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NASA revela nuevos detalles sobre la futura base lunar y las misiones para su construcción

La NASA dio detalles de las tres primeras misiones de su futura “Base Lunar”, un plan con el que busca establecer una presencia humana sostenida en la Luna antes de la próxima década.

Redacción Ciencia

28 de mayo de 2026 - 08:21 a. m.
De izquierda a derecha, se ven maquetas del módulo de aterrizaje lunar Blue Origin Mark 1, el vehículo lunar tripulado Astrolab, el vehículo lunar Lunar Outpost Pegasus y el orbitador Firely Elytra Dark. Crédito: NASA/Aubrey Gemignani
Foto: NASA/Aubrey Gemignani
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El viejo sueño de tener una base humana permanente en la Luna parece estar cada vez más cerca. Durante un evento celebrado en la sede de la NASA en Washington, la agencia espacial estadounidense anunció nuevos contratos para vehículos lunares tripulados y módulos de carga no tripulados con destino a la Luna. Los líderes de la entidad aprovecharon también para compartir los plazos de lanzamiento previstos y los próximos hitos para las primeras misiones de infraestructura y exploración de la Base Lunar en la región del Polo Sur lunar, previas a los alunizajes de los astronautas del programa Artemis, que regresará el hombre al satélite.

“La Base Lunar será el primer puesto avanzado de Estados Unidos y de la humanidad en otro mundo celestial”, declaró el administrador de la NASA, Jared Isaacman. “Cada misión, tripulada o no tripulada, será una oportunidad de aprendizaje a medida que regresemos a la superficie lunar, construyamos la infraestructura necesaria para permanecer allí y dominemos las habilidades requeridas para vivir y operar en uno de los entornos más exigentes y peligrosos imaginables. Iremos por la ciencia, por todo lo que podemos ganar desde una perspectiva económica y tecnológica, por las innovaciones que mejorarán la vida aquí en la Tierra y para prepararnos para nuestro próximo destino. Agradecemos el liderazgo del presidente Trump, el compromiso bipartidista del Congreso, nuestra industria y nuestros socios internacionales, y al dedicado personal de la NASA, cuya experiencia nos permite lograr lo casi imposible”.

En esa línea, ya hay un calendario más o menos definido. Se trata de tres misiones de lo que denomina “Base Lunar”, una serie de operaciones robóticas diseñadas para preparar una presencia humana sostenida en la Luna durante los próximos años. Estas misiones buscan probar tecnologías, transportar equipos científicos y desarrollar la infraestructura necesaria para futuras expediciones tripuladas del programa Artemis. La primera misión, llamada Base Lunar I, está prevista para no antes del otoño de 2026. Utilizará el módulo de aterrizaje Blue Moon Mark 1 Endurance, desarrollado por la empresa Blue Origin de Jeff Bezos, para llevar instrumentos científicos de la NASA a la superficie lunar. El aterrizaje ocurrirá en la Cresta de Conexión Shackleton, una zona cercana al polo sur lunar considerada estratégica para futuras misiones humanas debido a sus condiciones de iluminación y posible acceso a hielo de agua.

Entre los instrumentos que viajarán en esta misión se encuentra el sistema Cámaras Estéreo para Estudios de la Superficie Lunar (LSS). Su objetivo será analizar cómo interactúan los motores de aterrizaje con el polvo y el suelo lunar, un aspecto importante porque las partículas levantadas por los propulsores pueden dañar equipos o dificultar futuras operaciones. También viajará el Conjunto Retroreflectante Láser (LRA), un dispositivo que refleja haces láser enviados desde naves espaciales en órbita o desde la Tierra para ayudar a determinar posiciones con muchísima precisión. La idea general de Base Lunar I es, explica la agencia, reducir riesgos y validar capacidades antes de las futuras misiones tripuladas Artemis previstas hacia 2028.

La segunda misión, Base Lunar II, podría despegar antes, incluso posiblemente a finales de este mismo año. En este caso, el transporte estará a cargo del módulo de aterrizaje Griffin, desarrollado por la empresa Astrobotic. La misión llevará más de 500 kilogramos de carga útil, incluyendo el rover FLIP, desarrollado por Astrolab. Este vehículo forma parte de los esfuerzos para desarrollar sistemas avanzados de movilidad sobre la Luna. En otras palabras, la NASA con esta misión quiere probar cómo podrían funcionar futuros vehículos lunares capaces de transportar astronautas, instrumentos y suministros en misiones prolongadas.

La tercera misión, Base Lunar III, también está programada para este año y tendrá un enfoque científico e internacional. Viajará a bordo del módulo Nova-C Trinity, desarrollado por Intuitive Machines. Su principal experimento será Lunar Vertex, una investigación centrada en los llamados “remolinos lunares”, unas misteriosas regiones brillantes que aparecen sobre la superficie de la Luna. Los científicos llevan décadas intentando entender estos remolinos. Se cree que podrían estar relacionados con anomalías magnéticas locales capaces de proteger ciertas zonas del viento solar, alterando así la forma en que el polvo y los materiales de la superficie envejecen con el tiempo. Estudiarlos podría ayudar a comprender mejor la evolución geológica de la Luna y el comportamiento de materiales expuestos a condiciones extremas.

Además, Base Lunar III incluirá también instrumentos de la Agencia Espacial Europea y del Instituto Coreano de Astronomía y Ciencias Espaciales. Para la NASA, según dijo, esto refleja otro objetivo importante de estas misiones: convertir la exploración lunar en un esfuerzo internacional y comercial, donde empresas privadas y agencias espaciales de distintos países colaboren en la construcción de capacidades permanentes fuera de la Tierra.

La NASA explica finalmente que estas misiones son apenas el comienzo. La agencia explicó que forman parte de una primera oleada de más de una docena de misiones que serán anunciadas este año. Todas tendrán un objetivo común: recopilar datos operativos, probar tecnologías y reducir riesgos antes de las futuras misiones tripuladas del programa Artemis.

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