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La imagen de los 26 cadáveres tendidos sobre las carreteras del caserío La Paz, en jurisdicción del municipio de El Retorno (Guaviare), no fue solo una muestra fehaciente de la guerra que libran las disidencias de Iván Mordisco y Calarcá Córdoba en ese territorio, sino que se convirtió en un mensaje inequívoco: las estructuras comandadas por Calarcá -el único de los dos grupos que sigue en una mesa de paz con el Gobierno de Gustavo Petro- se han enfocado en mostrar su pie de fuerza en la guerra y no en avanzar en el proceso de paz.
Las versiones iniciales sobre lo ocurrido en la vereda Kuwait daban cuenta de al menos 30 muertos. La Defensoría y el Ejército realizaron durante poco más de 24 horas labores de verificación con las que se pudo confirmar que los enfrentamientos del Estado Mayor Central (EMC, de Mordisco) y el Estado Mayor de los Bloques y Frente (EMBF, de Calarcá) dejaron 27 víctimas mortales, entre ellas cinco mujeres y 21 hombres, la mayoría miembros de esas estructuras armadas, y un civil.
La Defensoría emitió un comunicado el lunes pidiéndole al Gobierno que eleve este hecho con carácter urgente a la mesa de diálogos de paz que se lleva con Calarcá.
Defensoría del Pueblo lideró misión humanitaria para la recuperación y gestión digna de 26 cuerpos tras enfrentamientos armados entre disidencias al mando de alias “Mordisco” y alias “Calarcá”
— Defensoría del Pueblo (@DefensoriaCol) January 19, 2026
En cumplimiento de su mandato constitucional y humanitario, la Defensoría lideró una… pic.twitter.com/BDXg8TE7A1
Guaviare, un punto estratégico para los armados
Guaviare es uno de los enclaves cocaleros más importantes del país, con cerca de 5.000 hectáreas de cultivos de coca, de acuerdo con el último informe de Naciones Unidas. Esa condición lo convierte en un punto estratégico para el narcotráfico y otras economías ilegales que hoy se disputan las disidencias.
“Estos hechos tienen como principal motivación la disputa por el control territorial, las rutas de movilidad y las economías ilícitas en el sur del departamento del Guaviare”, señaló el Ejército en un comunicado.
Kyle Johnson, investigador de Conflict Responses, explicó a Colombia+20 que el departamento ha sido clave no solo por intereses económicos y militares, sino también por su peso en términos de bases sociales y posicionamiento político, lo que ha permitido una presencia recurrente de la disidencia comandada por Iván Mordisco.
De acuerdo con la Fundación Paz y Reconciliación (Pares), desde veredas como Kuwait existen corredores estratégicos que conectan al Guaviare con Guainía y Caquetá. “Ese tipo de comunicación convierte a esta zona en un lugar de inmejorables ventajas estratégicas, por lo que es ampliamente disputada por estos grupos armados”, advirtió la organización.
La magnitud de los hechos, sin embargo –explicó Johnson–, tomó por sorpresa. Aunque desde hace casi dos años las disidencias mantienen una confrontación tras la ruptura interna del Estado Mayor Central (EMC), que derivó en el surgimiento del EMBF, desde mediados del año pasado la intensidad del conflicto había disminuido en esta región.
“No se registraban combates; había amenazas, pero los enfrentamientos eran mínimos. Por eso, lo ocurrido ahora genera preguntas: ¿qué pasó para que se retomara una disputa tan dura? En los videos se observa que muchos de los cuerpos presentan heridas de bala en la cabeza, pero no en otras partes del cuerpo. Eso abre interrogantes sobre cómo ocurrieron los hechos, aunque hasta ahora se ha dicho que se trató de un combate”, añadió el investigador.
La confirmación de una mesa en crisis
El nivel de alistamiento que habrían implicado los enfrentamientos, explicó Johnson, termina de erosionar la ya frágil confianza en el proceso de negociación con esa disidencia: “Yo creo que puede ser una confirmación de que lo poco que existe de esa mesa de negociación con el EMBF —que es casi nada— está en su punto más crítico. En este momento, uno de los enfoques de Calarcá es la guerra”.
Para el investigador, las dificultades de la mesa no son nuevas. Arrastran problemas desde el año pasado, entre ellos la expansión territorial de la estructura de Calarcá por la Trocha Ganadera, la falta de ciclos formales de negociación durante un año y el cambio del equipo negociador del Gobierno –con la salida de Camilo González Posso–. “Todo eso le ha ido echando más combustible al fuego”, señaló Johnson.
No es casual que los enfrentamientos se hayan concentrado precisamente en la Trocha Ganadera, una vía de cerca de 140 kilómetros que conecta al menos 70 veredas del Guaviare. Se trata de un corredor clave para la movilidad armada y el control territorial.
“Los brazos de la trocha son paralelos al río Guaviare, que es sumamente importante. Además, la vía se adentra profundamente en la región y de ella salen trochas secundarias que llegan aún más adentro, hacia puntos clave cerca de Guainía y sobre el río Inirida”, explicó Johnson.
A eso se suma su importancia económica: “Es una zona ganadera, con muchas fincas susceptibles de extorsión, tierras que pueden ser ocupadas o usadas para moverse militarmente. Es un territorio donde ambos grupos producen, cobran y se desplazan”, dijo el investigador.
La mesa de Calarcá continúa entre cuestionamientos. Estos nuevos hechos se suman al escándalo desataron las revelaciones que hizo Noticias Caracol de los archivos de la disidencia, que mostraron presuntos vínculos entre altos funcionarios del Estado y miembros de ese grupo armado.
Las dudas sobre cómo ocurrieron los hechos
El modo en que fueron dejados los cuerpos refuerza la idea de un mensaje armado. “Los cadáveres aparecen alineados en una vía pública. Que un grupo pueda hacer eso y retirarse sin enfrentamientos posteriores es un mensaje muy fuerte, tanto para la estructura de Iván Mordisco como para la población civil”, advirtió el investigador Johnson.
Además, explicó, que llegar hasta Kuwait —una zona de control duro de la estructura de Mordisco— no es un movimiento menor. Para hacerlo se requiere planeación, capacidad operativa y el despliegue de combatientes experimentados de la estructura comandada por Córdoba.
Tras la masacre, la disidencia de Mordisco emitió un comunicado en el que aseguró, sin pruebas, que sus hombres no murieron en combate. “Esta operación conjunta rompe los mínimos de la guerra, nuestros camaradas (según primeras informaciones recogidas en terreno) fueron envenenados o sedados y luego asesinados con tiros de gracia, como evidencian los mismos videos que circularon por redes sociales”, escribió el grupo. En el mismo texto, la disidencia habló de una supuesta alianza entre Calarcá Córdoba y la Brigada 22 del Ejército.
El general Ricardo Roque, comandante de la Cuarta División del Ejército en Guaviare, aseguró a Colombia+20 que esas versiones aún no han sido confirmadas, que no existe ningún tipo connivencia del Ejército con una facción u otra y que se está a la espera de los resultados de Medicina Legal para confirmar cómo se dieron los hechos.
“Ya tenemos unas coordenadas más precisas. Al principio estábamos en un área muy general donde se escucharon las explosiones y era como buscar una aguja en un pajar. Ahora el esfuerzo está enfocado en un punto específico para verificar qué ocurrió realmente, porque se habla de detonaciones y ametrallamientos que no coincidiría con lo que se afirma en ese comunicado”, añadió el general.
Sobre la posible presencia de civiles entre las víctimas, el Roque indicó que se confirmó un caso. Sin embargo, ese cuerpo no fue hallado junto a los de las demás víctimas. “Hay un campesino de la región que llegó el sábado a El Retorno y luego a San José del Guaviare con signos de muerte violenta. Está en proceso de necropsia, ya fue identificado y hace parte de la investigación”, señaló.
Los recientes enfrentamientos en dejan nuevamente en entredicho la voluntad de paz de la disidencia de Calarcá. La escena de los cuerpos sobre las carreteras no solo reabre interrogantes sobre lo ocurrido en terreno, sino que expone el profundo deterioro de un proceso que no ha logrado consolidarse.
Mientras la mesa sigue formalmente en pie, en el Guaviare el mensaje que se impone es que hoy las armas pesan más que cualquier apuesta de negociación.
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