visión con imágenes infrarrojas de alta resolución para explorar regiones inmensas y profundas del cielo. Gracias a esa capacidad, la misión permitirá estudiar la distribución de la materia oscura, investigar por qué la expansión del universo se acelera, descubrir alrededor de 100.000 exoplanetas, estima la agencia especial, y generar un volumen de datos sin precedentes que estará disponible públicamente para que científicos de todo el mundo puedan analizarlo.
Un punto particular es todo lo que tiene que ver con la materia oscura. Los científicos nunca la han observado directamente, pero saben de su existencia por sus efectos gravitacionales. Aunque las estrellas, los planetas y las galaxias son visibles, toda esa materia representa apenas una pequeña fracción del contenido del universo.
El resto permanece oculto. Los astrónomos saben que debe existir porque las galaxias giran demasiado rápido como para mantenerse unidas solo con la gravedad de la materia que pueden ver. Es como si hubiera una enorme cantidad de masa invisible actuando como un “pegamento” cósmico que impide que las galaxias se desintegren. Roman intentará elaborar el mapa tridimensional más preciso hasta ahora de esa materia invisible para comprender cómo ha moldeado la formación y evolución del universo.
La otra gran incógnita es la energía oscura. A finales del siglo pasado, los astrónomos descubrieron que el universo no solo continúa expandiéndose desde el Big Bang, sino que esa expansión ocurre cada vez más rápido. Esa aceleración contradice la idea de que la gravedad debería ir frenando el movimiento de las galaxias. Para explicar ese comportamiento, los científicos plantearon la existencia de una fuerza desconocida, llamada energía oscura, que hoy se cree representa cerca del 68 % del contenido del universo. Sin embargo, aún no se sabe qué es exactamente ni cómo actúa. Roman medirá millones de galaxias distribuidas a lo largo de miles de millones de años de historia cósmica para intentar reconstruir cómo ha cambiado esa expansión y acercarse a una respuesta.
Roman también protagonizará una de las mayores búsquedas de planetas fuera del Sistema Solar. Mientras hoy se conocen cerca de 6.200 exoplanetas, la NASA estima que este telescopio podría descubrir alrededor de 100.000 nuevos mundos gracias a diferentes técnicas de observación. Entre ellos espera encontrar planetas similares a los de nuestro Sistema Solar, muchos de los cuales son difíciles de detectar con los instrumentos actuales porque se encuentran más lejos de sus estrellas o tienen masas relativamente pequeñas.
Una de las principales fortalezas del telescopio será su capacidad para observar enormes regiones del cielo en muy poco tiempo. Sus imágenes tendrán una resolución comparable a la del telescopio espacial Hubble, pero cubrirán un área al menos cien veces mayor en cada fotografía. Gracias a esa combinación entre alta resolución y un amplio campo de visión, Roman recopilará información hasta mil veces más rápido que Hubble y, durante sus primeros cinco años de operaciones, observará más de cincuenta veces la cantidad de cielo que ese histórico observatorio logró estudiar en tres décadas. La misión también marcará un salto en la cantidad de información que producirá la astronomía espacial. Roman enviará diariamente cerca de 1,4 terabytes de datos científicos, el mayor volumen generado hasta ahora por una misión astrofísica de la NASA. Al finalizar su misión principal, prevista para cinco años, habrá producido alrededor de 20 petabytes de información.
Se promete que todos esos datos serán públicos apenas sean procesados, lo que permitirá que equipos científicos de todo el mundo puedan analizarlos simultáneamente y desarrollar investigaciones que van mucho más allá de los objetivos originales de la misión.
👩🔬📄 ¿Quieres conocer las últimas noticias sobre ciencia? Te invitamos a verlas en El Espectador. 🧪🧬