La galaxia de Pablo, conocida oficialmente como GS-10578, tiene algo que llamó la atención de un grupo de investigadores dirigidos por la Universidad de Cambridge: parece haber “vivido rápido y muerto joven”: dejó de formar nuevas estrellas, a pesar de su edad relativamente joven, por una ausencia casi total del gas frío que las estrellas necesitan para formarse.
Para conocer que había causado esta situación, los investigadores utilizaron datos del Telescopio Espacial James Webb y del Atacama Large Millimeter Array (ALMA) y encontraron que el posible culpable fue el agujero negro supermasivo ubicado en el centro de la galaxia. Los investigadores dicen que GS-10578 sufrió una “muerte por mil cortes” a medida que el agujero negro calentaba repetidamente el gas dentro y alrededor de la galaxia, impidiéndole reabastecerla con gas fresco y sofocando lentamente la formación estelar.
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Los investigadores pasaron casi siete horas observando la galaxia con ALMA, y tenían la esperanza de detectar monóxido de carbono, un trazador de hidrógeno frío, pero no encontraron nada. “Lo que nos sorprendió fue lo mucho que se puede aprender sin ver algo”, afirmó el Dr. Jan Scholtz, coautor principal del estudio publicado en la revista Nature Astronomy. “Incluso con una de las observaciones más profundas de ALMA de este tipo de galaxia, prácticamente no quedó gas frío. Esto indica una lenta desaparición en lugar de una única y dramática muerte”. agregó Scholtz, quien también hace parte del Laboratorio Cavendish y el Instituto Kavli de Cosmología de Cambridge.
Por otro lado, con el telescopio Webb, identificaron vientos de gas neutro que emanaban del agujero negro supermasivo de la galaxia a 400 kilómetros por segundo, eliminando 60 masas solares de gas cada año. Estas cifras sugieren que el combustible restante de la galaxia se agotó en tan solo entre 16 y 220 millones de años, mucho más rápido que el plazo típico de mil millones de años para galaxias similares, como explican en un comunicado de la Universidad de Cambridge.
Francesco D’Eugenio, coautor principal y también afiliado al Instituto Kavli de Cosmología explica que “esto nos indica que no sufrió una fusión importante y disruptiva con otra galaxia. Sin embargo, dejó de formar estrellas hace 400 millones de años, mientras que el agujero negro vuelve a estar activo. Por lo tanto, la actividad actual del agujero negro y la explosión de gas que observamos no causaron la interrupción; en cambio, es probable que episodios repetidos impidieran el retorno del combustible”.
Sobre la galaxia afirman que era alrededor de 200 mil millones de veces la masa de nuestro Sol, y la mayoría de sus estrellas se formaron entre 12,5 y 11,5 mil millones de años atrás. Fue apodada “Galaxia de Pablo” en honor al astrónomo que la observó en detalle por primera vez.
Los hallazgos ayudan a explicar la creciente población de galaxias masivas y sorprendentemente antiguas observadas por el telescopio Webb en el universo primitivo, un periodo que hace referencia a los primeros momentos después del Big Bang. “Antes del telescopio Webb, estas eran desconocidas. Ahora sabemos que son más comunes de lo que pensábamos, y este efecto de inanición podría explicar por qué viven rápido y mueren jóvenes”, afirmó Scholtz.
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