30 Aug 2021 - 2:05 a. m.

Los perros que buscan a los desaparecidos del conflicto armado

De acuerdo con técnicos de la Fiscalía, su olfato tiene hasta un 97% de efectividad para encontrar cuerpos enterrados en fosas clandestinas. Canela, Fergie y Kafir son algunos de los perros que se han dedicado a esta labor en el país y tienen récords mundiales en el hallazgo de personas.

Dependiendo la raza, los perros pueden llegar a tener hasta 300 millones de células olfativas frente a los 5 millones que tenemos los seres humanos. Huelen por separado a través de cada orificio nasal, lo que les permite identificar con más exactitud el lugar de donde proviene el olor. Su capacidad olfativa es tan poderosa que incluso pueden oler los cambios químicos que produce el cuerpo humano y así identificar problemas de salud en sus dueños.

Esto no es nuevo. Incluso en medio de la pandemia vimos noticias sobre investigaciones que se están realizando con perros para que puedan identificar a personas con covid-19. Sabemos que son usados por empresas de seguridad y fuerzas militares, en aeropuertos y lugares públicos, para encontrar explosivos, narcóticos, dinero y especies que son traficadas ilegalmente. Sin embargo, es poco lo que se ha hablado y reconocido de su efectividad en la búsqueda de cuerpos de personas que están desaparecidas, según quienes saben del tema:

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“No se le ha dado esa trascendencia de lo que hacen los perros aquí en Colombia porque falta más socialización. Somos los abanderados en el mundo, con el más alto nivel porque estamos enfrentados al campo con tantos años de conflicto. De hecho, somos los que más hemos ubicado cuerpos con medio canino en el mundo”.

Así lo sostiene Ernesto Martínez, agente de Protección y Seguridad de la Fiscalía General de la Nación que desde 2005 trabaja en el entrenamiento de caninos. Se apasionó por esta labor cuando empezó como guía en el Grupo de Identificación Humana del extinto Departamento Administrativo de Seguridad (DAS).Hoy, además de ser uno de los guías caninos que acompaña las diligencias de exhumaciones, es también instructor en el Grupo de Soporte Canino de la Fiscalía y en la Escuela de Entrenamiento Canino de esta entidad.

Ernesto trabajó con dos eminencias y expertas condecoradas en la búsqueda de cuerpos desaparecidos: Canela y Fergie, dos perras de raza american pitbull terrier. La primera encontró 250 cuerpos en casi ocho años y la segunda halló 225 hasta su jubilación luego de cinco años.

“En julio de 2016 conocí a Fergie y a Ernesto en el Cañón de las Hermosas”, cuenta Karen Quintero, antropóloga forense con 18 años de experiencia en la búsqueda de personas desaparecidas en distintas instituciones.

“Una familia nos dijo al equipo de exhumaciones que sabían dónde estaba enterrado hace 15 años el cuerpo de un muchacho. Salimos desde las 3 de la mañana y nos encontramos con una montaña. No teníamos el lugar exacto así que empezamos a recorrer la zona con un equipo canino antiexplosivos y a identificar lugares que desde la arqueología sabemos que son de disposición de cuerpos. En los sitios que nos llamaron la atención perforamos el suelo y Fergie empezó a oler por esos huecos. En uno de estos sitios la perrita dio un estímulo positivo y Ernesto nos dijo ‘lo encontramos’. De una me puse a llorar. Nosotros tuvimos un hallazgo y la familia tuvo un alivio”.

Lo que destaca, además, es que Fergie halló el olor del cuerpo a pesar de que llevaba 15 años enterrado. Los perros pueden encontrar olores en los huesos que para un humano son imperceptibles. Además, como lo explica Ernesto Martínez, en los casos donde el cuerpo está enterrado se genera una cápsula de olor durante el proceso de descomposición. Al perforar el suelo, lo que se hace es liberar esa burbuja para que el perro pueda percibir más fácilmente esos olores.

La efectividad en el olfato canino puede ser del 97%, señala Armando Zamora Galvis, técnico de la Fiscalía y quien está a cargo de la escuela canina de la Fiscalía. “Pero juegan varios factores: el tipo de entrenamiento que se le haya dado, la persona que maneja el perro, y factores climáticos como la humedad relativa, vientos y la topografía. Sin embargo, en nuestro caso no nos podemos dar el lujo de dar un falso positivo o dejar de localizar a una víctima. Eso se logra con un muy buen entrenamiento y estado de salud del perro”.

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El guía del perro es clave. Son un equipo. Tiene que saber también de métodos forenses, de cambios en el terreno, de recolección y custodia de pruebas y del manejo del lugar de los hechos. Pero, sobre todo, tiene que conocer y empatizar muy bien con su perro. “Puede ocurrir que el perro genere una alerta y si el operador no sabe del tema o es inexperto, no se dio cuenta, siguió derecho y se perdió el rastro”, agrega Armando.

Además, de acuerdo con la investigación de la Policía Nacional “Los equipos caninos policiales: importancia de los criterios de selección, entrenamiento, certificación y rendimiento”, los perros tienen ventajas sobre otros sistemas de búsqueda de olores porque permiten una detección más rápida sobre grandes áreas.

Otra ventaja es en los costos: “seleccionar, comprar, entrenar y certificar a uno de estos perros cuesta $30 millones, con un retorno de inversión alto que se traduce en la disminución del número de víctimas y la incautación de drogas ilícitas. El retorno económico del perro se estima en 5,2 veces la inversión de 1 a 3 años de iniciada su labor”, según esta misma investigación.

Entre todas las diligencias en las que estuvieron Canela y Fergie, Ernesto menciona los hallazgos que hicieron en las casas de pique de Buenaventura y en el Madgalena Medio; de los cuerpos de las personas asesinadas por Jaime Iván Martínez, conocido como el “monstruo de Guarne” y los fragmentos de personas enterradas en el Bronx, en Bogotá.

En este sitio, al escarbar, las patas de Fergie se infectaron con los químicos con los que fundieron a las personas y que quedaron en el suelo. Esto provocó su hospitalización y la pérdida de algunas de las falanges. Tuvieron que jubilarla y hoy tiene una vida de pensionada con una funcionaria de la Fiscalía y su familia.

Canela falleció en 2013. Sus últimos años perrunos los pasó descansando en la finca en Cáqueza donde funciona la Escuela de Guías Caninos de la Fiscalía.

Ahora es Kafir, un belga malinois de cuatro años, el que está a cargo de la búsqueda de cuerpos en la Fiscalía junto a otros cuatro perros a nivel nacional entrenados en esta especialidad. Desde 2015 ha ubicado 53 cuerpos. Este año, a pesar de la pandemia, ha ubicado 17.

¿Cómo entrenan a los perros?

La Fiscalía tiene a nivel nacional entre 90 a 100 perros entrenados que detectan explosivos, papel moneda, hidrocarburos, narcóticos, fauna silvestre, para el rastro de personas y para la búsqueda de cuerpos. Para esta última especialidad tienen un canino en Villavicencio, otros en Medellín, Pereira, Popayán y a Kafir en Bogotá.

El uso de perros para búsqueda de cuerpos comenzó con el DAS en 2004 y en 2007 se implementó en la Fiscalía y la Policía, aun así no son el principal método de búsqueda. Son muy pocos ante los casos de desapariciones que se presentan a diario, y los que dejó el conflicto: 120.000 de acuerdo con la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD).

Los perros llegan entre los ocho meses y el año y medio. Eligen aquellos que se adapten a las condiciones climáticas y geográficas de Colombia, con buen estado de salud, de preferencia de talla mediana y pelo corto, y que sean de fácil adiestrabilidad y con altos impulso de caza y rastro. Entre las razas más usadas están el pastor belga malinois, el labrador, el golden retriever y el pastor alemán.

Los pitbull -como Canela y Fergie- han dado muy buenos resultados en esta especialidad, cuenta Armando, pero al existir tanta estigmatización sobre esta raza se dificulta el transporte aéreo o vehicular.

No todos los perros se gradúan. En el curso de tres meses se mira su estado físico, que no sea un perro miedoso o que si lo es, que pueda ser fácil tranquilizarlo. Tampoco puede ser un perro agresivo, al contrario, tiene que ser muy sociable con la gente por la labor que desempeñan.

Luego viene el entrenamiento con olores. “Cada perro tiene una asociación de un olor específico”, explica Armando. “Para eso utilizamos barreras físicas como latas, cajas o gasas. Nunca entran en contacto directo con la sustancia”. Para que asocien los olores de los cuerpos se utilizan muestras de cuerpos no identificados que están bajo cadena de custodia por Medicina Legal y a las que se debe proteger. Usan tanto tejido blando como óseo, y en distintos grados de descomposición para que el perro guarde en su memoria el olor de acuerdo con el tiempo.

“Son aproximadamente 425 olores según estudios científicos. Y nosotros no recomendamos trabajar con cerdos porque hay cierto punto donde los olores varían en el proceso de descomposición”, aclara Ernesto. Esta asociación primero se hace con el banco de olores y con las gasas, y luego en terrenos con diversas características geográficas, y de climas fríos o tropicales donde son enterradas las muestras.

El perro tiene que aprender a señalar que identificó el olor. En el caso de los perros antiexplosivos estos se sientan y se quedan quietos ante un artefacto. Kafir lo que hace es rasguñar el suelo y cavar. Su recompensa es su pelota amarilla favorita con la que se pone a jugar mientras antropólogos y técnicos empiezan a cavar para sacar el cuerpo.

A perros como él también los entrenan en pistas con hasta 250 calicatas o pozos de sondeo que al comienzo son pequeñas, de uno o dos metros de profundidad hasta llegar a pozos de 15 metros de largo por dos de profundidad. Pero para que el perro responde a estas exigencias físicas también tiene que tener grandes cuidados.

Tienen su propio veterinario disponible las 24 horas, que antes y después de cada viaje de diligencia los revisa. Tienen seguro, les dan la comida premium más cara del mercado y son transportados en carros especialmente diseñados para las unidades caninas, con colchonetas, cobijas, aire acondicionado o calefacción.

A sus ocho años, como ocurrió con Canela y Fergie, a los perros les hacen una ceremonia de jubilación y condecoración por sus servicios. De ahí van a manos de la persona elegida entre la larga lista de funcionarios que se postulan para adoptarlos.

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“Los perros son un método muy efectivo para la búsqueda, pero además a mí como antropóloga me alimentó el corazón abrazar y besar a Fergie, el hacerme un equipo de trabajo con un ser tan noble. Es otra forma de buscar que para mí fue terapéutico”, dice Karen Quintero.

“Una víctima o cualquier persona que tenga conocimiento del área donde esté el enterramiento clandestino”, explica Ernesto, “puede dar aviso a la Fiscalía o diferentes autoridades. Ellos tendrán que oficiar a los grupos especializados de esta entidad, los cuales podrán hacernos la solicitud de búsqueda con medios caninos y vamos a cumplir esa solicitud”.

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