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Horas después de conocerse la carta en la que Freyner Alfonzo Ramírez García —conocido como Carlos Pesebre— anunció su renuncia como uno de los dos principales voceros de las estructuras criminales en la mesa de paz urbana de Medellín y el Valle de Aburrá, la delegación del Gobierno confirmó que avanza en la firma de un “acuerdo condicionado” para la paz urbana.
En la misiva, Pesebre reconoció algunos resultados del diálogo sociojurídico que se adelanta desde junio de 2023 en la cárcel La Paz de Itagüí —como la reducción histórica de los homicidios en el Valle de Aburrá—, pero aseguró que el proceso terminó sumido en la improvisación, la falta de claridad institucional y la ausencia de garantías para quienes participan en la mesa.
En medio de estas críticas, también se conoció una carta que la Mesa Metropolitana de Paz Urbana del Valle de Aburrá —un colectivo de sociedad civil— envió al Gobierno. En el documento pidió “una vocería ciudadana legítima” y advirtió que la paz “no puede construirse como pactos de élites ni como diálogos desconectados de los territorios”.
En entrevista con este diario, Isabel Zuleta, senadora y delegada del Gobierno en esos diálogos, respondió a los señalamientos que se han hecho sobre la mesa y se refirió al alcance de la renuncia de Pesebre. Además, explicó en qué consiste el “acuerdo condicionado” que el Ejecutivo busca firmar y que, según dijo, se viene trabajando desde octubre del año pasado.
¿Desde la delegación del Gobierno ya conocían de la renuncia de Pesebre?
La carta la envió hace varios días, tiene fecha del 31 y la envió directamente al consejero comisionado.
Inicialmente, pues como la envió al consejero comisionado, es él que se debe pronunciar. El problema de fondo en este caso es que el Gobierno Nacional no designa vocerías. Si ustedes se fijan en las resoluciones, lo que hacemos en el Gobierno Nacional, específicamente el presidente de la República, es que reconoce las vocerías que son nombradas o delegadas por las estructuras con el que estamos hablando, es un representante o vocero de una estructura. Por cuanto a nosotros no nos renuncian los sujetos, porque el diálogo no se da con sujetos individuales, se da con estructuras. Por eso, pues no se entiende la carta porque no es clara en si la estructura se está retirando del diálogo.
O sea, lo único que nos deben poner en conocimiento a nosotros son dos situaciones. Primero, que la estructura se retire del diálogo. Segundo, que cambien de vocero porque pueden decidir cambiar de vocero, eso también ha pasado. Pero eso es un ejercicio autónomo de la otra parte.
Ahí es donde no se entiende lo que quiso decir ni lo que quiere hacer el señor Freyner, excepto llamar la atención, que eso es evidente, porque nosotros no dialogamos con personas, dialogamos con voceros de estructuras.
Entonces, ¿desde cuándo conocían la salida de Freyner de la mesa?
Nosotros, desde el 31.
Más allá de la aclaración que hace sobre que se negocia con estructuras, hay preocupación por las acusaciones y señalamientos de Pesebre, que al final era uno de los principales voceros en la mesa. Surgen dudas de qué está pasando en en el espacio de diálogo. ¿Cómo recibieron la noticia de que él se retire del proceso en medio de esos señalamientos y cómo responden a las acusaciones que hace?
Para nosotros los hechos hablan por nuestra gestión. Aquí no hay improvisación. Nosotros hemos tenido una metodología absolutamente clara con tres frases claramente definidas. Estamos dando inicio a la fase de irreversibilidad, es decir, la estructuración de un acuerdo, que se pretendía que fuera un acuerdo final para el desmonte de las estructuras, pero que no es posible porque el Congreso de la República no ha hecho esa parte de la tarea. ¿Cuál fue la decisión? Vamos a avanzar en todo lo que corresponda a gobierno por la parte normativa.
Entonces, sobre la afirmación que aparece en la carta de aquí hay improvisación, yo sí tengo que decir que eso no es cierto. Tenemos un esquema general de cada una de las fases. Lo único que ve son los abogados interesados en aconsejar mal a sus clientes.
Nosotros estamos trabajando en la posibilidad de que se acepte la firma de un acuerdo condicionado desde el mes de octubre del año pasado. Y la semana pasada se aceleró el proceso para tener un resultado para el día lunes.
De hecho, el señor Freyner participó de todas las sesiones de estructuración del plan de irreversibilidad. O sea, nosotros no teníamos ninguna idea de que él iba a escribir esa carta. Y eso es importante porque para nosotros no hay renuncia, hasta que no se aclare la renuncia de la estructura. Si la estructura no nos dice que hay otro vocero, para nosotros sigue en el proceso hasta que la estructura nos anuncie cuál es su participación en el proceso.
Es decir, aun con lo que dice la carta, ¿para ustedes Pesebre sigue en el proceso?
Así es. Y por eso es que él firmó el documento de ayer. Porque si no lo firmara demostraría que la estructura no sigue en el proceso y no está de acuerdo con que pasemos a la fase de irreversibilidad. Entonces, se llenaría un vacío en una estructura.
¿Y eso sí preocuparía a la mesa?
Sí, por supuesto. Y nosotros inmediatamente tendríamos que alertar a las autoridades competentes sobre el territorio en el que está esa estructura, la posibilidad de confrontaciones. Eso no ha pasado, porque en esa carta en ninguna parte dice que esto es en nombre de toda la estructura, que es la estructura en la que se retira. Ahí habla como si él fuera una persona que se representara a sí mismo y tuviera unas opiniones muy válidas, por supuesto, sobre las que todos tenemos que reflexionar, pero es que nuestro interés es la estructura, no el sujeto.
Se habla de un acuerdo condicionado. ¿Qué significa este tipo de acuerdo?
Dentro de ese plan de irreversibilidad, que estamos trabajando desde el año pasado, el primer punto es el acuerdo condicionado para la paz urbana. ¿Por qué condicionado? Hacerlo irreversible es para que llegue el que llegue continúe el proceso.
Eso es para nosotros una prioridad estratégica en este último periodo o meses del gobierno del presidente Gustavo Petro; todos los procesos de paz en el país estamos estructurando nuestro plan de irreversibilidad. No es solamente un tema de Medellín. Es muy importante que eso se entienda, porque a veces se cree que Medellín actúa solo o tiene una dinámica distinta; en algunas cosas sí, pero nosotros respondemos a una política de paz total. Los lineamientos los da el presidente de la República y el consejero de comisión y nosotros los acatamos.
Para los temas rurales, por ejemplo, en los procesos se han enunciado unas ZUT (Zonas de Ubicación Temporal). Esa es la prioridad en la irreversibilidad de los procesos rurales. Nosotros en lo urbano no tenemos ZUT porque no hay manera de concentrar semejante volumen de personas en lo urbano. Entonces, esta delegación de Medellín lo que propuso como irreversible es la firma de un acuerdo. Inmediatamente nosotros proponemos la firma del acuerdo, lo que nos dicen es que no hay ley de sometimiento y la Corte condicionó el sometimiento a la voluntad del Legislativo.
Es ahí donde nosotros proponemos la firma de un acuerdo condicionado al aspecto que falta del Legislativo porque no todo el acuerdo está en potestad del Legislativo. Por ejemplo, la discrecionalidad que tiene el Ejecutivo para hablar del tema de víctimas, para hablar de memoria. En eso no está restringido el Ejecutivo.
Otro tema no está bajo una restricción específica ordenada por la Corte es el programa social para atender a quienes den el tránsito al Estado Social de Derecho; es decir, a los integrantes de las estructuras. El Ministerio de Justicia tiene potestades vía decreto para establecer nuevos programas para quienes deseen acoger a la vida civil y esos programas sociales hoy están en manos de la Agencia de Reincorporación y Normalización. Hay que fortalecerlos para incluir los aspectos urbanos, las dinámicas urbanas y eso es lo que estamos haciendo, trabajando en dos decretos. Uno, fortalecer el decreto que ya existe para el sometimiento individual. Otro, crear un decreto para el sometimiento colectivo y atender a esa población de manera específica.
Aunque Pesebre también había firmado los acuerdos y aunque la delegación ya conocía esa carta, en la opinión pública quedó la sensación de que con el anuncio del acuerdo se estaba tratando de “tapar” las acusaciones del vocero sobre el proceso de diálogo. ¿Qué lectura hace usted de esa situación?
Nosotros esperábamos darlo a conocer cuando ya tuviésemos, por lo menos, un capítulo acordado y muchos más avances, porque hoy tenemos avances en cada capítulo, pero nosotros sí queríamos tener por lo menos el decreto firmado con la ARN y el Ministerio de Justicia. Hay muchísimo trabajo por hacer.
Para nosotros es muy importante que la opinión pública sepa que esa percepción es una manipulación de la derecha y que definitivamente nosotros seguimos el camino. Nosotros tenemos una ruta trazada, una agenda, tenemos los borradores ya de los capítulos porque hay que sentarse con con ellos, con sus asesores. Ellos tienen ahí discusiones internas con el tema de sus asesores y nosotros respetamos esas autonomías. Pero es importante que ellos las resuelvan.
Es que uno proponer una un capítulo de sustitución de economías ilícitas o de tránsito de economías ilícitas a la legalidad no es cualquier cosa en una urbe y menos en el Valle de Aburrá. Estamos hablando de más de cuatro millones de habitantes. Entonces, como es un capítulo altamente complejo cuando uno habla de sustitución de economías ilícitas, ahí mismo cabe la pregunta: ¿cuál de las economías? ¿Estamos hablando de la extorsión? ¿Estamos hablando de las plazas de vicio? Son muchísimas las economías ilícitas. Como eso genera tanto vértigo en una ciudadanía asotada por las violencias desde hace más de tres décadas, nosotros decíamos es importante darle un poco más de fondo.
Quieren atacar el proceso y nosotros, pues sí, tenemos que salir a defender el proceso, porque el trabajo que estamos haciendo es un trabajo serio, riguroso y necesita el respeto y también la solidaridad de la ciudadanía.
Entonces, el mensaje que quedó ayer es claro. Nosotros actuamos con hechos, aquí hay un hecho concreto: están las estructuras y están dando un paso a la irreversibilidad. Con muchísimas dudas, claro que sí, porque esto es un escenario de incertidumbre muy alto, de quién va a ser el próximo presidente, de cuál va a ser el próximo gobierno.
Ninguno de estos temas es nuevo entre la agenda de ese proceso de diálogo. ¿En qué se diferencia este acuerdo de los compromisos que ya estaban sobre la mesa desde el inicio del diálogo? ¿Este acuerdo recoge esos compromisos?
Así es. Nosotros veníamos en nuestra metodología diciendo hay que avanzar con pilotos y hay que avanzar con la fase de desescalamiento de las violencias. Es decir, con hechos puntuales de paz. Y por eso hemos hecho seguimiento diario. Nosotros enviamos todos los días a los chats de la sociedad civil que respalda el proceso de paz urbana todos los días el informe de la Meval (Policía Metropolitana del Valle de Aburrá) sobre los homicidios en el Valle de Aburrá y por comunas en el municipio de Medellín.
Y tenemos la Comisión de Acciones de Paz que se sienta con los voceros y hace análisis comuna por comuna, homicidio por homicidio. Y ahí hay una discusión de cuáles son los homicidios asociados a las estructuras, cuáles son los homicidios asociados a la violencia relacionada con situaciones de la cotidianidad o intolerancia, y qué es lo que le corresponde a esta delegación, porque lo que le corresponde a la Alcaldía es el tema de la convivencia o el o el tema de la intolerancia.
Nosotros no podemos hablar de esos temas de intolerancia porque no le corresponden a esta delegación, pero nos toca analizar el panorama completo. ¿Cuándo le corresponde a esta delegación hablar de robos? Cuando están asociados a las estructuras, por ejemplo. Entonces, eso ha sido muy difícil diferenciarlo porque lo que encontramos fue manipulación de los datos, de las cifras, en la interpretación que hace la Alcaldía de Medellín. Y ahí fue donde hicimos la alerta el año pasado.
Por eso decimos “el compromiso aquí es entre estructuras, confrontaciones entre estructuras”. No hemos llegado a la fase de las dinámicas internas de cada una de las estructuras, porque esa fase sí es la de irreversibilidad. Nuestra primera tarea fue la dinámica entre estructuras. Y eso es difícil de explicar, lo entendemos, pero lo que sí vemos es que hay una manipulación desde la derecha en una fase tan compleja que no le interesa la vida de la gente y lo que le interesa es hacer política. Y le interesa la política electoral para ver si destroza un fracaso.
En la rueda de prensa (de este lunes), no hubo ninguna pregunta relacionada con el artículo 22 de la Constitución que el del derecho a la paz ni con las fases o con la dinámica o con la metodología, primero por por hechos de paz y hoy por un acuerdo que contenga capítulos específicos, temas específicos y esos temas recogen los hechos de paz. Yo trataba de decirlo ayer: hoy no vamos a abandonar los compromisos que ellos hicieron, vamos a fortalecerlos y esos compromisos ya quedan como definitivos dependiendo del tema y del capítulo. Eso es lo que queremos, porque veníamos en una etapa de hechos puntuales y el seguimiento a si nos cumplían o no. Ese seguimiento ha sido muy complejo, que no tenemos los datos, no tenemos las cifras, no tenemos los indicadores porque la institucionalidad no está preparada para hacer seguimiento a delitos como lo de los delitos de extorsión.
El punto jurídico siguen teniendo dudas. Con el Gobierno Petro ya en su recta final y a tres meses de la primera vuelta, persiste la incertidumbre sobre cómo se va a resolver el vacío jurídico...
Es que el vacío jurídico es solo uno de los puntos que tiene que tener todo acuerdo de paz. Los temas sociales, por ejemplo, no tienen ese vacío jurídico. Eso es lo que necesitamos que la sociedad entienda también. Nosotros no estamos yendo a un proceso de paz, como lo dijo el señor Freyner, improvisado. Lo que pasa es que él tenía unas intenciones distintas y ha tenido unas pretensiones distintas y el Gobierno no cede en sus líneas rojas.
Entonces, ahí se generan tensiones y esta es una manera de dar respuesta a esas tensiones, porque nosotros dijimos “es el momento ya de firmar un acuerdo”, pese al inconveniente que tenemos de no tener leyes de sometimiento, es la prueba que si hay una voluntad de pasar a la fase de irreversibilidad.
Esa es la mejor demostración del avance de un proceso. Para lograr lo que dicen que ayer fue improvisado, llevamos desde el mes de octubre porque nada en estos procesos es sencillo. Ninguno de los temas que tocamos en estos procesos son sencillos. Y de hecho, tienen confidencialidad. ¿Qué quiere decir eso? Que la carta tiene confidencialidad. Esa carta es un documento confidencial. Porque los procesos de paz tienen reserva y solo se hace público lo que las partes acuerden hacer público, porque si no se vulnera la confianza. Ahí es donde está lo complicado, porque aquí ya hay un incumplimiento por parte del señor Freyner que filtró la carta, porque solo la tenía él.
¿Qué sigue en el trabajo de la mesa para avanzar hacia a ese acuerdo que quieren dejar antes de que culmine el Gobierno Petro?
El 13 de diciembre hicimos una reunión aquí en Bogotá con todos los delegados de cada una de las instituciones de Gobierno relacionadas con el proceso de paz de Medellín y el Valle de la Aburrá. Hoy tenemos el seguimiento a esa reunión del 13 de diciembre, y lo habíamos programado desde ese mismo día para hoy.
Lo primero es avanzar en los compromisos de cada uno de los ministerios. Hay unos compromisos de parte de los ministerios de Vivienda y Justicia, compromisos de parte del Departamento Nacional de Planeación. También del Ministerio de Salud, que son muy importantes por el tema de drogadicción, de atención a la a los drogodependientes en Medellín y en el Valle de Aburrá y de la población privada de la libertad.
Entonces, hoy estamos en una fase de avanzar en los compromisos. Nos tienen que quedar instalados los temas del ICBF, ya el equipo completo del ICBF está desplegado por todo el Valle de Aburrá en atención a los niños y a la prevención de las violencias.
La tarea de la delegación es tratar de articular alrededor de este proceso de paz, acciones que tienen que ver y y le corresponden a los ministerios.
El segundo tema es avanzar en los capítulos. Nosotros estamos haciendo sesiones de diálogo casi cada ocho días, ciclo y reuniones por mesas en la cárcel de Medellín, acelerando el proceso porque entramos en una fase en la que hay que dialogar sobre cada coma, sobre cada punto. Entramos en una fase de discusión del borrador de cada uno de los capítulos, de cada uno de los temas. Después de que estemos de acuerdo la delegación de Gobierno y los voceros, se analiza por el consejero comisionado y después por el presidente de la República.
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