Las ratas se ríen cuando les hacen cosquillas

Científicos de Berlín (Alemania) revelaron los circuitos responsables de la risa y comprobaron que estos animales tienen fuertes conexiones con los humanos en este aspecto.

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Redacción Ciencia
10 de noviembre de 2016 - 10:50 p. m.
Los investigadores comprobaron que las ratas solo “disfrutan” de las cosquillas cuando están de buen humor, algo muy parecido al caso humano. / El País
Los investigadores comprobaron que las ratas solo “disfrutan” de las cosquillas cuando están de buen humor, algo muy parecido al caso humano. / El País
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Una investigación publicada hoy en la revista Science por científicos alemanes demostró que las ratas se ríen en un registro ultrasónico que es imperceptible al oído humano. Lo más sorprendente del estudio es que entre las causas de la hilaridad de estos animales están las cosquillas y su neurología es muy parecida a la risa humana.

Existen dos tipos de cosquillas: la knismesis y gargalesis. La primera se logra rozando a las personas con una pluma lo que les provoca una sensación de comezón más que de carcajada. La segunda, requiere una acción más agresiva que implica clavar los nudillos en las costillas o en las axilas del otro lo que produce grandes risotadas. La segunda, la gargalesis, es el tipo de cosquilla en la que los investigadores centraron su análisis. 

Michael Brecht, del Centro Bernstein de Neurociencia Computacional de la Universidad Humboldt, en Berlín y su colega Shimpei Ishiyama, líderes del estudio, se preguntaron varias cosas en el proceso: “¿por qué el efecto de las cosquillas depende tanto del estado de ánimo? ¿Por qué las distintas partes del cuerpo difieren tanto en sentir cosquillas? ¿Por qué no podemos hacernos cosquillas a nosotros mismos? ¿Es la risa de las cosquillas distinta de la de la risa cómica?”.

Para responder a esas preguntas tuvieron que averiguar las relaciones neuronales: aquellos circuitos cerebrales que se activan cuando se sienten las cosquillas. Esta es una estrategia típica utilizada en las neurociencias. No demuestra que esos circuitos causen la sensación de cosquillas, pero los convierten en las posibles causas.

Así que esto les permitió identificar los circuitos cerebrales de las cosquillas y se dieron cuenta que al estimular a la rata se produce el mismo comportamiento que si les hubieran hecho cosquillas. También comprobaron que las ratas solo “disfrutan” de las cosquillas cuando están de buen humor, algo muy parecido al caso humano.

 

 

Por Redacción Ciencia

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