El crecimiento de la Inteligencia Artificial (IA) y el momento actual de maduración de esta tecnología presentan oportunidades reales para mejorar la gobernanza pública, la prestación de servicios esenciales —como la salud, la justicia y la seguridad ciudadana—, el acceso a la educación y la competitividad empresarial. En Colombia, lo que más nos ha costado es convertir ideas y políticas públicas de transformación digital y apropiación de la IA en resultados medibles que generen riqueza con equidad e impacten la vida de las personas.
Según GitHub, uno de los grandes repositorios de software en el mundo, la plataforma tuvo al cierre del año pasado más de 4,3 millones de proyectos relacionados con IA, más del doble de los registrados solo dos años antes. Uno de los cambios más notables reportados para este último año es el paso de la experimentación al impacto real en los procesos. Sin embargo, Colombia aún no está capturando todo el valor que suponen estos desarrollos.
El ‘Government AI Readiness Index’ de 2025 —que en esta versión estudió la capacidad de los países para lograr que la IA genere beneficios directos para la población— sitúa a Colombia en el puesto 55 entre 195 países en el mundo. Entre los pilares evaluados, el puntaje más alto alcanzado por nuestro país fue para la ‘Capacidad de creación de política pública’ (80,5 puntos de 100 posibles), mientras que el puntaje más bajo fue para la ‘Capacidad de desarrollo y difusión’ (32,87 puntos de 100 posibles). Esta valoración sugiere dificultades de ejecución, reconocidas también en el CONPES 4144 de Inteligencia Artificial de 2025.
En este espacio, resulta difícil cubrir exhaustivamente el conjunto de elementos que deben ser considerados para un despliegue seguro y eficaz de acciones encaminadas a tomar provecho de la IA en Colombia. Es claro que el liderazgo gubernamental es decisivo. Los instrumentos de política pública existentes dan margen para actuaciones inmediatas en materia de revisión normativa e incentivos en frentes diversos. Me enfocaré, por tanto, en dos elementos que considero cruciales para quienes lideran el despliegue de la IA: compromiso con los principios y actuación estratégica.
Para muchos, el compromiso con los principios es una búsqueda ética abstracta. Pasamos por alto, sin embargo, que acoger principios en el marco de soluciones basadas en IA demanda esfuerzos extraordinarios, de tipo técnico y financiero. Por ejemplo, un estudio reciente en Alemania reconoce que la captura masiva de imágenes de personas, aunque es relevante para la identificación oportuna de amenazas, entra en conflicto con la privacidad. Compatibilizar los principios en la práctica puede demandar, entre otros, cambios a la legislación, desarrollo de arquitecturas novedosas, capacidades adicionales de cómputo, formación de desarrolladores y procesos rigurosos de verificación de los algoritmos. Acoger los principios es arduo y costoso, y también es la única forma de promover que la IA sea sostenible para una sociedad.
En segundo lugar, hacer opciones estratégicas implica cruzar las capacidades del país con sus necesidades prioritarias y los desarrollos de IA más maduros disponibles. En la práctica, convertir este concepto en un mapa de prioridades y planes puede ser un reto mayor. Identificar sectores con necesidades prioritarias es solo el principio.
Es necesario identificar los procesos donde los impactos esperados sean superiores, donde existan datos suficientes, y en los que los niveles de desempeño esperados de los modelos de IA sean razonables frente a sus riesgos. Por ejemplo, existen soluciones para el sector salud en procesos como admisión de pacientes, telemedicina, monitoreo extrahospitalario, lectura de imágenes diagnósticas y apoyo administrativo.
Sin embargo, no todas las soluciones de IA disponibles para estos procesos han alcanzado los niveles de madurez necesarios, ni todas pueden ser usadas de manera directa en contextos diferentes a los que fueron desarrolladas, ni todas generan los mismos retornos. Por tanto, tomar decisiones informadas sobre las transformaciones prioritarias por sectores y procesos es un ejercicio urgente y necesario para asegurar retornos sociales y económicos.
Ojalá podamos convertir nuestras políticas, necesidades y conocimiento a nuestra disposición en caminos concretos de actuación, que incluyan un mapa de oportunidades claro, bien priorizado, con trazabilidad a ejercicios técnicos y participativos, y con mecanismos de verificación de impactos y corrección de posibles desviaciones en el camino.
*Profesor titular, exdecano de la Facultad de Ingeniería de la Pontificia Universidad Javeriana en Bogotá. Investigador invitado en Seattle University
👩🔬📄 ¿Quieres conocer las últimas noticias sobre ciencia? Te invitamos a verlas en El Espectador. 🧪🧬