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Los elefantes podrían buscar plantas para aliviar sus enfermedades, sugiere un estudio

Un estudio publicado en Nature encontró indicios de que los elefantes africanos del Monte Elgon, en Kenia, podrían seleccionar determinadas plantas y minerales cuando presentan problemas de salud. Los investigadores también recogieron relatos sobre madres que proporcionan estos recursos a sus crías, aunque advierten que todavía no está demostrado que se trate de una forma de automedicación.

24 de septiembre de 2026 - 06:45 p. m.
Elefante con su cría. Una de las preguntas más interesantes es cómo podrían haber adquirido los elefantes este conocimiento. Los autores no tienen una respuesta definitiva. ©Fundación Monte Elgon
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Los elefantes salvajes africanos que habitan la región del Monte Elgon en Kenia parecen buscar plantas específicas cuando se sienten mal. Expertos locales informaron que las madres elefantes también parecen administrar "remedios" a base de plantas a sus crías. Estos son los principales hallazgos de un gran estudio realizado por el Grupo de Investigación Conjunto de Etnofarmacología y Zoofarmacognosia del Instituto Bernhard Nocht de Medicina Tropical (BNITM por sus siglas en inglés), publicado este jueves en Nature, una de las revistas científicas más importantes del planeta.

Que ciertos animales busquen de manera selectiva ciertas plantas, suelos y minerales cuando tienen problemas de salud, en lugar de consumirlos como parte de su alimentación habitual, es un fenómeno que ya ha sido documentado o investigado en otras especies, como chimpancés, orangutanes, aves, delfines e incluso insectos. Pero en elefantes no es tan usual, aunque existen algunas investigaciones, especialmente en elefantes asiáticos.

En el actual estudio, dirigido por el Dr. Fabien Schultz, el equipo cambió el enfoque de las observaciones en zoológicos y laboratorios al entorno natural de los elefantes en el Monte Elgon, un punto clave de biodiversidad con una flora excepcionalmente rica y sistemas de cuevas ricos en minerales. Para hacerlo, los autores recurrieron principalmente al conocimiento de personas que han observado a los elefantes durante largos periodos. Entrevistaron mediante cuestionarios a ocho expertos locales de la comunidad Sabaot, entre ellos exploradores de fauna, un antiguo guardaparques y ancianos.

Estas personas proporcionaron relatos sobre comportamientos concretos de los elefantes: animales que seleccionaban determinadas plantas de manera poco habitual, individuos que parecían buscar ciertos recursos cuando estaban enfermos, formas particulares de preparar o consumir algunas plantas y casos en los que las madres proporcionaban determinados recursos a sus crías. Los investigadores posteriormente identificaron taxonómicamente las plantas mencionadas mediante ejemplares de herbario. A partir de estos testimonios, identificaron 35 especies de plantas pertenecientes a 23 familias, además de cuatro tipos de suelos, minerales o arcillas que los informantes relacionaron con comportamientos medicinales de los elefantes.

De los 39 recursos naturales mencionados en las entrevistas, 34, es decir, alrededor del 87 %, también tenían usos medicinales tradicionales entre las comunidades locales. De esos 34, los informantes señalaron 25 como recursos que, según su percepción, también son utilizados por los elefantes con fines medicinales. Esta coincidencia, se lee en la investigación, no demuestra por sí misma que las plantas funcionen como medicamentos, pero resulta relevante porque muestra un posible solapamiento entre el conocimiento medicinal humano y los recursos que los elefantes seleccionan.

"Nuestros resultados demuestran la estrecha relación entre la flora del Monte Elgon y la salud tanto de los elefantes como de las personas", afirmó el Dr. Schultz. "Los informes que indican que los elefantes utilizan algunas de las mismas plantas que las comunidades locales emplean en la medicina tradicional convierten la protección de estos hábitats en una cuestión de salud integral. En los próximos años, junto con nuestros socios, queremos investigar si estos comportamientos son aprendidos o se transmiten socialmente, y cómo, así como qué plantas y lugares podrían ser importantes para proteger".

El consumo de tierra y arcilla fue otro elemento importante que surgió durante la investigación. Los elefantes practican lo que se conoce como geofagia, es decir, la ingestión deliberada de suelo. Una explicación posible es nutricional: determinados suelos pueden proporcionar minerales o elementos que no están disponibles en cantidades suficientes en la dieta. La otra, se cree, es protectora: algunos tipos de arcilla podrían ayudar a reducir los efectos de compuestos tóxicos presentes en las plantas o a enfrentar alteraciones gastrointestinales. La literatura que revisan los autores sugiere que ambas funciones podrían coexistir; es decir, comer tierra podría proporcionar minerales y, al mismo tiempo, tener algún efecto protector o medicinal.

El estudio también conecta estos hallazgos con otros casos conocidos de elefantes. En elefantes asiáticos, por ejemplo, recuerdan los autores del estudio, se han descrito consumos de determinadas plantas asociadas con diarrea, fiebre, pérdida de apetito o problemas relacionados con la gestación. En Tailandia se ha observado incluso que algunos elefantes consumen arcilla durante varios días durante la temporada de lluvias, comportamiento que se ha planteado como una posible estrategia para combatir parásitos intestinales.

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Una de las preguntas más interesantes es cómo podrían haber adquirido los elefantes este conocimiento. Los autores no tienen una respuesta definitiva, pero plantean que el aprendizaje social podría desempeñar un papel. Los elefantes, explican, tienen estructuras sociales complejas y los individuos jóvenes aprenden de los adultos información relacionada con la alimentación y la supervivencia. Por eso, es posible que ciertos conocimientos sobre dónde encontrar recursos útiles y cuándo utilizarlos también puedan transmitirse dentro del grupo y entre generaciones.

Ahora bien, es importante reiterar que los investigadores reconocen que su estudio no demuestra que los elefantes sepan que determinadas plantas son medicamentos ni que esas plantas efectivamente curen las enfermedades que se les atribuyen.

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La evidencia procede principalmente de observaciones y testimonios de expertos locales, combinados con el conocimiento etnomedicinal de las plantas. Los autores utilizan por eso expresiones como putative self-medication —automedicación presunta o potencial— y concluyen que los relatos sugieren que los elefantes podrían seleccionar deliberadamente determinados recursos cuando su salud está comprometida.

Para pasar de esa asociación a una demostración científica harían falta observaciones directas y repetidas de los animales, información precisa sobre las enfermedades y análisis farmacológicos que permitan comprobar qué compuestos contienen esas plantas y qué efectos producen.

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