23 Apr 2021 - 10:35 p. m.

Unidad de Búsqueda y JEP recuperan tres cuerpos en el Bajo Atrato chocoano

Al parecer, corresponderían a posibles víctimas del paramilitarismo, en 1997, en la zona de influencia del río Curvaradó, en el municipio de El Carmén del Darién (Chocó). Este lunes los hallazgos fueron entregados a Medicina Legal para su identificación.

Colombia en Transición

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Desde el pasado 14 de abril, la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (UBPD) y la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), en el caso 04, conocido como la Situación territorial de la región Urabá, adelantan jornadas de búsqueda en los territorios colectivos aledaños al río Curvaradó, en El Carmen del Darién (Chocó). De acuerdo con ambas entidades, gracias a estos trabajos se han logrado recuperar tres cuerpos.

Al parecer, las personas serían víctimas de la confrontación armada que se presentó en los años 90, las zonas humanitarias y de biodiversidad del municipio. La UBPD y la JEP llegaron a esta zona tras recibir el testimonio de Jaime Fandiño, único sobreviviente de las desapariciones cometidas por grupos armados ilegales hace 24 años. “Con su aporte, se logró la identificación georreferenciada de los puntos donde fueron hallados dos de los restos humanos extraídos”, agregó la Unidad.

Las víctimas podrían corresponder a Isaac Tuberquia y Julio Mendoza, que fueron enterrados en la finca de Jaime Fandiño. El domingo 24 de agosto de 1997 fueron asesinados y luego desaparecidos. “No eran ni las 7:00 a.m. Los tres estábamos negociando una ternera. En ese momento llegaron los paramilitares y yo me escondí. A ellos dos los desaparecieron y yo tuve que huir durante tres días para sobrevivir”, relató Fandiño, agricultor de 80 años de edad. En esa incursión hubo saqueos y desplazamiento forzado de al menos 60 pobladores de la región, luego de que los terrenos fueron modificados, al parecer, a raíz de la siembra extensiva de palma africana”.

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Las jornadas de exhumación tuvieron el apoyo de la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz, que siempre ha hecho presencia en la región y ha documentado y acompañado a las comunidades que sobrevivieron, principalmente, a las operaciones Génesis y Cacarica, en 1997, cuando la Brigada XVII del Ejército Nacional, al mando del general (r ) Rito Alejo del Río, comandó operaciones aéreas, con ametrallamientos, bombardeos indiscriminados y terrestres.

Se trató de fuerzas de militares y paramilitares que realizaron la quema de casas, saqueos, amenazas de muerte y el asesinato del afrodescendiente Marino López. Esto generó el desplazamiento de 3000 personas del Cacarica y de 7 mil más del bajo Atrato.

La recuperación

“Luego de tres días de labores forenses, se logró la recuperación de las estructuras óseas, prendas y objetos personales de tres cuerpos que se encontraban en fosas individuales. En una de ellas, fue necesario el uso de una motobomba para drenar el agua acumulada por las lluvias frecuentes en el territorio. Las estructuras óseas y objetos fueron entregados al Instituto de Medicina Legal, para continuar con las labores de identificación plena de los cuerpos”, explicó la Unidad.

En la labor de recuperación que lideró un equipo interdisciplinario de profesionales desplegado por la UBPD también fueron tomadas muestras de ADN a 10 familiares de cinco personas desaparecidas en la región en el marco de la exploración de construcción de un Plan Regional Bajo Atrato.

“La presencia permanente de actores armados del conflicto armado limitó durante décadas la búsqueda de estas personas desaparecidas. Ahora, gracias al Acuerdo de Paz, es posible bajo metodologías humanitarias y extrajudiciales ingresar a los lugares donde se reporta la presencia de cuerpos de personas desaparecidas”, aseguró Luz Marina Monzón Cifuentes, directora de la Unidad de Búsqueda.

Los familiares de las víctimas señalaron que este paso es importante: “Yo tenía un peso muy grande, especialmente con mi madre: no quería que ella se fuera a morir sin tener noticias de mi papá. Esperamos que el proceso de identificación nos permita encontrarnos con mi papá. Gracias a esta labor de la Unidad de Búsqueda estamos más cerca de encontrarlo”, aseguró Uriel Tuberquia, líder social de la región e hijo del desaparecido Isaac Tuberquia. Él recuerda a su padre como un reconocido líder de la comunidad.

La Unidad de Búsqueda seguirá realizando las acciones humanitarias, pues aún falta por encontrar el cuerpo de Alberto*, hijo de Jaime Fandiño, un cultivador de plátano que se presume fue asesinado en 1997 por un grupo guerrillero que lo acusaba de ser informante de la Fuerza Pública y que aún se encuentra desaparecido, según información de Fandiño tras retornar a su tierra después de 16 años de desplazamiento forzado.

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“Yo recomendaría que no les dé miedo aportar información, porque eso no perjudica a nadie. Que digan dónde están las víctimas para que las puedan recuperar”, fue el mensaje que envió Jaime Fandiño para contribuir a aliviar el sufrimiento de quienes buscan a sus seres queridos desaparecidos.

Esta es la primera jornada de exhumación en la región del Bajo Atrato, donde, de acuerdo con cifras de la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz, habría aproximadamente 79 lugares en verificación y se podrían encontrar cuerpos de personas desaparecidas. Las exhumaciones se realizaron en el marco de las medidas cautelares a favor de las comunidades de los territorios de Curvaradó y Jiguamiandó.

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