Mientras el conflicto entre el ELN y el Frente 33 de las disidencias de las FARC sigue provocando desplazamientos, confinamientos y una grave crisis humanitaria en el Catatumbo, líderes regionales, organizaciones sociales, la Iglesia, organismos internacionales y representantes del Estado lideraron una Mesa Exploratoria para la Paz de Norte de Santander con el objetivo de promover acuerdos humanitarios en la región.
La iniciativa, promovida por la Gobernación de Norte de Santander, quiere seguir poniéndole el foco a la región de Catatumbo, especialmente afectado por la disputa entre ambos grupos armados, que se inició en enero de 2025 y desató la peor crisis humanitaria en dos décadas en el país.
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El espacio reunió a delegados del Gobierno Nacional, autoridades territoriales, organizaciones sociales, víctimas, firmantes del Acuerdo de Paz, e incluso a la Defensora del Pueblo, Iris Marín. El propósito, según sus promotores, es explorar mecanismos que permitan reducir los impactos de la guerra sobre la población civil y avanzar hacia acuerdos humanitarios que contribuyan a proteger a las comunidades.
A través de un video, el gobernador de Norte de Santander, William Villamizar, hizo una petición directa a los actores armados presentes en el territorio. “Un llamado hacia la paz a los actores armados del territorio y que pudieran llegar a algún diálogo que permita desescalar el conflicto en toda la región del Catatumbo”, afirmó durante la reunión de la mesa.
La petición se produce en un contexto en el que diversos sectores han insistido en la necesidad de establecer mínimos humanitarios entre el ELN y el Frente 33 para aliviar la situación de miles de familias afectadas por la violencia.
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Entre las voces presentes estuvo Carmen García, integrante de Madres del Catatumbo, quien puso el foco en las consecuencias que la confrontación ha tenido sobre las comunidades campesinas. “Nosotros como madres, como campesinos, necesitamos regresar a nuestro territorio, necesitamos seguir ayudando a nuestro territorio”, señaló.
García destacó que las comunidades reclaman condiciones básicas para permanecer en sus tierras y desarrollar sus actividades productivas.
“Es buscar que la gente campesina que tiene su tierra pueda producir sin miedo, pueda sacar adelante sus cosas, que los niños puedan ir a todas las escuelas, que haya desminado y que la gente pueda salir adelante”, agregó.
La mesa también recibió el respaldo del expresidente Ernesto Samper, quien lidera la organización Vivamos Humanos con fuerte presencia en esa región del país. Samper destacó el papel de las autoridades regionales en la búsqueda de soluciones al conflicto.
“Yo destaco la actitud del gobernador, de su excelente consejero de paz, que han entendido que la paz es un problema que comienza en el territorio y acaba en la Nación”, afirmó.
Por su parte, la defensora del Pueblo, Iris Marín, respaldó la propuesta impulsada desde Norte de Santander y enfatizó la necesidad de avanzar hacia un entendimiento entre los grupos armados.
“Quisiéramos que esto avanzara a un acuerdo entre los dos grupos, un acuerdo humanitario. Lo importante es que se pueda tener eco en un clamor que hay de toda una comunidad”, expresó.
La Iglesia Católica también manifestó su disposición a acompañar cualquier esfuerzo orientado a proteger a la población civil. El obispo de Ocaña, Orlando Olave, señaló que el principal objetivo es preservar la vida de los habitantes del territorio.
“Estamos dispuestos a acompañar iniciativas de este talante, porque para nosotros lo importante es la vida de las personas”, afirmó.
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A la iniciativa se sumó además el respaldo de la Misión de Verificación de las Naciones Unidas en Colombia. Brigitta von Messling, jefa de la oficina regional en Cúcuta, destacó los esfuerzos realizados para aliviar la crisis que enfrenta la región.
“Valoramos todos los esfuerzos que se han hecho de intentar de aliviar y resolver los problemas que surgen cada día en este territorio. Respaldamos desde las alcaldías del Catatumbo este esfuerzo y ese liderazgo que tiene hoy usted por hacer un norte territorio de paz. Y creemos que es posible, que todavía es posible lograr una paz en el territorio”, indicó.
Un intento de abrir canales en medio de la guerra
La instalación de esta mesa ocurre cuando las posibilidades de un diálogo formal entre el Gobierno y el ELN permanecen congeladas y mientras la confrontación con el Frente 33 continúa generando afectaciones humanitarias en el Catatumbo.
Aunque la Mesa Exploratoria no constituye una negociación oficial con los grupos armados, sí representa un intento de articular a los actores institucionales, sociales y comunitarios alrededor de una agenda humanitaria común. La apuesta es que desde el territorio puedan surgir iniciativas que contribuyan a reducir la violencia, facilitar el retorno de las comunidades desplazadas y crear condiciones para eventuales escenarios de diálogo.
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