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28 Apr 2022 - 2:14 p. m.

“Mi error fue dejarme engañar”: general (r) Coronado sobre “falsos positivos”

El general retirado Paulino Coronado habla en esta entrevista sobre su responsabilidad en las ejecuciones extrajudiciales, luego de su intervención en la primera audiencia de reconocimiento de la JEP en Ocaña. Dice que aceptó su culpa por omisión, pero que en la época nunca supo lo que estaban haciendo hombres bajo su mando.
Sebastián Forero Rueda

Sebastián Forero Rueda

Periodista Colombia 2020
El general en retiro Paulino Coronado fue el último en intervenir en la primera audiencia de reconocimiento de responsabilidad por "falsos positivos" en la JEP.
El general en retiro Paulino Coronado fue el último en intervenir en la primera audiencia de reconocimiento de responsabilidad por "falsos positivos" en la JEP.
Foto: Óscar Pérez

El episodio no se vio en la transmisión, pero silenció al auditorio en Ocaña. Cuando culminaba la intervención del general (r) Paulino Coronado, la más esperada en la primera audiencia de reconocimiento de responsabilidad por “falsos positivos” en la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), las víctimas se pusieron de pie masivamente y ondearon carteles en los que se leyó: “Aquí faltó verdad”, “¿Quién dio la orden?”, “Faltan máximos responsables”.

Minutos antes, el general Coronado había asegurado que en la época nunca supo que hombres bajo su mando estaban asesinando campesinos inocentes y trayendo jóvenes de Soacha a la región para asesinarlos y presentarlos como guerrilleros dados de baja en combate en lo que se conoce también como ejecuciones extrajudiciales. Lo dijo después de que otros nueve militares y un civil reclutador, durante dos días, reconocieron su responsabilidad en esa práctica e incluso varios de ellos hablaron de una “estructura criminal” incrustada en la Brigada Móvil 15, que también se presentó en el Batallón Francisco de Paula Santander.

En contexto: “Faltó más verdad”: el reclamo de las víctimas de falsos positivos ante la JEP

El general se atuvo a la imputación por omisión que le hizo la JEP en julio de 2021, pero sostuvo en reiteradas ocasiones que no sabía lo que estaba pasando. Esa posición va en contravía incluso del mismo auto de imputación de esa justicia en donde se asegura que el general Coronado sí sabía que se estaban cometiendo “falsos positivos”, pero desestimó las denuncias.

Existe un evento que ahora resulta ser una pieza clave en el proceso contra el general. Se lo recordó en el estrado la magistrada Catalina Díaz: una audiencia pública convocada por el movimiento campesino del Catatumbo ocurrida el 6 de diciembre de 2007 en Ocaña, a la que Coronado asistió, en la que se habría denunciado que en la región estaban asesinado campesinos inocentes para hacerlos pasar como guerrilleros. La JEP sostiene que al menos desde esa fecha conoció las denuncias de lo que ocurría, pero que decidió descartarlas.

Hay otras voces que asistieron a esa reunión de diciembre de 2007 y sostienen que allí sí se denunciaron varios casos. Así lo sostiene Diana Sánchez, de la Asociación Minga -convocante de la reunión-. También el senador Alberto Castilla, que estuvo presente y acompañó el espacio y la Asociación de Campesinos del Catatumbo (Ascamcat), desde donde además dicen que en la época hicieron misiones de verificación en la zona y documentaron esos casos para ponerlos en conocimiento de las autoridades. Hay informes humanitarios de la época que dan cuenta de eso.

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En esta entrevista, el general se refiere a ese episodio. Sobre el hecho de haber negado en su intervención del miércoles ante la JEP que allí se denunciaron los “falsos positivos”, asegura que “la memoria es frágil”, que él no sabía lo que estaba ocurriendo y que sus subalternos lo engañaron con una máquina que funcionaba muy bien para el engaño. Señala directamente la responsabilidad de los comandantes de la Segunda División para la época, generales Carlos Ovidio Saavedra y José Joaquín Cortés; y del entonces comandante del Ejército, general Mario Montoya.

¿Por qué cree que las víctimas no quedaron conformes, como fue notorio, con su reconocimiento?

Estamos hablando de que esto ocurrió hace 14 años. La memoria es frágil. Yo ya lo acepté en mi reconocimiento de la imputación por escrito. Ya del detalle, de manera particular, hay eventos que se pasan, que a uno se le pueden olvidar. Eso fundamentalmente fue lo que ocurrió. Yo no voy a entrar a discutir, ni en un proceso adversarial, a decir que faltaba la firma, o que había esto y lo otro, mi compromiso es con la verdad, yo vivo aquí en Norte de Santander, yo voy al Catatumbo.

Pero las víctimas esperan precisamente ese detalle...

El evento existió, yo vine al evento, me generó controversia con el comandante del Ejército (general Mario Montoya), porque había reunión con él en Bucaramanga y yo le dije “mi general, solicito no asistir, porque hay esta convocatoria que me comprometí”. Y me dijo: “si usted prefiere a las ONG que al comandante del Ejército, entonces vaya, vaya”. Y vine a esa reunión. Y si hubo el detalle de las denuncias, créame que yo no me quedé quieto. Ahora, la distancia que uno tenía para actuar jurídicamente ¿cuál era? Hay investigación disciplinaria, se abrió, cómo va el proceso, se ha hecho esto, lo otro; se notificó a la Fiscalía, al juzgado de instrucción penal militar. Y hasta ahí llega en sí lo que uno podía hacer.

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Entonces, no está en discusión que usted sí estuvo en la reunión de diciembre de 2007. ¿Para qué fue convocado a la reunión?

El encuentro se llamaba “Encuentro por la vida y el territorio”, me acuerdo de eso, no me acuerdo del detalle del itinerario, la agenda, los tiempos y los puntos que iban; no me acuerdo. Pero yo le doy la razón a las víctimas, yo acepto lo que las víctimas digan, porque por eso estoy aquí. Ahora, lo que sí le puedo decir es que por todas esas víctimas y todos esos homicidios, hubo gente detenida y procesada. Todos los que estaban sentados al lado mío estuvieron presos, excepto Sandro Pérez

Lo que genera más molestia es que usted diga que no sabía lo que estaban haciendo sus subalternos. Quiero reiterarle, ¿usted sabía que eso estaba pasando antes del escándalo?

No. Es que no había cómo comprobarlo porque no era fácil. Usted escuchó lo que dijeron, que falseaban la información. Ellos, en la vereda equis, cinco u ocho días antes del asesinato que iban a hacer, comenzaban la anotación en el diario operacional. Y el día que se producía el evento pues ya tenían soportado de inteligencia supuestamente. Y después de eso, toda esa información servía de base para el esquema operacional. Y después, hacían el soporte también jurídico para sustentar ante la justicia penal militar con los asesores jurídicos que los preparaban.

¿Me está diciendo que usted fue engañado por sus subalternos?

El coronel Tamayo reconoció que me había engañado, que había falseado la información. Eso era lo que ocurría.

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Los coroneles Rubén Darío Castro y Santiago Herrera, entre otros, hablaron de una estructura criminal enclavada en la Brigada Móvil 15 (BRIM15), que no es muy distinto a lo que pasaba en el Batallón Santander, que estaba bajo su mando. ¿No cuesta creer que esa “banda criminal” pasara desapercibida frente a sus ojos?

Es que yo no estaba aquí en Ocaña, no tenía solamente esa ciudad. La BRIM15 no pertenecía a mi estructura organizacional. El aparato criminal estaba hecho para mentir, para falsear la información, para que se tomara como legal lo que era ilegal.

Usted habló de los comandantes de la Segunda División para la época de los hechos, generales Carlos Ovidio Saavedra Sáenz y José Joaquín Cortés, que presionaban por resultados, y también de los comandantes de batallones que ejecutaban los crímenes. Es decir, ¿hay responsabilidad de los que estaban por encima suyo y de los que estaban por debajo, pero no suya?

Así es, porque si yo los hubiera presionado, ahí me hubieran aventado. ¿Y quién mencionó que yo los presionaba? Porque yo no lo hacía, porque yo estuve en desacuerdo con el comandante del Ejército por ese concepto, como también tuve mis roces con el comando de la División, especialmente con el general Saavedra.

¿Pero no le parece difícil de creer que tanto los de arriba suyo como los de abajo tenían responsabilidad, pero usted no?

Si yo los hubiese presionado, ellos aquí en la audiencia pública lo hubieran hecho evidente. ¿Por qué no lo hicieron? Porque yo no lo hacía, porque no es mi convicción, no es mi visión. Yo critiqué al comandante del Ejército meses antes, de que la guerra no se ganaba contando muertos ni se ganaba simplemente por la inflexión física, sino que había que pasar a una inflexión psicológica, social, política, económica, si queríamos negociar con las Farc. Esa era mi visión, que al comandante del Ejército no le gustó mucho.

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Pero si usted sostiene eso, ¿qué es lo que está aceptando aquí ante la JEP?

Por eso, la omisión. Yo he debido reforzar la contrainteligencia, he debido analizar con mayor detenimiento las investigaciones que se adelantaban y conseguir quizás un equipo asesor para que revisara. He debido asumir que la política que él (Montoya) exponía, que era la que tenía que aplicarse, podía llevar a la gente mía a eso. He debido asumir que los subalternos míos no estaban convencidos conmigo y que estaban actuando de acuerdo a la presión que ejercían los mandos superiores. Y eso lo valoró la JEP y por eso me imputa. Yo no me califico de omisión, me califica la JEP, porque revisó y se dio cuenta que nadie dijo “mi general nos presionaba, mi general nos exigía, mi general sabía, auspiciaba, cohonestaba”. Eso nadie lo dijo. Lo que sí es cierto y lo que tenemos que mirar es que los protocolos que estaban definidos no eran lo suficientemente estrictos, meticulosos, para conocer en profundidad cómo era la metodología de este aparato criminal.

Pero hay una diferencia en lo que dice la JEP en el auto que lo imputa y lo que usted reconoce. Esa justicia dice que usted sí sabía y no actuó; usted dice que no sabía y por eso no actuó; ahí hay una contradicción...

¿El conocimiento a qué viene? Al evento. Yo reviso los procedimientos y esos procedimientos están acordes a los protocolos. La misma Fiscalía, el CTI, tampoco lo detectaron, y tenían toda la estructura para la investigación. Entonces, en igual proporción, yo también caí en el error de asumir que todo lo que se estaba presentando como real, como verídico, no era cierto. Ese es mi error.

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Además del encuentro de diciembre de 2007, otras organizaciones campesinas, Ascamcat por ejemplo, dicen que ellos hacían comisiones humanitarias en la época y reportaban eso en informes ante entidades estatales e internacionales. ¿Eso usted nunca lo escuchó, nunca tuvo conocimiento?

A mí no me llegó.

Ellos dicen que usted desestimó esas denuncias...

Probablemente es la calificación que se da. Yo no era juez, yo no le podía decir al juez “condene”, el juez tenía que entrar a valorar el acervo probatorio y las diligencias que se le habían presentado.

¿Qué sensación tiene tras la audiencia?

Mi compromiso es con la verdad. La razón siempre la tendrán las víctimas. Yo he reconocido la responsabilidad que fue imputada y en esas mismas circunstancias está mi compromiso para que sigamos trabajando y tengamos un Norte de Santander, un país mejor que el que hemos transitado.

Como usted mismo lo dijo, va a pasar a la historia como el primer general condenado en la JEP por falsos positivos ¿Qué consideración le merece eso?

Eso me lacera el alma. Es para mí, moralmente, la mayor inflexión que a uno le pueden someter, porque en este caso no hablamos de una condición física, sino una condición moral. Es un impacto tremendo para mí, para mi familia, y yo lo acepto, porque quiero participar en ese proceso de construcción de sociedad, de futuro. Quiero que se miren los errores para que corrijamos y fortalezcamos institucionalmente.

Lo que pasó en esta audiencia de reconocimiento ha sido calificado como histórico ¿Usted le da esa calificación?

Sin lugar a dudas, es trascendental, es histórico. Para mí, me están procesando igual que procesaron a los criminales de guerra después de la Segunda Guerra Mundial, en Nuremberg y Tokio. Es la misma calificación que me están dando. Para mí es dura. ¿Antes por qué no se hizo y por qué no me imputaron responsabilidad? Porque eran otros esquemas y no habían conseguido los elementos suficientes. ¿Cuándo los consigue la justicia? Cuando hay este proceso, que sale la gente de las cárceles y ahí sí comienzan a colaborar verdaderamente con la justicia en el esclarecimiento de la verdad.

Las víctimas exigieron que ustedes hablen de los máximos responsables: el general Mario Montoya, el general Freddy Padilla, por ejemplo ¿Qué tiene que decir sobre ellos?

Ellos son responsables. En la Comisión de la Verdad, el ministro de Defensa para la época (Juan Manuel Santos), él reconoce que en 2006 había eventos que a él le reportaban, pero que no tenía suficientes pruebas judiciales para actuar. Toma la decisión para actuar cuando ya van resultando más casos que ya era imposible seguir conteniendo, negando o asumiendo que no era tan grave. Cuando vio la gravedad, actuó. Ahora, ni el ministro mandó a matar, ni el comandante de las Fuerzas Militares, ni el comandante del Ejército decía - a mí nunca me dijo - “quiero muertos”, no. Pero la presión y la clasificación que se daba de las unidades llevó a la gente a que hiciera eso.

Usted dice que se opuso a Montoya y a su política ¿Qué respuesta tuvo de él?

“¿Y entonces usted como quiere ganar la guerra? con circo, payasos, emisoras, como le gusta a usted?”. Porque fue mi visión siempre que tienen que tenderse puentes, establecer canales de comunicación más expeditos para generar confianza y es lo que yo quiero ahora: construir confianza con la gente del Catatumbo para que entiendan que yo estoy dispuesto a colaborar.

Puede ver el seguimiento en vivo que hizo Colombia+20 de ese primer día de audiencia aquí y en el segundo día aquí.

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