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El Servicio Geológico Colombiano (SGC) emitió el más reciente reporte sobre la actividad registrada en la cadena volcánica Los Coconucos, donde está ubicado el volcán Puracé, en el que señaló que en las últimas 24 horas se registró una emisión de ceniza, con una altura máxima de 200 metros.
La emisión, que fue registrada por el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Popayán (OVSPO), se dispersó hacia el noroccidente. Sin embargo, la entidad resaltó que hace parte de la alerta naranja, en la que se encuentra el volcán.
También aseguró que “se mantiene el predominio de las señales asociadas a la dinámica de fluidos en los conductos volcánicos, especialmente de tipo tremor (TR), que se localizaron bajo el cráter del volcán Puracé con profundidades menores a 1 kilómetro”.
Además, en esta zona continúa el registro de sismicidad asociada al fracturamiento de roca; la mayoría de ellos, agregó la entidad, se han reportado al nororiente del volcán Puracé y han presentado una profundidad entre los 7 y 11 kilómetros.
El SGC agregó que, de acuerdo con el más reciente monitoreo de gases, persisten las emisiones de dióxido de azufre (SO2) y continúa el registro ascendente de la concentración de dióxido de carbono (CO2). Hasta el momento, no se han identificado anomalías térmicas asociadas al fondo del cráter.
El volcán continúa en alerta naranja, lo que, como ha explicado el SGC, significa que presenta cambios importantes e inestabilidad en su comportamiento, con un nivel de actividad considerablemente alto que requiere monitoreo permanente.
La entidad aclaró que en este estado de alerta es posible que se presenten variaciones temporales en los niveles de actividad del volcán, es decir, que en algunos momentos pueden disminuir con respecto a días o semanas anteriores, pero no implica necesariamente que el volcán haya retornado a un nivel de actividad estable.
Para cambiar su estado a alerta amarilla, detalló el SGC, se requerirá de un tiempo prudencial, donde se evalúen todos los parámetros monitoreados y se determinen las tendencias adecuadas que lleven a determinar que cuenta con una estabilidad confiable.
“Se recomienda a la comunidad en general no acercarse a la zona de los cráteres en los volcanes Puracé, Piocollo y Curiquinga y de las cabeceras de los ríos que nacen en ellos, ya que, de forma repentina, pueden ocurrir emisiones de gases y ceniza, acompañadas de expulsión de fragmentos de roca”, dijo la entidad.
El mapa de amenaza del volcán Puracé, donde están las claves para una gestión del riesgo, se divide en tres zonas de amenaza: alta, media y baja. Teniendo en cuenta esas características, el SGC aclaró que la zona de amenaza alta comprende las áreas que están ubicadas más cerca del cráter del volcán. Entre ellas están parte de los municipios de Popayán y Puracé.
“De este último se destacan las veredas Campamento, Pululó, Alto Anamío, Chapio, Tabio, Hispala, Cristal, Chiligló, Patugó y Cobaló”, anotó el servicio y añadió que también se encuentran las cuencas de los ríos Cocuy, San Francisco, Vinagre, Anambío y la quebrada Agua Blanca.
Esta zona de amenaza alta es la que percibiría las mayores afectaciones en caso de que el volcán entre en erupción y podría presentar caída de piroclastos (que es ceniza y lapilli) con acumulaciones mayores a los 10 centímetros y corrientes de densidad piroclástica, la cual consiste en la mezcla de gases calientes, cenizas y rocas que podrían descender a cientos de kilómetros por hora.
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