31 Dec 2019 - 12:00 a. m.

Los secretos del esqueleto hallado en un barco francés hundido en 1686

En febrero del 2004 alrededor de 400 personas se reunieron en el entierro de un hombre que nadie conocía. Ocurrió en el Cementerio Estatal de Texas, en Austín (Estados Unidos). Era un cuerpo sin identificar, pero algunos estudios sobre su ADN han empezado a revelar quién era realmente.

- Redacción Ciencia

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En febrero del 2004 alrededor de 400 personas se reunieron en el entierro de un hombre que nadie conocía. Ocurrió en el Cementerio Estatal de Texas, en Austín (Estados Unidos). Era un cuerpo sin identificar, pero algunos estudios sobre su ADN han empezado a revelar quién era realmente.

La historia del esqueleto a quien los lugareños bautizaron como “Bob”, inicia en el puerto francés de La Rochelle, el 24 de Julio de 1684. El desconocido hacía parte de una flota de cuatro navíos que zarpó ese día desde las costas de Francia con la intención de cumplir con una misión encomendada por Luis XIV: crear una colonia francesa en el golfo de México.

El primer barco, el Saint-Francois, fue atacado por corsarios y nunca arribó a tierras americanas. El segundo navío, el Aimable, encalló y quedó destrozado en la orilla de Texas. El tercer buque, el Joly, regresó a Francia y dejó sólo al último de los navíos: el La Belle. Esta última nave comandada por el capitán Cavalier, y de la cual “Bob” era tripulante, llegó a tierra y acampó en la bahía texana de Matagorda, pero a comienzos de 1686, una tormenta la hundió e hizo que nadie volviera a saber de ella hasta 300 años más tarde.

La Comisión Histórica de Texas, descubrió en 1995 los restos del navío en aguas de la bahía de Matagorda. Los arqueólogos encargados de la investigación encontraron en el barco casi dos millones de artefactos que traían desde Europa para colonizar tierras americanas. Pero uno de los hallazgos más importantes fue un esqueleto completo en la proa del barco cubierto de percebes. Dentro de su cráneo se encontraba todavía su cerebro.   

“Conocemos unos pocos nombres de las personas que estaban en el barco en el momento del naufragio. Y sabemos qué pasó con ellos. El esqueleto encontrado es un enigma. A su lado, apareció un tazón, con un nombre grabado: C. Barange. Es un apellido presente en Francia y en España. En la provincia de Barcelona hay 186 personas que se apellidan Barangé, según el Instituto Nacional de Estadística.", explica Brad Jones, el arqueólogo jefe de la Comisión Histórica de Texas, a el diario El País.

 “Sin embargo, este nombre no aparece en ninguno de los registros escritos [de la expedición] que hemos descubierto hasta ahora, así que no sabemos si era su nombre o, simplemente, el tazón era de otra persona. En otras palabras: no sabemos quién era, solamente quién no era”, admite el arqueólogo en entrevista con el diario español.

Un equipo de forenses se ha unido a Jones para intentar solucionar el enigma: el grupo de Angie Ambers, experta que ha identificado restos humanos de la Segunda Guerra Mundial y la guerra civil estadounidense. Hasta ahora, su laboratorio ha analizado ADN del esqueleto encontrado en La belle, y además ADN de un peroné que fue hallado entre los restos del barco. Los primeros resultados fueron publicados en la revista Forensic Science Internacional y apuntan a que en el barco había un intruso sorprendentemente inesperado: un nativo americano.

 

¿Por qué había un nativo americano en un barco francés hundido?

En el momento en que La Belle se hundió, el Capitán Cavelier se encontraba en tierra. Murió a manos de sus propios hombres unos meses más tarde en marzo de 1687. Uno de los tripulantes de la nave sobrevivió y logró regresar a Francia: el soldado Henri Joutel.

En su diario relata la existencia de un indígena, de nombre Nika dentro de la tripulación. Pero Nika no puede ser el dueño del peroné, porque fue dado de baja junto a Cavalier. “Lo más probable es que los restos sean de un indígena karankawa local que estuviera rebuscando en el barco naufragado, se quedara atrapado y muriese”, señalan los científicos en su estudio.

Al parecer el origen de este hueso seguirá siendo un misterio, pues la Ley de Protección y Repatriación de Tumbas de los Nativos Americanos impide la práctica de análisis adicionales al peroné. Así que los investigadores han centrado su atención en el esqueleto de “Bob”.

Los estudios sobre el misterioso esqueleto han revelado el tipo de cromosoma que contiene y al parecer está presente en el 80% de la población de la costa atlántica de Francia, pero también se ha encontrado en Cataluña, el País Vasco, Gales, Irlanda y las Tierras Altas de Escocia.

Los expertos dicen que con las muestras que tienen de “Bob” quieren explorar la posibilidad de encontrar descendientes. El apellido Barangé es una pista importante, así que los investigadores no descartan comparar el ADN del esqueleto con algunos posibles familiares.

 “Este estudio muestra la sensibilidad de los actuales métodos forenses para recuperar ADN de restos humanos en yacimientos arqueológicos”, resaltan los autores.

 

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