29 Mar 2018 - 6:04 p. m.

La protesta chilena por el “alien de Atacama” que resultó ser el esqueleto de una niña

El descubrimiento despertó la indignación de la comunidad científica de Chile, que dice que el esqueleto fue saqueado, y que es una afrenta contra el patrimonio arqueológico del país sudamericano.

Redacción VIVIR

El esqueleto, al que se conoce con el nombre de “Ata” y fue descubierto en una bolsa de piel abandonada tras una iglesia en el chileno desierto de Atacama, en el año 2000. El misterio ha sido documentado en los noticieros chilenos por 15 años. / Emery Smith/ Universidad de Stanford
El esqueleto, al que se conoce con el nombre de “Ata” y fue descubierto en una bolsa de piel abandonada tras una iglesia en el chileno desierto de Atacama, en el año 2000. El misterio ha sido documentado en los noticieros chilenos por 15 años. / Emery Smith/ Universidad de Stanford

Hace 15 años, un diminuto esqueleto al que se conoce con el nombre de “Ata” fue descubierto en una bolsa de piel abandonada tras una iglesia en el chileno desierto de Atacama, tiene apenas 15 centímetros de largo, con la cabeza en forma de cono, 10 pares de costillas y huesos que se asemejan a los de un niño de ocho años.

Por mucho tiempo el origen del “esqueleto de Atacama” fue un misterio, tanto que algunos decían que era un alien. Pero la semana pasada, un estudio de ADN realizado por la Universidad de Stanford (y publicado en Genome Research) determinó que era en realidad la momia de una niña recién nacida con raras mutaciones genéticas

De acuerdo con EFE, lejos de ser una visitante de otro planeta, “el genoma de Ata la marcó como sudamericana, con variaciones genéticas que la identificaron como de la región andina habitada por los indios chilotes”, señaló en un comunicado el profesor de microbiología de la Universidad de Stanford Garry Nolan. (En contexto: ¿Es un extraterrestre el esqueleto de Atacama? No, es una niña con raras mutaciones genéticas)

Pero el misterio científico pronto se convirtió en controversia. Días después de que los investigadores anunciaran que una pequeña momia que una vez se rumoreaba que era un extraterrestre era en realidad un bebé humano, los científicos chilenos condenaron el nuevo estudio como poco ético, a la par que el gobierno chileno comenzó una investigación sobre el robo de tumbas.

De acuerdo con el New York Times, el Consejo de Monumentos Nacionales de Chile, una agencia del gobierno, dijo en un correo electrónico el martes que había iniciado una investigación sobre si los restos de la niña fueron exhumados ilegalmente en 2003 y sacados del país de contrabando. El consejo ha entregado sus registros al Ministerio Público de Chile en respuesta a la protesta de los investigadores chilenos. Según denuncia ahora la comunidad científica de Chile, el esqueleto fue exhumado ilegalmente en 2003 y terminó en manos del coleccionista Ramón Navia-Osorio, en Barcelona, España.

“Independientemente de cuán interesante pueda ser el análisis”, escribió el académico Gabriel León, de la Universidad Andrés Bello, en el diario chileno El Mostrador, “es necesario tener en cuenta la forma en que el cuerpo fue encontrado y tratado como mercancía”.

Los científicos de la Universidad de Stanford, sin embargo, llegaron al tema de una manera poco científica. El cineasta Amardeep Kaleka les pidió que analizaran el esqueleto para su película sobre Steven Green, un hombre que abandonó su carrera como médico para dedicarse a buscar evidencias de vida extraterrestre, según dijeron al New York Times.

El sitio arqueológico de La Noria, donde se encontraba la diminuta momia, es blanco habitual de los saqueadores de tumbas atraídos por una leyenda local que habla de un tesoro enterrado a finales del siglo XIX por un cura. Fue en 2003 cuando una excavación cerca de la iglesia del pueblo dio con una bolsa de tela atada con una cinta violenta. “En el interior, cuidadosamente depositado con los brazos sobre el torso —continúa León— había un cuerpo humano perteneciente a una niña chilena que fue exhumado, vendido, exhibido y analizado ilegalmente sin la menor consideración por quienes la enterraron allí”, explicó El Mostrador.

Al igual que muchos otros países, Chile ahora tiene leyes que hacen que tales exhumaciones y el contrabando sean ilegales, castigables con multas y condenas de prisión. Pero puede ser difícil evitar que los cazadores de tesoros saqueen sitios remotos (el lugar en donde encontraron a “Ata”, en el año 2000, está 450 kilómetros dentro del desierto de Atacama).

"No teníamos participación ni conocimiento de cómo se obtuvo originalmente el esqueleto ni cómo se vendió o exportó a España", dijo el Dr. Butte al diario estadounidense. "No teníamos ninguna razón para sospechar en este caso que esta muestra se obtuvo ilegalmente". Señaló que había informes sobre los restos en la televisión chilena durante 15 años sin que el gobierno investigara el caso.

Cristina Dorado, bióloga de la Universidad de Antofagasta, calificó el estudio de "indignación" en un comentario sobre Etilmercurio, una publicación científica en línea en Chile. "Si las muestras se obtienen sin ética, cualquier ciencia resultante no es ética", escribió. "Es ofensivo para la niña, para su familia y para la herencia de Chile", dijo Francisca Santana-Sagredo, antropóloga biológica de la Universidad de Antofagasta y la Universidad de Oxford.

Según el Times, las sociedades científicas chilenas también condenaron oficialmente el estudio. "¿Podrían imaginarse el mismo estudio llevado a cabo utilizando el cadáver del bebé abortado de alguien en Europa o América?", Preguntó la Sociedad Chilena de Antropología Biológica en un comunicado publicado el miércoles.

La sociedad también firmó una carta, junto con varios investigadores chilenos, que fue enviada el miércoles a Genome Research, la revista donde se publicó el estudio Ata.

Ata, según consideran los expertos, debió de haber nacido muerta o fallecer poco después del nacimiento y por el estado en el que se encuentran los huesos “probablemente” no hace más de 40 años.

Su “llamativa” apariencia, a la que los científicos ser refieren como fenonipo, puede explicarse “con mucha probabilidad” por un puñado de raras mutaciones genéticas, algunas ya conocidas y otras recién descubiertas, que están vinculadas con el enanismo y otros trastornos del crecimiento y de los huesos.

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