El pasado 24 de agosto, un grupo de científicos anunció el descubrimiento de un nuevo exoplaneta, TOI-1452 b, que orbita alrededor de una pequeña estrella ubicada en la constelación de Draco, a unos 100 años luz de la Tierra. Lo particular de este descubrimiento es que la distancia a la que se encuentra el planeta de su estrella le permite no ser ni muy caliente ni muy frío, por lo que puede existir agua en la superficie.
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Ante este anuncio, muchos se sorprendieron y los investigadores solicitaron que el telescopio James Webb lo observe y así poder obtener más y mejores datos. Ahora, un nuevo estudio publicado en Science indicaría que podría haber muchos más planetas con grandes cantidades de agua de lo que se pensaba anteriormente. Incluso, tendrían una composición de hasta mitad roca y mitad agua. Es probable, sin embargo, que esté incrustada en la roca, en lugar de fluir como océanos o ríos en la superficie.
“Fue una sorpresa ver evidencia de tantos mundos acuáticos que orbitan el tipo de estrella más común en la galaxia”, dijo Rafael Luque, primer autor del nuevo artículo e investigador postdoctoral en la Universidad de Chicago. “Tiene enormes consecuencias para la búsqueda de planetas habitables”. (También puede leer: En 2021, un volcán hizo erupción sin advertencia. La ciencia ahora sabe qué pasó)
Los investigadores decidieron observar un grupo de planetas que se ven alrededor de un tipo de estrella llamada enana roja. Estas son las estrellas más comunes que vemos a nuestro alrededor en la galaxia, y hasta ahora se han catalogado decenas de los planetas que las orbitan.
El proceso para estudiar estos planetas no es tan sencillo. “Debido a que las estrellas son mucho más brillantes que sus planetas, no podemos ver los planetas reales. En cambio, los científicos detectan signos débiles de los efectos de los planetas en sus estrellas: la sombra creada cuando un planeta cruza frente a su estrella, o el pequeño tirón en el movimiento de una estrella cuando un planeta orbita”, relatan los investigadores en un comunicado.
En este nuevo estudio, los astrofísicos analizaron 34 exoplanetas sobre los que tenían datos precisos sobre el diámetro y la masa. Esto, a su vez, los ayudó a estimar las densidades y deducir sus probables composiciones. Para hacer esto, deben implementar distintas estrategias para descubrir esta información. Por ejemplo, para encontrar el diámetro, los científicos pueden captar la sombra creada cuando un planeta cruza frente a su estrella, mientras que, para hallar la masa, pueden medir la atracción gravitacional que un planeta ejerce sobre una estrella.
En este ejercicio fue que vino la sorpresa para los investigadores. “Podemos dividir estos mundos en tres familias”, dijo Luque al portal Space. Además de 21 planetas rocosos y siete gaseosos, encontraron seis ejemplos de un nuevo tipo de exoplaneta, uno acuoso, que está hecho de aproximadamente la mitad de roca y la mitad de agua, ya sea en forma líquida o de hielo. (Le puede interesar: Un cambio en un gen hizo la diferencia entre el cerebro humano moderno y el neandertal)
Estos planetas acuosos, explicó el estudio, probablemente surgieron de material helado y nacieron lejos de las enanas rojas, y posteriormente migraron a los lugares donde los astrónomos los detectaron. Los planetas rocosos, por su parte, tienen una densidad casi idéntica a la de la Tierra, lo que quiere decir que su composición es, probablemente, muy similar a la de este planeta, dijo el coautor Enric Pallé a Space.
“La Tierra solo tiene el 0,02% de su masa en forma de agua, lo que la convierte desde el punto de vista astrofísico en un mundo seco, aunque las tres cuartas partes de la superficie están cubiertas de agua”, dijo Pallé. En ese sentido, aunque los planetas acuosos que descubrieron son mitad agua, “eso no significa necesariamente que tengan océanos masivos en su superficie”, dijo Pallé. “El agua parece mezclada con la roca”.
Otra dirección a seguir es investigar la composición y las propiedades de estos mundos acuosos. “Con el Telescopio Espacial James Webb podemos analizar sus atmósferas, si las tienen, y ver cómo almacenan agua”, dijo Luque en la entrevista. “Esto nos dirá mucho sobre su formación, evolución y estructura interna”.
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