El video es explícito. En una publicación difundida en Facebook, un hombre que se identifica como “El Bendito Menor” exhibe armas largas y dirige no solo palabras muy subidas de tono, sino duras amenazas contra el presidente Gustavo Petro.
En el mensaje, escrito en tono desafiante, cuestiona que el Gobierno esté ofreciendo una recompensa por su captura y advierte que, si no se investigan lo que considera abusos de las autoridades, su organización podría responder con acciones violentas.
La amenaza, directa y pública, traslada el conflicto armado en esa zona del país a las redes sociales.
Naín Pérez, el nombre detrás de “Bendito Menor” y de apenas 26 años, es uno de los jefes de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN), una estructura heredera de los grupos paramilitares que han operado en esa región del país desde hace décadas.
Según el investigador Luis Fernando Trejos, se trata de “un mando militar muy joven”, que hace parte del frente Javier Cáceres, y con un “carácter” distinto al de otros jefes históricos de la organización por su sobreexposición en redes sociales y su perfil más parecido a narcotraficantes que muestran dinero y poder en la red.
El episodio vuelve a poner en el centro del debate a las ACSN, un grupo que ha mantenido a sangre y fuego el control territorial, social y económico en zonas estratégicas de la Sierra Nevada y la Costa Caribe que se disputa el Clan del Golfo, y que en los últimos años ha mostrado una capacidad creciente de expansión y reposicionamiento, incluso en medio del discurso gubernamental de paz total.
La masacre en Maicao por la que buscan al “Bendito Menor”
La amenaza pública contra el presidente hace parte de una secuencia de eventos que se fue encadenando en los últimos meses.
Uno de los primeros elementos es la expansión territorial. “Ellos aparecieron el año pasado en el sur del Cesar y en Norte de Santander, en Ocaña”, señala el investigador. Ese movimiento marca un cambio relevante en el mapa del conflicto.
Las ACSN dejaron de actuar exclusivamente en su zona histórica de influencia en la Sierra Nevada y avanzaron hacia corredores estratégicos, en disputa con otras estructuras armadas, especialmente con grupos como el Clan del Golfo.
Ese proceso de expansión también se dio en La Guajira. Según Trejos, el grupo pasó de tener presencia limitada a aparecer de manera sucesiva en varios municipios del departamento. La demostración más sangrienta de su fuerza también llegó a las redes sociales a través de un video.
Varias grabaciones publicadas en Facebook fechadas entre el 9 y el 10 de enero muestran a hombres armados de las ACSN recorriendo las calles de Maicao a bordo de varios vehículos lanzando amenazas. Desde los carros los hombres abrieron fuego contra personas que departían en una tienda. El hecho dejó un salgo de cinco muertos y dos heridos. Autoridades como el Ministerio de Defensa y la Defensoría del Pueblo señalaron al “Bendito Menor” como el autor de la matanza.
En ese contexto, se anunció el ofrecimiento de una recompensa de COP 500 millones por información que condujera a la captura del jefe paramilitar, que sigue prófugo de la justicia. Para Trejos, ese anuncio explica el tono y el momento del video dirigido al presidente. La amenaza es una reacción directa a la presión estatal tras la masacre de Maicao.
A ese serie de hecho se suma un antecedente clave. El año pasado se desarrolló una operación para capturar a Pérez. En esa acción fue detenida su pareja sentimental -hoy prófuga de la justicia-, lo que incrementó la exposición pública del comandante y, según el investigador, pudo haber influido en su comportamiento posterior.
Desde entonces, “El Bendito Menor” ha reforzado su presencia en redes sociales. “Si tú revisas sus redes sociales, tiene muchos seguidores, la gente le comenta, tiene una comunidad”, afirma Trejos.
Un proceso de paz que nunca arrancó
La amenaza ocurre, además, en medio de un vacío institucional. Aunque el Gobierno anunció desde el inicio de su mandato la intención de avanzar en un diálogo sociojurídico con las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, ese proceso nunca se consolidó. “Hubo anuncios, resoluciones, reuniones, pero no se dio nada concreto” dice Trejos.
Esa falta de definición tuvo consecuencias. “Aunque parezca un contrasentido, durante el marco de la paz total lograron desarrollar un proceso de expansión territorial”, señala el investigador.
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