22 May 2018 - 2:00 p. m.

Medir el deshielo y el ciclo del agua de la Tierra, nueva misión de la NASA

Los satélites de GRACE-FO servirán para entender de qué manera tenemos que administrar los escasos recursos hídricos en el mundo.

EFE

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La NASA lanza hoy un satélite de la misión GRACE-FO para medir  de forma exhaustiva la velocidad del deshielo y el movimiento del agua en la Tierra.

Este programa espacial continuará “el legado” de la primera misión GRACE, que completó 15 años de exploración espacial en enero de 2017, explicó este lunes en  rueda de prensa David Jarett, director de la misión en la división de CIencia de la tierra de la NASA. (También le puede interesar: China lanza primer satélite para explorar el lado oculto de la luna)

Esa misión “revolucionaria”, lanzada en 2012, sentó las bases de la comprensión del movimiento del agua en la Tierra en profundidad, la misma meta que persigue ahora la segunda parte de la exploración de la NASA.

Los satélites de GRACE-FO, que orbitarán la Tierra a unos 220 kilómetros de distancia, serán lanzados a las 12.47 hora de españa (19.47 GMT) desde la Base Aérea Vandenberg en California con la base de un cohete Falcon 9 de SpaceX, siempre que las condiciones climáticas lo permitan. (Lea también: NASA y ESA colaborarán para traer muestras de Marte a la Tierra)

“Esta misión está básicamente relacionada con el clima y la hidrología. (…) Servirá para entender de qué manera tenemos que administrar los recursos hídricos“, manifestó el científico jefe de la misión, Frank Webb.

La NASA tiene previsto dar a conocer los primeros datos recogidos por los satélites 180 días después del lanzamiento de la misión, cuya información será analizada por los expertos cada 30 días.

Sin embargo, las modificaciones en el periodo de un mes son mínimas, por lo que lo interesante de estudiar serán los números agregados en fases más amplias, indicó Webb en su turno en la rueda de prensa.

El científico recordó que, gracias a la primera parte de la misión que se lanzó en 2002, la NASA pudo determinar que tanto Alaska como Groenlandia perdieron grandes cantidades de hielo durante esos quince años analizados.

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