25 Sep 2021 - 4:31 p. m.

Después de Merkel

Stefan Peters*

Los jóvenes que este domingo ejercerán por primera vez su derecho al voto en Alemania no conocen otra persona como jefe de gobierno nacional diferente a Angela Merkel. No cabe duda de que las elecciones alemanas del 26 de septiembre marcarán un punto de inflexión, cuando Angela Merkel se vaya de la política tras desempeñarse por 16 años como Cancillera de Alemania. No solo en ese país surge la pregunta: ¿Qué viene después de la Merkel?

Es casi imposible predecir el resultado de las votaciones. Hay dos candidatos (Olaf Scholz y Armin Laschet) y una candidata (Annalena Baerbock) con chance de liderar el próximo gobierno. Sobre otras preguntas hay claridad: habrá un gobierno de coalición y probablemente, por primera vez desde las elecciones de 1953, se tratará de una coalición entre tres partidos. Según los pronósticos electorales, hay por lo menos cuatro diferentes coaliciones posibles. Es decir: ¡Va a ser emocionante! Pero aquí no usaremos la bola de cristal. En cambio, destacaremos tres puntos centrales de la política alemana después de Angela Merkel, con miras al proceso de paz en Colombia.

Las buenas noticias primero. El próximo gobierno alemán mantendrá su apoyo al proceso de paz en Colombia. En el marco de una campaña electoral, caracterizada por una creciente polarización política, cabe señalar que todos los partidos democráticos (es decir, con excepción de la AfD, partido ultraderechista con vínculos al neonazismo) están firmes con el apoyo al proceso y remarcan la importancia de la paz para un mejor futuro para Colombia. Comparten, con algunas diferencias, la preocupación por el respeto a los derechos humanos y la protección de líderes y lideresas sociales. De igual forma, la política alemana seguirá atentamente la implementación del proceso de paz y los avances del internacionalmente muy alabado Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición (SIVJRNR).

En segundo lugar, en esta campaña electoral estuvo presente como nunca antes el tema del cambio climático. Si bien todavía persisten resquemores con respecto a la implementación de políticas que produzcan cambios contundentes (aunque necesarios) para proteger el medioambiente, ya no cabe duda de que, durante los próximos años, vamos a ver en el mundo transformaciones importantes, especialmente con respecto a la matriz energética.

Esto plantea nuevos interrogantes para la paz ambiental y marca el comienzo del fin del extractivismo petrolero y de carbón. En cambio, la economía verde y especialmente el hidrógeno verde y los recursos biológicos están empezando a generar expectativas de inversiones importantes en muchas de las regiones fuertemente golpeadas por el conflicto armado y la marginalización en Colombia.

Sin embargo, no toda inversión tiene impactos positivos. Se requieren inversiones de calidad que respeten los estándares ambientales y sociales, que promueven la inclusión social y la participación de las comunidades locales. Al mismo tiempo, estas inversiones exigen contextos favorables que solo pueden brindar la construcción de paz y un aumento de la cohesión social.

Finalmente, un tema casi totalmente ausente en esta campaña electoral es la creciente presencia de estructuras mafiosas relacionadas al narcotráfico en Alemania y Europa. Esto va de la mano de un aumento sustancial del consumo de drogas ilegales en el continente europeo.

Las sustancias ilegales son uno de los mercados de mayor crecimiento. Las consecuencias más sangrientas las sufren los países productores como Colombia, donde el recrudecimiento de la violencia está relacionado en gran medida con conflictos sobre el control territorial vinculados al narcotráfico. Ya no cabe duda de que luego de cinco décadas de la guerra contra las drogas, esta ha fracasado tanto en Colombia como a nivel internacional.

Quien quiera combatir al narcotráfico no requiere glifosato ni ejércitos. Hay que quitarles el negocio de las rentas ilegales a los narcotraficantes. No obstante, todo indica que también después de las elecciones la política alemana seguirá manteniendo una postura obsoleta en vez de promover cambios sustanciales en las políticas de drogas a nivel internacional.

¿Qué viene después de 16 años del gobierno de Merkel? Cambiarán los nombres y las caras de los y las tomadores de decisiones y quedarán muchos interrogantes sobre lo que vendrá. Pero también hay una certeza fundamental: desde Alemania se seguirá mirando con mucha atención y un fuerte apoyo al proceso de paz en Colombia. No obstante, el próximo gobierno debería tomar aún más la iniciativa y promover desde una perspectiva del multilateralismo propuestas innovadoras que permiten avanzar con la construcción de paz. Esto también incluye medidas en Alemania y al nivel europeo e internacional.

*Director del Instituto Colombo-Alemán para la Paz (CAPAZ) y profesor en la Universidad de Giessen, Alemania.

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