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La masturbación es un comportamiento bien conocido en algunos mamíferos como primates y, por supuesto, humanos. Hace parte del repertorio de comportamientos sexuales de una gran variedad de especies y ha sido estudiado para conocer sus particularidades entre sexos.
Un estudio publicado recientemente en la revista Ecology and Evolution demostró que también se trata de una actividad ampliamente practicada entre aves. Los científicos analizaron la presencia o ausencia de masturbación entre 120 especies de aves y encontraron que es algo más habitual de lo que se creía, pero que deja algunas preguntas sin resolver.
Se trata de un comportamiento que se conserva entre grupos de especies que pertenecen a un mismo clado. Es decir, que comparten un mismo ancestro y se ha heredado de alguna manera, ya sea el hacerlo o no.
Pero los resultados más sorprendentes aparecieron cuando los científicos analizaron otras particularidades. Por ejemplo, el hecho de que los machos suelen masturbarse más que las hembras. El 55 % de los machos que observaron, sin importar la especie, se masturbaban, mientras que solo el 36 % de las hembras lo hacía.
Esto planteó una gran pregunta alrededor de la función de la masturbación. Una de las hipótesis de los científicos sobre este comportamiento es que los machos la usan para mantener espermatozoides frescos almacenados.
Sin embargo, aunque lo hagan menos, el hecho de que haya una parte importante de las hembras que también se masturban indica que hay otra explicación para este comportamiento.
Esta pregunta es clave, porque en los animales la mayoría de los comportamientos suelen estar marcados por la eficiencia. Es decir, solamente invierten energía y recursos, como los espermatozoides, en actividades que tienen algún beneficio. En la masturbación aún no es claro cuál es ese beneficio.
Otros de los hallazgos de los científicos muestran que tampoco hay muchas diferencias en la frecuencia con la que lo hacen los individuos juveniles frente a los adultos. Esto “sugiere además que no se trata únicamente de prácticas de copulación antes de la madurez”, dice el estudio.
También hay una correlación entre la propensión a masturbarse y el tipo de relacionamiento que tienen las especies. En especies socialmente monógamas o aquellas que mantienen parejas durante un largo plazo, es menos probable que haya masturbación.
En cambio, entre las que mantienen encuentros sexuales indiscriminados, sin establecer vínculos de pareja de largo plazo, la masturbación es más probable.
Otra hipótesis que analizaron y descartaron los investigadores es que la masturbación pueda tratarse de una respuesta de las aves a situaciones de estrés en cautiverio. De hecho, el estudio encontró que se trata de un comportamiento extendido en diferentes tipos de aves, sin importar si se trata de individuos en cautiverio o en libertad.
Con base en esto, los científicos recomendaron dejar de utilizar prácticas sin base científica para desestimular la masturbación en aves que viven en cautiverio.
Este es el primer estudio que analiza este comportamiento en diferentes especies de aves. “Nuestros hallazgos indican que el mecanismo inmediato de la masturbación podría servir como una vía de escape sexual en respuesta a un alto impulso sexual”, sugieren los autores. Pero, se requieren más estudios sobre el tema para confirmar si esta hipótesis es correcta.
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