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11 Apr 2016 - 4:19 p. m.

Modifican embriones humanos en China por segunda vez

Científicos de este país buscan crear personas resistentes al VIH a través de la reciente técnica de edición genómica conocida como CRISPR/Cas. La polémica por el problema ético que hay detrás se vuelve a desatar.

Redacción Ciencia

Científicos insertaron gen relacionado a la resistencia contra el VIH en los embriones   / Eelke-Flickr
Científicos insertaron gen relacionado a la resistencia contra el VIH en los embriones / Eelke-Flickr

Entre los distintos avances científicos que se consiguieron el año pasado hubo uno que por su primicia e innovación dejó sorprendido al mundo. La técnica de edición genómica CRISPR/Cas9, comparada con la función de “cortar y pegar” que usamos en nuestros teclados de computador, fue catalogada como el descubrimiento del año por la revista científica Science.

A través de estas “tijeras moleculares” los investigadores encontraron la manera de cortar cualquier molécula de ADN, de forma muy precisa, para luego cambiar esa secuencia al insertar nuevo material genético. En otras palabras lo que la innovación prometió fue tratar desde enfermedades hereditarias hasta poder diseñar bebés con características específicas: altura, color de piel, tono de los ojos y niños completamente saludables.

La alarma por esta última posibilidad no demoró en prenderse. Ciertos sectores de la sociedad vieron en el avance científico un camino para que los genetistas empezaran a jugar a ser dios y que las fábricas de bebés, solo imaginadas en la ciencia ficción, terminaran por convertirse en una realidad. Claro, esto sin contar que la misma modificación genética en embriones humanos todavía genera mucho rechazo y preguntas éticas.

No obstante, en medio de esta discusión, investigadores chinos volvieron a dar un paso adelante y modificaron genéticamente un grupo de embriones humanos a través de la técnica CRISPR/Cas9.

Según explica la revista Nature, el equipo, liderado por Yong Fan, recolectó 213 óvulos humanos fertilizados donados por 87 pacientes. No obstante, para curarse en salud, el equipo decidió experimentar con embriones no viables. Es decir, embriones que se habían creado para la fertilización en clínicas in vitro, pero que fueron fertilizados por dos espermatozoides y estaban “dañados” ya que tenían cromosomas de sobra.

Durante el experimento el equipo introdujo en los embriones una mutación que paraliza el gen de una célula inmune conocida como CCR5 y que ha demostrado estar presente en personas resistentes al virus del VIH, al alterar la proteína e impedir que el virus encuentre receptores entre los linfocitos T. Ruta por la que suele entrar el VIH.

En el análisis genético el estudio demostró que 4 de cada 26 embriones humanos adaptaban la modificación de forma exitosa. Mientras, otros seguían expresando la CCR5 sin ninguna alteración y unos últimos desarrollaban mutaciones no relacionadas.

Según explicó George Daley, biólogo de células madres del Hospital Infantil de Boston a la revista Nature, los resultados, más allá de un avance científico, demuestran lo difícil que es trabajar con embriones humanos. Idea que fue respaldada por la neuro científica Xiao-Jiang Li, de la Universidad de Emory, Atlanta, cuando afirmó que el reciente estudio “solo hace hincapié en que todavía hay una gran cantidad de dificultades técnicas con la edición en las células de embriones humanos.” Pues, al parecer, más allá del debate ético, la principal barrera para lograr modificar a los humanos es la ciencia en sí misma.

Segunda vez en China

El experimento desarrollado por Fan y sus colegas no es el primer intento de los chinos por medírsele al asunto. En abril del año pasado un equipo liderado por Junjiu Huang intentó modificar el gen responsable de la Beta-talasemia, un tipo de anemia que puede ser terminal.

Según explicó el estudio publicado en la revista Protein and Celly, los científicos reemplazaron el gen en un embrión humano fertilizado de una sola célula, por lo que, en teoría, todas las células que proliferaran de esta debían desarrollarse con el gen modificado y reparado. Al igual que Fan utilizaron embriones inviables.

Durante el experimento el equipo inyectó 36 embriones y esperó 48 horas. Tiempo suficiente para que el sistema CRISPR/Cas9 surtiera efecto, las moléculas de ADN reemplazadas actuaran y los embriones crecieran hasta tener 8 células cada uno. ¿Los resultados? De los 86 embriones, 71 sobrevivieron y, entre estos últimos, de los 54 que fueron analizados genéticamente 28 se empalmaron correctamente. De nuevo, al igual que los embriones de Fan, algunos desarrollaron mutaciones no relacionadas.

“Este efecto es uno de los principales problemas de seguridad que rodean la edición génica germinal porque estas mutaciones no deseadas podrían ser perjudiciales”, explica la revista Scientifican American.

 

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