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Las cifras sobre la crisis humanitaria en el Catatumbo siguen siendo alarmantes. Entre el 29 de diciembre y el 2 de enero se registraron al menos 500 personas desplazadas a causa de nuevas confrontaciones entre el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el frente 33 de las disidencias de las FARC.
Así lo señala un reporte de la organización Vivamos Humanos, que también advierte que más de 6.000 personas se encuentran hoy en riesgo de confinamiento.
Frente a la nueva crisis en el Catatumbo, el Reporte Humanitario de Vivamos Humanos presenta cifras clave sobre la situación humanitaria en la región.
— Vivamos Humanos (@VivamosHumanos) January 6, 2026
Para más información puedes ingresar a: https://t.co/HXYIo7lJ8O pic.twitter.com/yQvicy5R6h
Un año después de que se desatara la peor crisis humanitaria de los últimos 20 años, provocada por la guerra entre esos grupos, la violencia contra la población civil se ha intensificado en los territorios bajo control del ELN, que han sido atacados por el Frente 33.
“Esa contraofensiva ha tenido ataques concretos en el corregimiento de Filo Gringo, en el municipio de El Tarra, y en el kilómetro 16 y 17 de Tibú, en el sector Palmeras. En ese corredor entre ambos municipios hay una disputa que se ha venido agudizando”, explicó a este diario Junior Maldonado, líder de la Asociación Campesina del Catatumbo (Ascamcat).
Uno de los hechos más graves ocurrió en Filo Gringo. El hospital del corregimiento fue blanco de un ataque con drones que causó daños en su infraestructura y dejó cinco personas heridas, dos de ellas menores de edad.
En medio de esta escalada, varias familias han tenido que enfrentar un doble desplazamiento. En entrevista con este diario, Diógenes Quintero advirtió que esta es una de las consecuencias más graves del conflicto.
“La gente que se desplazó hoy ya se había desplazado en enero. Eso es lo crítico. Esa misma gente había retornado sin condiciones de seguridad, sin dignidad, sin garantías e incluso sin voluntariedad, más por el estado de precariedad e indignidad que estaban viviendo en los albergues en Cúcuta, en Ocaña y en las ciudades donde estaban. Entonces retornaron sin garantías. El Gobierno no tomó las medidas y hoy están repitiendo el desplazamiento que sufrieron hace un año”, señaló hace unos días a este diario.
El drama es profundo. Este 5 de enero, la Defensoría del Pueblo alertó sobre al menos 130 familias, integradas por cerca de 300 personas, que llegaron desplazadas a Cúcuta. Allí han sido atendidas por la regional de Norte de Santander en articulación con la Personería Municipal.
A esta hora, 130 familias conformadas por cerca de 300 personas, son atendidas en Cúcuta por parte de nuestra regional de Norte de Santander y de la Personería de Cúcuta.
— Iris Marín Ortiz (@MarnIris) January 6, 2026
Estos grupos familiares que han llegado a la ciudad en los últimos días, provienen de zonas rurales de…
A la crisis se suma la restricción a la movilidad y al ingreso de bienes básicos en varios corregimientos. Carmen García, directora de la Asociación Madres del Catatumbo por la Paz, advirtió que los grupos armados están restringiendo el ingreso de alimentos.
“No están dejando pasar comida, sobre todo hacia El Tarra, hacia Pacheli y otros corregimientos. Amenazan a las comunidades dependiendo de si son señaladas de pertenecer a uno u otro grupo. En las veredas donde han entrado, han destruido el pueblo completo, sin importar que haya niños con discapacidad, menores de edad o personas mayores”, afirmó la lideresa a Colombia+20.
¿Qué ha pasado en el Catatumbo tras la captura de Maduro?
La atención del país vuelve a centrarse en el Catatumbo, no solo por el recrudecimiento de la confrontación armada, sino también por el impacto que podrían tener en la región los bombardeos de Estados Unidos en Venezuela y la captura de Nicolás Maduro.
En esa zona fronteriza del país donde confluyen disputa armada, control social y economías ilegales, cualquier fractura del poder en el lado venezolano podría acelerar recomposiciones violentas y reducir los márgenes de maniobra de la política de paz total.
En contexto: Captura de Maduro sacude frontera con Venezuela y redibujaría papel del ELN en la guerra
El carácter binacional del ELN –que tiene en Venezuela su principal retaguardia– plantea el riesgo de un eventual fortalecimiento del grupo y, en consecuencia, del recrudecimiento de la violencia en la frontera.
A ello se suma el temor de una nueva ola de desplazamientos desde Venezuela, lo que podría desbordar aún más la capacidad del departamento para atender una crisis humanitaria ya crítica. No obstante, desde el territorio afirman que, hasta ahora, no se han observado impactos directos.
“Hasta el momento no ha habido desplazamientos masivos de personas o migrantes hacia Colombia y esperamos que esa situación se mantenga”, señaló Maldonado.
El investigador Reynell Badillo ya había advertido a este diario que, mientras no cambie el nivel de protección que las Fuerzas Armadas venezolanas brindan al ELN, el impacto en regiones como el Catatumbo sería limitado. Por ahora, las alarmas siguen encendidas.
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