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Por primera vez se ha utilizado el análisis forense de ADN para lograr una condena judicial por matar ilegalmente a un león africano (Panthera leo) y traficarlo. El caso inédito se presentó en Zimbabue, África, donde los sospechosos habían sido detenidos y les fueron incautadas las garras y partes del cuerpo del felino.
El reto, entonces, era demostrar que se había cometido caza furtiva, pues la posesión de partes de un animal silvestre, por sí misma, no siempre prueba un delito. Fue en ese momento cuando científicos del laboratorio de Victoria Falls Wildlife Trust, con apoyo de la red internacional especializada en análisis forense de vida silvestre, TRACE, y la organización TRAFFIC, se propusieron intervenir.
A través de una técnica genética recientemente desarrollada en la Universidad de Edimburgo, los investigadores generaron un perfil completo del ADN del felino con base en las garras y partes incautadas. Luego, dicho perfil fue comparado con el material genético de un león macho que se sabía que había sido cazado de manera furtiva en 2024, en los alrededores de las cataratas Victoria. La información también fue verificada mediante una base de datos genética nacional.
Posteriormente, la evidencia fue presentada ante el tribunal que llevaba el caso. Los fiscales la aceptaron y determinaron sentencias de 24 meses de prisión para los responsables. Se trata, según TRAFFIC, de la primera condena del mundo basada en la investigación forense de un individuo de león.
“Este avance representa más que un logro científico; encarna nuestra determinación de proteger la biodiversidad para las generaciones futuras”, declaró Victoria Falls Wildlife Trust, a través de un comunicado. Por su parte, Richard Scobey, director de TRAFFIC, expresó que la condena “representa un cambio radical en la forma en que se investigan y procesan los delitos contra la vida silvestre. Los países ahora cuentan con la capacidad forense para presentar pruebas sólidas y con base científica ante los tribunales, lo que fortalece la protección de los leones y la aplicación de las leyes sobre vida silvestre en toda África”.
Las organizaciones destacaron el apoyo financiero de los participantes de la Lotería Popular de Códigos Postales, el cual ha permitido equipar laboratorios y capacitar a científicos, así como desarrollar herramientas genéticas necesarias que sirven para identificar leones individuales con alta precisión.
Cabe recordar que los leones se encuentran entre los grandes felinos más traficados del mundo y que sus partes del cuerpo son comercializadas ilegalmente para adornos, joyas y usos tradicionales. De hecho, un estudio publicado en la revista Conservation Letters reveló que estos animales están siendo cada vez más cazados, lo cual ha generado alertas por la posibilidad de ocasionar un colapso en sus poblaciones e, incluso, extinciones locales.
“Hasta ahora, los procesos judiciales se han basado a menudo en pruebas circunstanciales. Este caso demuestra que los delitos contra la vida silvestre pueden investigarse con el mismo rigor forense que se aplica a los casos penales humanos, transformando la forma en que se puede impartir justicia para especies icónicas y amenazadas”, subrayó TRAFFIC.
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