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29 Sep 2019 - 11:20 p. m.

Erlendy Cuero, líder social contra el exterminio del pueblo negro

Durante su ejercicio de defensora de derechos humanos ha perdido a 12 de sus familiares en medio de la guerra. Hoy, tiene un fuerte esquema de seguridad, pero sigue atendiendo a la población desplazada que todos los días emigra desde el litoral Pacífico. Ella es uno de los rostros de la campaña de la Unión Europea "Defendamos la vida".

Redacción Colombia 2020

Erlendy Cuero es uno de los rostros de la campaña de la Unión Europea “Defendamos la vida”, cuyo propósito es que el mundo conozca la labor tan importante que desarrollan estás personas en los territorios periféricos del país./Cristian Garavito.
Erlendy Cuero es uno de los rostros de la campaña de la Unión Europea “Defendamos la vida”, cuyo propósito es que el mundo conozca la labor tan importante que desarrollan estás personas en los territorios periféricos del país./Cristian Garavito.

A Erlendy Cuero le mataron a doce de sus familiares en medio de la guerra. La última víctima fue su hermano Bernardo Cuero, el fiscal nacional de la Asociación de Afrocolombianos Desplazados, Afrodes, asesinado en Malambo (Atlántico) el 7 de junio de 2017. Estaba viendo un partido de fútbol en el barrio Villa Esperanza cuando dos hombres llegaron en una moto preguntando si había apartamentos para tomar en arriendo. Inmediatamente salió Cuero a atenderlos y uno de ellos desenfundó su arma y lo ultimó a tiros. Erlendy, por su parte, nació en Buenaventura, en donde también fue abusada sexualmente por los armados.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) le otorgó medida cautelar desde el 6 de diciembre de 2016. Las amenazas nunca cesaron y por eso fueron expuestas a ese organismo internacional para que alertara sobre el peligro que estaba corriendo esta líder afrodescendiente. Su padre fue asesinado por los paramilitares y ella sufrió el primer desplazamiento desde Buenaventura hacia Cali (Valle) a principios del 2000. Aseguró que el responsable fue el desaparecido frente 30 de las Farc. Luego, a partir de 2008, recibió una serie de amenazas de los autodenominados grupos neoparamilitares “Águilas Negras” y “Los Rastrojos.

En mayo de 2013, desconocidos atentaron contra su vida y la de su hijo en Buenaventura, por lo que tuvo que salir desplazada para Cali. Allí se refugió, pero no dejó de recibir amenazas por grupos ilegales. El 20 de febrero de 2015,  Cuero presuntamente recibió un panfleto de parte del grupo “Los Tureños”, quienes le habrìan expresado: “perra te vamos a matar no te queremos en Llano Verde última abertencia y vamos  a  epesar  con  Alex  [su  hijo]”  (sic.). En los años siguientes, recibió panfletos, vio caer a varios compañeros de Afrodes en otras regiones del país y también vio cómo a una de sus amigas la atacaron con ácido en la cara.

También lea:¿Quiénes son las 'Águilas Negras'?, le pregunta la CIDH al gobierno de Colombia

El 24 de marzo de 2016, cuando ya vivía en Cali en el barrio Llano Verde, en la periferia de la ciudad, un señor a quien le apodaban “Garra” se acercó a la casa donde residía Cuero con su familia y procedió a disparar saliendo ileso del ataque, el contó e la CIDH. Desde entonces, han sido ocho años intensos para su vida, pues ha tenido que abandonar su territorio, pernoctar en varios puntos del país y estar vigilada las 24 horas del día por dos escoltas, quienes la acompañan en una camioneta blindada. Hoy, ya no vive en Llano Verde, porque dice que corre peligro. En cambio, abrió las puertas de esa casa que le entregó el gobierno para vivir y la convirtió en oficinas para atender a los negros desplazados del litoral Pacífico.

Dice Cuero que hace 19 años tomó la bandera de decir “no voy a quedarme callada, estoy perdiendo a mi familia por el conflicto que vive el Pacífico que no ha parado para nosotros”. Por eso, denuncia que muchos de los jóvenes que salen desplazados del Pacífico están muriendo en la guerra urbana en la periferia de Cali. “Van más de 290 jóvenes y niños asesinados en el barrio Llano Verde. Y la mayoría son afrodescendientes”.

Las amenazas constantes han sido a raíz de sus denuncias contra el exterminio que viven los afrodescendientes en todo el país, comenta. “Hoy no tenemos garantías para sobrevivir en nuestros territorios, toda la costa Pacífica está en una crisis. Allá, de manera permanente la gente tiene que salir y quiero mencionar un ejemplo para que sepan lo que está pasando: uno de nuestros jóvenes salió a Cali a buscar refugio en el barrio Llano Verde de Cali, pero hasta allá fue perseguido. Para no dejarse matar, él regresó al territorio donde lo desaparecieron, lo mataron, su cuerpo fue expuesto en una playa (como una forma de intimidar) y finalmente se llevaron nuevamente el cuerpo. Entonces, hoy no hay posibilidad ni de hacer un duelo”.

Hoy, Erlendy Cuero es la vicepresidenta de Afrodes, organización desde donde sigue denunciando los homicidios contra la juventud afrodescendiente. Está ocurriendo en Cali, Bogotá, Cartagena y varias ciudades capitales del país, dice. Afrodes está integrada por 106 organizaciones ubicadas en 28 departamentos de Colombia. Dice que las economías ilegales están condenando a la juventud del Pacífico, pues ni en las ciudades se salvan de caer en esa salida como una forma de conseguir la comida.  “Ingresan para buscar algo de comida, pero desafortunadamente lo que encuentran es la cárcel, la muerte o el destierro, porque también hay que decir que muchos han abandonado nuestro país y están en países como Ecuador, Chile, algunos han podido migrar a España y Estados Unidos. Entonces, la ocupación que nos queda en Afrodes es seguir trabajando por toda esta gente que vive desamparada desde hace décadas”.

Erlendy Cuero es uno de los rostros de la campaña de la Unión Europea “Defendamos la vida”, cuyo propósito es que el mundo conozca la labor tan importante que desarrollan estás personas en los territorios periféricos del país. Y esta fue su historia de resistencia.

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