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La NASA muestra cómo se movió la Tierra tras los terremotos que sacudieron Venezuela

El satélite NISAR captó los cambios que sufrió la superficie terrestre tras los terremotos que sacudieron el norte de Venezuela el pasado 24 de junio. Aunque no muestra los daños ni la intensidad del sismo, el mapa permite identificar dónde la corteza se desplazó hasta decenas de centímetros durante la ruptura.

Redacción Ciencia

29 de junio de 2026 - 08:30 a. m.
Mediante radar satelital, la misión NISAR detectó desplazamientos de hasta decenas de centímetros en la superficie terrestre tras los terremotos. Los colores reflejan la dirección del movimiento respecto al satélite. /NASA
Foto: NASA
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A simple vista, el mapa parece una mezcla de manchas de colores sobre la costa norte de Venezuela. Sin embargo, muestra una de las consecuencias más importantes de los terremotos del 24 de junio de 2026: cómo se deformó la superficie terrestre tras la ruptura de la falla. La imagen fue elaborada por científicos del Equipo de Ciencias Operativas de NISAR, en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA y el Instituto Tecnológico de California (Caltech), utilizando información captada por el satélite NISAR, una misión conjunta de la NASA y la agencia espacial india (ISRO).

El objetivo del mapa es entonces identificar las zonas donde el terreno experimentó los mayores desplazamientos después de los dos terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5.

Para construirlo, los investigadores recurrieron a una técnica llamada Interferometría de Radar de Apertura Sintética (InSAR). En lugar de tomar una fotografía convencional, el satélite emite pulsos de radar hacia la superficie terrestre y registra el tiempo que tardan en regresar. Al comparar una imagen obtenida antes del terremoto, el 13 de junio, con otra captada después, el 25 de junio, los científicos pueden calcular desplazamientos del terreno de apenas unos centímetros. Es una de las herramientas más precisas que existen para estudiar cómo cambia la corteza terrestre después de un gran sismo.

Es importante entender qué representa exactamente el mapa. No muestra la intensidad del terremoto, ni los daños ocasionados, ni el movimiento de las placas tectónicas. Lo que refleja es el desplazamiento de la superficie respecto al satélite, una medida conocida como desplazamiento en la línea de visión (Line of Sight o LOS). En otras palabras, el radar solo puede detectar si una parte del terreno quedó más cerca o más lejos del satélite después del terremoto. Como el satélite observa la Tierra con un ángulo de 40 grados respecto a la vertical, ese desplazamiento es una combinación de movimientos verticales (como levantamientos o hundimientos) y desplazamientos horizontales de la corteza.

Los colores ayudan a interpretar esos cambios. Los tonos azules son de sectores cuyo terreno se desplazó hacia el satélite, mientras que los rojos indican áreas que se alejaron de él. Los amarillos y verdes representan desplazamientos menores. La escala sugiere variaciones de hasta 40 centímetros en uno u otro sentido, una deformación considerable si se tiene en cuenta que ocurrió en apenas unos segundos durante la ruptura de la falla.

Mediante radar satelital, la misión NISAR detectó desplazamientos de hasta decenas de centímetros en la superficie terrestre tras los terremotos. Los colores reflejan la dirección del movimiento respecto al satélite. /NASA
Foto: NASA

Uno de los rasgos más llamativos aparece entre Puerto Cabello, Maracay y la costa cercana a Vargas y Caracas, donde se observa un marcado contraste entre zonas azules y rojas. Ese patrón suele ser característico de una ruptura importante de una falla geológica. Cuando un terremoto libera la tensión acumulada durante años o incluso siglos, los bloques de roca ubicados a ambos lados de la falla se desplazan en direcciones distintas. El radar registra esas diferencias, permitiendo reconstruir cómo se deformó la superficie terrestre.

El mapa también revela que la deformación no quedó confinada al epicentro, sino que se extendió a lo largo de una amplia franja del litoral central venezolano. Esto indica que los dos terremotos afectaron una porción importante del sistema de fallas activas del norte de Venezuela, donde interactúan las placas del Caribe y Suramérica, responsables de la elevada actividad sísmica de esa región. Los autores de la imagen hacen, sin embargo, una advertencia importante. Las mediciones son relativas, es decir, muestran diferencias entre las imágenes tomadas antes y después del terremoto, pero no están calibradas respecto a un punto fijo en tierra, por lo que existe un nivel de referencia desconocido.

Además, los datos aún no han sido validados y el mapa debe interpretarse como una guía para localizar las áreas con mayor deformación del terreno, más que como una medición definitiva. Su precisión también puede disminuir en zonas con abundante vegetación o donde existan otros factores que dificulten la señal del radar. Aun con esas limitaciones, este tipo de productos constituye una herramienta de enorme valor para los geólogos. Permite estimar qué tramo de la falla se rompió, cuánto se deformó la superficie y cómo quedó redistribuida la tensión en la corteza terrestre tras el terremoto.

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Toda esa información resulta muy importante para comprender mejor el comportamiento del evento y para orientar el seguimiento de la actividad sísmica posterior en una de las regiones tectónicamente más activas del Caribe.

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