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¿Los neandertales enterraban a sus muertos con flores? Nueva evidencia derrumba esa idea

En la década de los 60 se encontró un cuerpo de uno de esos individuos rodeado de polen, lo que se interpretó como una prueba de que había sido enterrado sobre flores como muestra de respeto y empatía. Hoy esa teoría se derrumba bajo nueva evidencia. Las abejas serían culpables de la confusión.

31 de agosto de 2023 - 04:12 p. m.
Flores silvestres en la cueva Shanidar, fotografiadas el 5 de mayo de 2023. Fotografía de CO Hunt.
Flores silvestres en la cueva Shanidar, fotografiadas el 5 de mayo de 2023. Fotografía de CO Hunt.
Foto: CO Hunt.

Una serie de hallazgos arqueológicos realizados entre 1951 y 1960 en la cueva Shanidar, en el Kurdistán iraquí, provocaron un impacto trascendental sobre lo que creíamos que eran los neandertales. Los investigadores de aquellos años encontraron un cuerpo de estos individuos rodeado de polen de seis flores, lo que dio pie a la interpretación de que el cuerpo del neandertal había sido colocado sobre un lecho de estas flores, posiblemente por razones médicas y/o como muestra de afecto y/o respeto. Esta idea hizo que reevaluáramos mucho: los neandertales, anteriormente caracterizados en muchos textos como menos que humanos, fueron reinterpretados y muchos comenzaron a atribuirles cualidades de empatía y cuidado.

Pese a lo bella que pudo ser esa historia, es mentira. Una nueva investigación publicada en la Revista de Ciencias Arqueológicas derrumba esa teoría y propone una nueva para explicar la presencia del polen, menos romántica. Con gran detalle, los investigadores del nuevo estudio problematizan la historia original y encuentran hallazgos que la ponen en duda. Por ejemplo, en el escenario del “entierro de flores” se propone que los neandertales recolectaron las flores alrededor de la zona donde se encontró el cuerpo del individuo, pero los nuevos científicos señalan que resulta imposible, por variables climáticas y de floración, que todos los tipos de flores se encontraran disponibles al momento en el que creen se realizó el entierro.

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No solo eso. La sugerencia original del ‘Entierro de flores’ se basaba en la idea de que los neandertales estaban de luto o podían haber estado poniendo plantas médicamente activas debajo del cuerpo. Pero, por ejemplo, las cabezas florales de Centaurea solstitialis, una de las que se encontraron en la tumba, tienen espinas duras y afiladas de más de 2 cm de largo: “(...) Su elección para colocar un cadáver es difícil de entender en términos de las nociones modernas de empatía”, escriben los científicos. Pero, y más allá de esto, ¿cómo explicar entonces la presencia de polen? Curiosamente, las abejas podrían ser las culpables.

Los investigadores sugieren que lo más probable es que el polen haya sido acumulado por abejas solitarias que anidaban cerca de la tumba. Los nidos de estas abejas son particularmente comunes en la parte trasera de la cueva donde se encontraron los cuerpos. Revisando de nuevo ese espacio, los autores del nuevo estudio encuentran nidos recientes, pero también algunos muy antiguos. Existe la posibilidad de que las abejas introdujeran los grupos de polen al mismo tiempo que los científicos de 1960 estaban excavando (hay que recordar que el área en la que se encontraron los restos neandertales había estado abierta durante más de un año antes de que comenzaran las excavaciones oficialmente).

También existe la posibilidad de que las abejas estuvieran anidando en los sedimentos alrededor de las posiciones de los cuerpos, durante o inmediatamente después del entierro de los individuos. Por qué el anterior grupo de científicos no vio esos nidos puede ser algo tan sencillo como la luz que se usó. En 1960 se hicieron las excavaciones con luz natural, mientras las más recientes se desarrollaron con luz artificial, aunque la investigación señala que los nidos se pudieron tocar aun sin verlos.

Sin embargo, la situación más compleja, porque en la tumba se encontraron grupos de granos de polen que se encuentran en una etapa inmadura o no completamente desarrollada, lo que descartaría a las abejas porque estas solo pueden recolectar polen maduro una vez que se abren las flores. Para ese caso, es probable, dicen los investigadores, que los responsables de llevar esas flores allá hayan sido pequeños mamíferos, pero en la actualidad no hay pruebas suficientes y positivas para afirmarlo.

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“En este punto, solo podemos concluir que la hipótesis del ‘entierro de flores’ parece poco probable, que las abejas anidadoras probablemente fueron responsables de algunos de los grupos de polen y que existe la posibilidad de que, si estuviera involucrado polen inmaduro, podría provenir de plantas colocadas encima o debajo del cuerpo (por, probablemente aunque no con certeza, pequeños mamíferos”, dice el estudio.

Ahora, no todo es tan accidental. Aunque el ‘entierro de flores’ parece cada vez más improbable, el grupo de cuerpos de neandertales sí está asociado a un comportamiento o un ritual mortuorio. La colocación de los cuerpos revela un gran cuidado. Que muchos de ellos hayan sido enterrados allí hace muy probable que los neandertales habitaran “paisajes históricos” al igual que los humanos modernos. “Las posibles implicaciones de este comportamiento para el sentido del espacio y el lugar de los neandertales son probablemente el aspecto más intrigante de los neandertales de la cueva Shanidar, más que si un individuo fue enterrado con flores”, concluyen los autores. Es decir, el fin de la historia no es tan triste como parece.

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