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22 Feb 2022 - 4:32 p. m.

¿Qué le pasa al cerebro luego de estar mucho tiempo en el espacio? La ciencia responde

Un nuevo estudio se centró en explorar cómo cambian los cerebros de los cosmonautas tras viajar al espacio y regresar. En el análisis, en el que colaboraron la Agencia Espacial Europea y la agencia espacial rusa Roscosmos, mostraron cómo el cerebro se adapta a los vuelos espaciales. Los resultados fueron publicados en la revista Frontiers in Neural Circuits.
Los investigadores emplearon una técnica de imágenes cerebrales llamada tractografía de fibra, que se basa en una reconstrucción 3D. Esta técnica proporciona una especie de esquema de cableado del cerebro.
Los investigadores emplearon una técnica de imágenes cerebrales llamada tractografía de fibra, que se basa en una reconstrucción 3D. Esta técnica proporciona una especie de esquema de cableado del cerebro.
Foto: Frontiers in Neural Circuits

En el último vuelo del astronauta estadounidense Scott Kelly, de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA), realizado entre 2015 y 2016 ganó reconocimiento mundial. Para ese entonces, Kelly y su compañera Misha Kornienko tenían la tarea de pasar un año entero en la estación espacial: el doble de la duración de una estancia normal. Estuvieron en total 340 días en el espacio. (Lea: ¿Qué tiene que ver la pobreza con el desarrollo cerebral de los bebés?)

Los efectos que pueden tener en el cerebro estos viajes tan prolongados ha sido uno de los temas de interés en los científicos. Para comprender mejor qué le sucede al cerebro, un grupo de investigadores en colaboración entre la Agencia Espacial Europea y la agencia espacial rusa Roscosmos exploraron cómo cambian los cerebros de los cosmonautas después de viajar al espacio y regresar.

El equipo estudió el cerebro de 12 astronautas, todos hombres, días antes de sus vuelos a la Estación Espacial Internacional. Siete meses después de regresar a la Tierra observaron, una vez más, sus cerebros. Los vuelos de cada uno de los cosmonautas duró, en promedio, 172 días, es decir, un poco más de cinco meses.

Los científicos se centraron, inicialmente, en evaluar la neuroplasticidad para ver cómo el cerebro se adapta a los vuelos espaciales y en la conectividad dentro de sus cerebros. Floris Wuyts, autor principal del estudio e investigador de la Universidad de Amberes en Bélgica, explicó a Space.com que “ya se han realizado análisis estructurales de los cerebros de los astronautas, pero aún no se ha investigado la conectividad. Con este documento sobre conectividad, finalmente nos acercamos a las respuestas con respecto a esta neuroplasticidad”, apuntó.

Wuyts, añadió, que para determinar esto emplearon una técnica de imágenes cerebrales llamada tractografía de fibra, que se basa en una reconstrucción 3D. Esta técnica proporciona una especie de esquema de cableado del cerebro. (Puede leer: ONG denuncia que 15 monos, de los 23 usados en experimento de Elon Musk, murieron)

Además, recopilaron algunos datos obtenidos de las resonancias magnéticas. Por medio de ellos, lograron analizar la estructura de la materia gris y de la materia blanca. “La resonancia magnética también observa el líquido en el cerebro, llamado líquido cefalorraquídeo (LCR)”, aseguró Wuyts.

Entonces, ¿qué puede cambiar en el cerebro? Wuyts aclaró que “después del vuelo espacial, estas estructuras parecen alterarse, principalmente debido a las deformaciones causadas por el cambio de fluido que ocurre en el espacio”. También encontraron que hubo un aumento en la materia gris y blanca.

“En el cerebro, la materia blanca facilita la comunicación entre la materia gris del cerebro y entre la materia gris y el resto del cuerpo. Además, notamos cambios de forma en el cerebro, específicamente en el cuerpo calloso, que es un grupo de fibras nerviosas que es como la vía central que conecta ambos hemisferios del cerebro”, apuntó el profesor. (Le puede interesar: Así responde el cerebro femenino a la estimulación genital)

Otro de los hallazgos, publicados en la revista Neural Circuits, son los cambios en las conexiones neuronales entre varias áreas motoras del cerebro, que son aquellas áreas motoras en las que comienzan los comandos de los movimientos.

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