El tiranosaurio rex es uno de los dinosaurios más famosos del mundo. Además de ser protagonistas de películas como Jurassic Park, hay una característica que, durante décadas, ha llamado la atención: pese a tener un cuerpo del tamaño de un autobús y una mandíbula muy fuerte, sus brazos eran sorprendentemente pequeños.
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Para Steve Brusatte, profesor de la Universidad de Edimburgo, es difícil imaginar que los brazos de estos dinosaurios pudieran cumplir funciones importantes. “¿Cómo iban a hacerlo?”, comentó en una entrevista con IFLScience.
Esta pregunta ha sido uno de los grandes debates de la paleontología durante décadas. Ahora, un grupo de investigadores de University College London (UCL) y la Universidad de Cambridge cree haber encontrado una posible respuesta.
Charlie Scherer, investigador del Departamento de Ciencias de la Tierra de University College London (UCL), explicó a IFLScience que el principal hallazgo del estudio apunta a que la “resistencia general del cráneo fue el factor que más influyó en la evolución de extremidades más pequeñas”.
Entonces, agregó, a medida que las mandíbulas se fueron fortaleciendo, los brazos se hicieron cada vez más pequeños. Aunque varios estudios ya habían sugerido que las enormes y poderosas mandíbulas del T. rex realizaban la mayor parte del trabajo, dejando a sus brazos con un papel secundario, los investigadores pusieron a prueba esta hipótesis mediante el análisis de 85 especies de terópodos.
En los resultados publicados en la revista Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences, los investigadores explicaron que contaban con información completa de 61 de las 85 especies analizadas. Estos datos, apuntaron, les permitieron calcular la proporción entre la longitud del cráneo y la de las extremidades anteriores.
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Los científicos también desarrollaron un nuevo método para medir la resistencia del cráneo. Analizaron aspectos importantes como su forma, la fuerza de mordida que podía generar y qué tan fusionados estaban sus huesos. Estos datos les dieron pistas para estimar qué tan robusta era esta estructura.
Los análisis revelaron que las extremidades anteriores reducidas no eran exclusivas del tiranosaurio rex, pues identificaron este rasgo en cinco linajes distintos de dinosaurios terópodos, incluidos los tiranosáuridos, la familia a la que pertenecía el T. rex.
¿Y qué papel jugó el cráneo en todo esto? Según los resultados, fue la pieza clave, pues los investigadores encontraron que la resistencia del cráneo era el factor que mejor explicaba por qué algunas especies desarrollaron brazos proporcionalmente más pequeños. De hecho, este rasgo fue clave en el 29 % de las diferencias observadas entre las especies analizadas en el estudio.
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Aun así, los científicos advirtieron que el misterio está lejos de resolverse por completo. Por ejemplo, no examinaron factores importantes, como el cambio en la musculatura de los brazos a medida que se reducían, una pregunta que podría ayudar a entender mejor la evolución del T. rex y de sus parientes más cercanos.
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