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Conmemoramos, celebramos, seguimos… #NoAlPactoDeSilencio

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Fabiola Calvo
08 de marzo de 2026 - 12:00 p. m.
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Las mujeres ya no esperamos al 8 de marzo para recordar a quienes lo entregaron todo en la lucha por nuestros derechos. Tampoco esperamos esa fecha para celebrar las conquistas alcanzadas ni para continuar la búsqueda de justicia. Todo el año es 8 de marzo.

Los procesos no se detienen. Las declaraciones, apuestas y acciones que realizamos día a día suelen ser invisibilizadas por el sistema patriarcal, pero la fuerza de la juntanza de mujeres conscientes y consecuentes las hace volar.

Dos hechos recientes nos invitan a la reflexión: el saqueo de la Casa de la Mujer en Bogotá, ocurrido el 16 de febrero, y el Manifiesto con 20 preguntas dirigido al expresidente Andrés Pastrana, respaldado por más de 170 mujeres periodistas, columnistas y escritoras.

La Casa de la Mujer, organización feminista fundada en 1982, nació en medio de la guerra y de graves violencias contra las mujeres que ni siquiera eran reconocidas como violaciones de derechos. Décadas después, sigue asumiendo uno de los mayores retos del país: construir la paz con justicia social y con participación activa y paritaria de las mujeres.

¿A quién incomoda esa labor? A quienes han cometido actos de violencia y no quieren enfrentar la justicia. A quienes prefieren ocultar su vergüenza y sus delitos. A quienes odian a las mujeres, y una somos todas. Los responsables actuaron en la oscuridad y se llevaron información que los comprometía, sin saber en cuál de los 15 computadores estaba.

¿Qué ha hecho el gobierno distrital? Esperamos respuestas, alcalde Carlos Fernando Galán. No fue un hecho menor ni aislado. Están en juego los derechos de las mujeres: el derecho a una vida libre de violencias. Esta agresión afecta a quienes integran la corporación, a las que aparecen en las bases de datos, a las que reciben servicios de la Casa… a todas.

El mensaje es claro: también se busca intimidar a las organizaciones de mujeres que defienden sus derechos. En tiempos de campañas presidenciales, es urgente preguntar a candidatos y candidatas por su compromiso con el 52% de la población colombiana. Nuestros avances y retrocesos están sobre la mesa. Basta mirar hacia Argentina, Centroamérica o más allá: en las crisis y en el ascenso de la derecha y ultraderecha, los derechos de las mujeres quedan al borde del abismo. Políticas públicas, presupuestos, instituciones, leyes, lenguaje… todo se pone en riesgo. Seguimos.

El segundo hecho relevante es el manifiesto #NoAlPactoDeSilencio #PastranaResponda. Se trata de un compromiso ético de mujeres que se unieron para exigir respuestas a quien fue jefe de Estado (1998-2002) por su relación cercana con Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell, según documentos desclasificados en Estados Unidos. Hablamos de violaciones de derechos de niñas, niños y adolescentes.

El manifiesto no es un juicio ni una condena: son preguntas. El Estado debe investigar y juzgar; las periodistas y la sociedad civil tenemos derecho a preguntar. Queremos conocer las acciones de quien dirigió el país y contó con la confianza de sus electores. Andrés Pastrana debe responder.

Las mujeres insistimos, persistimos y trabajamos para obtener respuestas sobre hechos documentados que hacen referencia a un expresidente. El silencio de Pastrana socava su credibilidad. Puede ser inocente o culpable, pero debe hablar y la justicia actuar. Callar es normalizar comportamientos de quienes han tenido o tienen poder.

Entre las preguntas planteadas:

  • En 2025, Ghislaine Maxwell aseguró bajo juramento al funcionario Todd Blanche haberlo conocido a usted en un pub de Dublín y que lo vio dos veces en el avión de Epstein. ¿En qué consistía su relación con el pederasta Jeffrey Epstein, con Ghislaine Maxwell y con Jean Luc Brunel?
  • De acuerdo con lo que usted ha señalado, las fotos publicadas en los Archivos Epstein en los que  aparece al lado de Ghislaine Maxwell fueron tomadas en la base militar de Tolemaida, en el marco el Plan Colombia, durante su presidencia “entre junio y julio de 2002”, al final de su periodo residencial. ¿Con qué fin la invitó al país? ¿Qué tipo de relación contractual se desprendió de esa visita? ¿Por qué Maxwell (una invitada, extranjera) lucía un uniforme de la Fuerza Aeroespacial colombiana (FAC)? El coronel (r) Julio César Londoño Giraldo, instructor que aparece en una de las fotos con Maxwell, afirmó en Blu Radio que el vuelo en Black Hawk sí se llevó a cabo. ¿Quiénes, entonces, fueron parte de la cadena de mando que autorizó dicho vuelo? ¿El ministro de Defensa, Gustavo Bell, tenía conocimiento de estas invitaciones a empresarios e inversionistas en el marco del Plan Colombia, como usted mismo lo afirma? ¿Qué recursos del Estado se utilizaron en esta visita a Tolemaida?
  • ¿Por qué se ha rehusado por más de cinco años a pronunciarse a fondo sobre este asunto de interés público?
  • ¿Estaría dispuesto a tener una conversación pública para contestar estas preguntas?

Responder no es un favor: es una obligación ética y política frente a las mujeres y frente a la sociedad.

✉️ Si le interesan los temas de paz, conflicto y derechos humanos o tiene información que quiera compartirnos, puede escribirnos a: cmorales@elespectador.com; nortega@elespectador.com o aosorio@elespectador.com.

Por Fabiola Calvo

 

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