22 Mar 2017 - 7:00 p. m.

¿Quiénes fabrican los carros solares en Colombia?

Las universidades Eafit, Militar y Agustiniana le apuestan a la movilidad sostenible en el país. Con carros solares y eléctricos buscan reducir el impacto ambiental de los vehículos con combustible.

Mariana Rolón Salazar

¿Quiénes fabrican los carros solares en Colombia?

Un día, el ingeniero Gilberto Osorio soñó con un carro solar. Parecía traído del futuro: sin puertas ni ventanas. Sólo una pequeña cabina estaba dispuesta para la silla del conductor. El vehículo, que en algún momento fue una ilusión, se hizo realidad en 2013.

Ese año, Osorio y el equipo de la Universidad Eafit construyeron el primer carro solar del país: Primavera, se llamó. Lo armaron para participar en la World Solar Challenge en Australia, una competencia donde la innovación y las energías alternativas son el tema principal.

Luego de participar por segunda vez en la misma competencia, el carro colombiano se posicionó en el puesto número nueve a nivel mundial por su desempeño en la carrera. Hoy, más allá de la satisfacción de haber participado, le apuestan a la movilidad sostenible en el país.

“Hay que transferir la movilidad solar a soluciones de la vida cotidiana. Los vehículos solares de calle deberían tener características similares a los carros de competencia. Pero es muy distinta la necesidad del usuario. Los de carrera son para una persona y no están adaptados para la comodidad del conductor”, asegura Osorio.

Por eso, parte de su trabajo es investigar alternativas para la movilidad sostenible. Intervenir vehículos comerciales, por ejemplo, es una de ellas. Que los carros puedan conectarse a estaciones con paneles solares, instalados en parqueaderos, casas o edificios, para recargarse. Pues en Colombia, el promedio anual de energía solar es de 6 Kwh/m²/día: un valor muy similar al que alcanza el desierto del Sahara. Esto permitiría que hubiera estaciones de carga que atraparan energía durante todo el día para luego mandarla a las baterías de los vehículos.

Pero Osorio y su grupo no son los únicos a quienes les ronda este tema en la cabeza. Ingenieros de las universidades Militar Nueva Granada y Agustiniana también fabricaron un carro poco convencional. Comenzaron a explorar energías renovables por su preocupación frente al calentamiento global, pues la eficiencia de un motor combustible es del 25 %, y el otro 75 % se bota a la atmósfera, generando contaminación. En cambio los vehículos eléctricos pueden llegar a alcanzar hasta un 90 % de eficacia.

En este caso, los ingenieros querían fabricar un carro barato y estéticamente bonito para comercializarlo. El automóvil, que costaría $4 millones de pesos, podría venderse en seis meses. “El vehículo que hicimos puede ser cargado con energía solar, es eléctrico y funciona con baterías”, asegura Emilio Delgado, profesor de la Universidad Militar Nueva Granada y quien participó en la elaboración del carro. Pero para llegar a venderlo, dice, “necesitamos a industriales y gente que quiera invertir en él”.

Aunque más allá de encontrar personas que quieran comprarlo, hay otros problemas que impiden masificar los carros. Los temas legales, por ejemplo. “Normalmente, aquí es muy difícil que un vehículo producido a nivel nacional se pueda comercializar porque hay normas que lo restringen y que cubren a los fabricantes tradicionales de vehículos”, asegura Osorio.

Según él, desarrollar proyectos como estos, con energía solar, requieren más aporte desde la academia, el Estado y las empresas particulares. Incluso, confirma el ingeniero Delgado, “hace falta castigar muchísimo más a aquellos que usan combustibles fósiles. Por ejemplo, que paguen más caro por la gasolina y se les cobre por los peajes”.

Pero para Darío Mayorga, gerente de Corpoema -empresa que promueve la eficiencia energética en el país-, en Colombia no hay plata ni capacidad técnica para producir carros eléctricos. Y a pesar de que un proyecto de ley se está preparando en el Congreso para incentivar los vehículos eficientes, “ni las universidades ni el Estado, ni las empresas tienen capacidad económica”, dice.

Para él, aunque plausible, lo que están haciendo las universidades no va a llegar a ningún lado. “Eso no pasa más allá de ser una feria escolar extendida, es puro show. Para mover un vehículo a punta de paneles, su tamaño tendría que ser suficientemente grande para tenerlos”, concluyó.

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