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19 Aug 2022 - 11:30 a. m.

Al masticar también quemamos calorías

Un grupo de investigadores determinó cuánta energía invertimos cuando masticamos. La respuesta—además de haber asombrado a algunos de los científicos—también da pistas sobre la evolución humana.
Usando un casco especial, los investigadores midieron cuánta energía usaban los voluntarios para masticar.
Usando un casco especial, los investigadores midieron cuánta energía usaban los voluntarios para masticar.
Foto: Adam van Casteren

Hay varias diferencias entre nuestros pasados homínidos y nosotros; las más obvias tienen que ver con nuestra apariencia, como en el caso del tamaño de nuestras mandíbulas y la forma de los dientes. En el marco de la evolución humana, estos cambios notorios tienen una función y, aunque por años científicos habían sospechado que estas características tenían que ver con la necesidad de hacer la masticación más eficiente, no tenían certeza.

La lógica va así: a medida que nuestros ancestros cambiaron su dieta y desarrollaron tecnologías para poder cocinar, el tiempo y esfuerzo dedicados al acto de comer reducieron. Con estas transformaciones, también vino un cambio progresivo en la forma de la mandíbula y los dientes, en comparación con otros primates. El problema de los científicos en este debate había sido que no sabían cuánta energía gastamos diariamente en masticar. Sin este dato, es difícil determinar si el ahorro de energía fue, verdaderamente, un factor que impulsó estos cambios evolutivos, dijo al portal especializado Science el antropólogo biológico Adan van Casteren. (También puede leer: ¿Desextinción? El plan multimillonario para ‘resucitar’ al tigre de Tasmania)

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